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Kilo de aguacate aumenta hasta 90 pesos: Profeco

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En la última semana de junio, el aguacate subió hasta siete pesos en mercados de la República Mexicana, en tanto que los demás productos de la canasta básica registraron movimientos mixtos.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) expuso que en tiendas de autoservicio, el kilogramo de aguacate y el jitomate subieron a 70.93 y 24.78 pesos; el limón y la cebolla bajaron a 16.67 y 12.84 pesos, en tanto que la bolsa con dos kilos de azúcar se mantuvo en alrededor de 46 pesos.

Por otra parte, la Central de Abasto de la Ciudad de México (Ceda), mantuvo los precios del fruto verde y el endulzante en 65 y 36 pesos por kilo, mientras que el jitomate, el cítrico y la cebolla subieron a 20, 13 y 8.0 pesos, respectivamente.

Por región, en Tijuana se observó un alza en el precio del aguacate, jitomate, azúcar y cebolla, que llegaron hasta 90, 32, 28 y 12 pesos, respectivamente, en tanto que el huevo y el limón se mantuvieron en 60 y 25 pesos por kilogramo.

En el mercado Felipe Ángeles de Guadalajara, el costo del fruto verde ascendió en 7.0 pesos y se ofreció hasta en 65 pesos por kilo; así como el jitomate y el endulzante, que se ubicaron en 20 pesos.

Mientras que el huevo bajó a 22 pesos, en tanto que el kilogramo de limón y la cebolla descendieron a 10 pesos, cada uno.

En Monterrey, el aguacate se ubicó en 70 pesos por kilo; el huevo en 25, el azúcar en 20, el limón en 19 pesos, el jitomate en 18 pesos y la cebolla en ocho pesos.

Y en los mercados Lucas de Gálvez y San Benito de Mérida, bajaron los precios del fruto verde, el endulzante, el jitomate, cebolla y limón, al situarse hasta en 25, 16, 14, 9.0 y 3.0 pesos, cada uno. Solo el huevo permaneció hasta en 25 pesos por kilo.

Dinero

Claves para definir metas de ahorro realistas y mejorar el manejo del dinero

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Las metas de ahorro no dependen únicamente del ingreso disponible, sino de qué tan claras y alcanzables resultan. Bankaool compartió estos consejos en su blog.

En la vida cotidiana, como en el mercado o el tianguis, las decisiones de compra reflejan cómo se administra el dinero: se prioriza lo necesario, se ajusta el gasto y se evita exceder el presupuesto.

Una meta de ahorro implica establecer un objetivo concreto con un propósito definido, un monto específico y un plazo determinado. Sin estos elementos, el ahorro suele quedarse en intenciones generales como “ahorrar más”, lo que dificulta medir avances y sostener el hábito.

Para facilitar su cumplimiento, las metas pueden dividirse por horizontes de tiempo. A corto plazo, abarcan objetivos que se cumplen en menos de un año, como pagar deudas, adquirir artículos necesarios o crear un fondo para imprevistos menores. Las metas a mediano plazo, de uno a tres años, incluyen proyectos como cambiar de automóvil, dar un enganche o financiar estudios y viajes. En tanto, las metas a largo plazo, como un plan de retiro o la compra de vivienda, requieren constancia pese a que sus resultados no son inmediatos.

Especialistas en educación financiera señalan que una meta efectiva debe expresarse en cifras concretas. Por ejemplo, definir un monto específico a reunir en determinado número de meses permite establecer aportaciones periódicas y dar seguimiento al progreso. También es clave ajustar los objetivos a la realidad del ingreso, evitando compromisos que no puedan sostenerse.

Otro elemento relevante es el control del gasto. Identificar compras impulsivas o recurrentes ayuda a tomar decisiones más conscientes. Antes de realizar un gasto, conviene evaluar si este contribuye o aleja del objetivo financiero planteado.

Separar el dinero destinado al ahorro es una práctica que reduce el riesgo de utilizarlo en otros fines. Herramientas digitales como los Cofres dentro de la aplicación de Bankaool permiten organizar recursos por metas específicas, evitando mezclarlos con gastos cotidianos.

Finalmente, se recomienda establecer incentivos al cumplir avances parciales, como alcanzar el 50% o el total del objetivo, lo que refuerza la disciplina sin generar una sensación de restricción constante.

El cumplimiento de metas de ahorro está ligado a la constancia y a la capacidad de adaptar los objetivos a las condiciones reales de cada persona.

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