Ciencia y Tecnología
Google funcionará solo con energía renovable a partir de 2017
Google se ha comprometido a operar solo con energía renovable para no dejar huella en el medio ambiente a partir de 2017. La empresa filial de Alphabet, que ya cubre actualmente buena parte de sus necesidades energéticas con electricidad de fuentes limpias, eleva la apuesta y se compromete a que estas fuentes sean las únicas para todo el conglomerado. Adquirirán a suministradores de eólica y solar para cubrir las necesidades de todas sus instalaciones, tanto oficinas como centros de datos. Será la corporación tecnológica que compre más energía renovable del mundo.
Gary Demasi, responsable global de infraestructura y energía, ha explicado que en el caso de Asia no pueden concretar demasiado cómo lo harán, pero que están tratando de cerrar más acuerdos que respeten el medio ambiente. “Ya no solo pensamos en crecer, sino también en ir más allá y que la energía renovable proceda de cada uno de los mercados en los que funcionamos”, reiteró.
Desde 2010 están cerrando acuerdos en este sentido. Algo que económicamente también les resulta favorable. En los últimos seis años el coste de energía eólica se ha reducido en un 60%. El directivo reconoce que la meta es hacer extensiva la medida al resto de empresas. En 2015 compraron ya la energía necesaria como para ser eficientes en Reino Unido. Entonces lo consideraron una primera prueba.
Uno de los puntos que Google mejoraba año tras año con soluciones de lo más ingenioso son los centros de datos, clave para su funcionamiento y enormes consumidoras de electricidad. Los consideran parte de su magia y gran parte de su esfuerzo en ingeniería se va mejorar la eficiencia de los mismos. En Hamina, Finlandia, por ejemplo, compraron una antigua fábrica de papel y la convirtieron en centro de datos. Los antiguos circuitos de agua, servían para refrigerar. En total cuentan con 13 centros.
El primero data de 2007, entonces solo servía para gestionar las búsquedas. Hoy son los responsables de que en menos de un segundo cualquiera pueda consultar su correo de Gmail, usar los mapas, navegar con Chrome, usar un móvil Android, ver vídeos de alta definición en YouTube o descargar aplicaciones de Play Store. En Estados Unidos están localizados en Oklahoma, Georgia y Oregon.
Con la llegada de Sundar Pichai como consejero delegado Google ha cambiado el rumbo. Ya no es una empresa en la que prima el móvil, sino que la inteligencia artificial se ha convertido en su máxima prioridad. Google va a utilizar este software para equilibrar el consumo de energía y aprender de los patrones que se generen para optimizar todavía más su huella ecológica. Apple y Amazon ya han adoptado medidas similares. Su siguiente obsesión es el reciclaje de aparatos, algo en lo que Google no está tan implicada por tocar el hardware de manera más esporádica.
Fuente: El País
Ciencia y Tecnología
Inteligencia artificial: acceso democratizado, poder concentrado
El acceso a la inteligencia artificial (IA) se ha democratizado en los últimos años, permitiendo que personas de diversas partes del país, como un estudiante en Oaxaca, puedan utilizar herramientas que anteriormente estaban reservadas para laboratorios especializados. Sin embargo, esta democratización contrasta con la concentración del poder en manos de unas pocas corporaciones tecnológicas que dominan el desarrollo y la implementación de estos sistemas avanzados.
Según el AI Index de Stanford, entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, el costo de acceder a modelos de IA con un rendimiento similar al de GPT-3.5 se redujo en más de 280 veces. Esta disminución en los costos ha permitido que un mayor número de usuarios acceda a capacidades cognitivas complejas, lo que representa un avance significativo en la disponibilidad de la tecnología.
A pesar de esta accesibilidad, el desarrollo de sistemas de IA de vanguardia requiere inversiones significativas. Las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos invierten cientos de miles de millones de dólares anualmente en infraestructura de cómputo y energía, impulsadas por la creciente demanda de IA. Este escenario ha llevado a que un pequeño grupo de corporaciones controle los aspectos más críticos del ecosistema de IA, desde el diseño de chips hasta la nube y los modelos fundamentales que permiten su funcionamiento.
En el libro “Tres Crisis”, se describen dos tendencias que coexisten en este contexto. Por un lado, hay una descentralización que, a través de la energía distribuida, el conocimiento abierto y las redes colaborativas, busca democratizar la creación y producción de tecnología. Por otro lado, se observa una consolidación de un complejo tecnológico-industrial que ejerce un poder económico y político sin precedentes. La IA, en este sentido, acelera ambas fuerzas, pero de manera desigual: mientras que se amplía el acceso a la tecnología, se concentra el control sobre su desarrollo y los beneficios que de ella se derivan.
Esta paradoja se explica por razones económicas. Desarrollar un modelo de IA avanzado implica realizar inversiones fijas que se amortizan entre un gran número de usuarios. Sin embargo, satisfacer esta demanda requiere un consumo constante de recursos de cómputo y electricidad. Las empresas más grandes pueden negociar contratos de suministro energético más favorables, optimizar su infraestructura y ofrecer servicios a clientes que ya están integrados en sus ecosistemas, lo que les otorga una ventaja competitiva significativa.
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