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México

Existirían 67 billetes falsos por cada millón en circulación

Con el objetivo de reducir la falsificación de billetes y monedas, el Banco de México (Banxico) comenzará a emitir el nuevo billete de 200 pesos durante el segundo semestre del año en curso, agregando medidas de seguridad mejoradas en comparación con el billete actual.
El nuevo billete mostrará en el anverso un diseño ilustrativo con temática histórica a la Independencia, incluyendo las efigies de Miguel Hidalgo y José María Morelos; en el reverso se representará como patrimonio natural el ecosistema de matorrales y desiertos con el águila real y el sahuaro, en la Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.
Esta denominación forma parte de la nueva familia de billetes que inició a circular en agosto del año pasado con el billete de 500 pesos, el cual integra la imagen de Benito Juárez, señaló en entrevista con la agencia Notimex el director general de Emisión del Banxico, Alejandro Alegre Rabiela.

El funcionario indicó que se captaron 339 mil piezas falsas de billetes durante el 2018, 38 mil más que en el 2017 (301 mil), mientras que en el caso de las monedas metálicas recibieron aproximadamente mil 700 falsificaciones el año pasado, contra las 976 identificadas en el periodo anterior.

Esto significaría que el año pasado circularon 67 piezas falsas de billetes por cada millón circulación, lo que también sugiere que, a pesar de elevar la misma cifra de las 64 piezas falsas por millón en el 2017, la tendencia continúa a la baja de los 115 billetes falsos por cada millón que circulaban entre 2010 y 2014.

De hecho, Banxico habrían recibido 111 mil piezas falsas de billetes y unas 300 de moneda metálica durante los cuatro primeros meses del 2019; ambas cifras estarían por debajo de las registradas en el mismo periodo del año pasado.

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México

Mercancía china afecta a productores y artesanos en México

Mercancía china afecta a productores y artesanos en México

18 de octubre de 2026 – 02:30 Hrs. En los mercados artesanales y las bodegas del campo mexicano, pequeños productores, artesanos y agricultores enfrentan una creciente competencia desleal por parte de productos importados de China. Esta situación no solo afecta a la gran industria del acero y del calzado, sino que también pone en riesgo la subsistencia de los productores locales. La llegada de réplicas sintéticas industriales y productos agroalimentarios a precios inferiores al costo de producción local ha generado un impacto negativo en el empleo y en las tradiciones culturales del país.

Las comunidades productoras han comenzado a sentir las consecuencias de esta “invasión” de mercancías asiáticas, que se presentan como opciones económicas en las tiendas departamentales. Sin embargo, para los productores locales, esto se traduce en la pérdida de empleos, el abandono de parcelas y la lenta extinción de saberes ancestrales. A pesar de los esfuerzos de organizaciones indígenas y cámaras de comercio para denunciar esta problemática, el flujo de productos importados continúa, incluso tras el anuncio de restricciones arancelarias.

El sector de la manufactura también ha sido gravemente afectado. En Guanajuato, conocido como el principal polo calzadero del país, se reportó la pérdida de 20 mil empleos antes de que se registrara una leve estabilización con la recuperación de 400 plazas en enero y 30 más en febrero, según la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG). Su presidente, Juan Carlos Cashat Usabiaga, enfatizó que no se puede hablar de una recuperación real, sino de una estabilización del sector.

El desafío más significativo para el sector artesanal radica en la piratería industrial y en la sustitución de procesos tradicionales por producciones sintéticas a gran escala. Las técnicas artesanales, como el bordado a mano y el uso de telares de cintura, están siendo reemplazadas por réplicas impresas en telas sintéticas o producidas con bordado industrial a máquina, que imitan los patrones característicos de regiones como la Huasteca, Oaxaca, Chiapas y Puebla. Esta situación pone en riesgo no solo la economía de los productores locales, sino también la riqueza cultural y la diversidad de tradiciones que representan.

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