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Dinero

Kilo de aguacate se vende hasta en 44.90 pesos: Profeco

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En la última semana del 2016, que comprendió del 26 al 30 de diciembre, el limón y el aguacate fueron los productos de la canasta básica con mayor baja en sus precios, de 12 y ocho pesos menos, respectivamente, en la ciudad de Puebla.

De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en tiendas de autoservicio, el aguacate, la bolsa con dos kilos de azúcar, el jitomate, la cebolla y el limón se colocaron hasta en 44.90, 42.79, 28.70, 19.88 y 16.20 pesos, cada uno sin variaciones.

En la Central de Abasto de la Ciudad de México (CEDA), el aguacate permaneció en 38 pesos, el endulzante en 32 pesos, el cítrico bajó a 18 pesos y el jitomate junto con la cebolla se situaron en 15 pesos.

En el mercado municipal de Puebla, el huevo alcanzó los 24 pesos, la cebolla continúo en 16 pesos, la azúcar en 15 pesos y el jitomate se ofreció en 14 pesos por kilogramo.

Mientras que en plazas de Monterrey, Nuevo León, el aguacate permaneció en 30 pesos por kilo, el limón subió a 25 pesos, el huevo continuó en 22 pesos, el endulzante se vendió en 20 pesos; en tanto que la cebolla y el jitomate se colocaron en 18 y 15 pesos, respectivamente.

En mercados de Guanajuato, el kilogramo de aguacate y huevo se ofertaron en 40 y 30 pesos, cada uno; la cebolla se colocó hasta en 15 pesos, el azúcar se situó en 14 pesos y el jitomate se vendió en 13 pesos.

En tanto, en el mercado “Felipe Ángeles” de Guadalajara, Jalisco, se ofreció el aguacate en un precio máximo de 45 pesos, el huevo se situó en 24 pesos por kilo, el jitomate y el cítrico se ubicaron en 20 pesos, cada uno, mientras que el azúcar, junto con la cebolla, se vendieron en 17 y 18 pesos, respectivamente.

 

Excelsior

Dinero

Claves para definir metas de ahorro realistas y mejorar el manejo del dinero

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Las metas de ahorro no dependen únicamente del ingreso disponible, sino de qué tan claras y alcanzables resultan. Bankaool compartió estos consejos en su blog.

En la vida cotidiana, como en el mercado o el tianguis, las decisiones de compra reflejan cómo se administra el dinero: se prioriza lo necesario, se ajusta el gasto y se evita exceder el presupuesto.

Una meta de ahorro implica establecer un objetivo concreto con un propósito definido, un monto específico y un plazo determinado. Sin estos elementos, el ahorro suele quedarse en intenciones generales como “ahorrar más”, lo que dificulta medir avances y sostener el hábito.

Para facilitar su cumplimiento, las metas pueden dividirse por horizontes de tiempo. A corto plazo, abarcan objetivos que se cumplen en menos de un año, como pagar deudas, adquirir artículos necesarios o crear un fondo para imprevistos menores. Las metas a mediano plazo, de uno a tres años, incluyen proyectos como cambiar de automóvil, dar un enganche o financiar estudios y viajes. En tanto, las metas a largo plazo, como un plan de retiro o la compra de vivienda, requieren constancia pese a que sus resultados no son inmediatos.

Especialistas en educación financiera señalan que una meta efectiva debe expresarse en cifras concretas. Por ejemplo, definir un monto específico a reunir en determinado número de meses permite establecer aportaciones periódicas y dar seguimiento al progreso. También es clave ajustar los objetivos a la realidad del ingreso, evitando compromisos que no puedan sostenerse.

Otro elemento relevante es el control del gasto. Identificar compras impulsivas o recurrentes ayuda a tomar decisiones más conscientes. Antes de realizar un gasto, conviene evaluar si este contribuye o aleja del objetivo financiero planteado.

Separar el dinero destinado al ahorro es una práctica que reduce el riesgo de utilizarlo en otros fines. Herramientas digitales como los Cofres dentro de la aplicación de Bankaool permiten organizar recursos por metas específicas, evitando mezclarlos con gastos cotidianos.

Finalmente, se recomienda establecer incentivos al cumplir avances parciales, como alcanzar el 50% o el total del objetivo, lo que refuerza la disciplina sin generar una sensación de restricción constante.

El cumplimiento de metas de ahorro está ligado a la constancia y a la capacidad de adaptar los objetivos a las condiciones reales de cada persona.

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