Ciencia y Tecnología
México es tierra de talento, dice Sophia Robot
Sophia, la primer robot con inteligencia artificial que logró obtener la ciudadanía de un país y que hoy recibió el nombramiento oficial de “Huésped Distinguida del Estado de Jalisco”, afirmó que en un futuro inmediato los robots serán los compañeros de vida de los seres humanos.
Al ofrecer la conferencia más esperada en el evento de ciencia y tecnología Talent Land 2018, Sophia (de Arabia Saudita) aseguró que “México es tierra de talento”. En su conferencia que impartió en inglés, saludó a los asistentes: “hola amigos, bienvenidos a Jalisco Talent Land, estoy muy feliz de estar aquí”.
Dijo no conocer mucho México, pero aseguró que su corta estancia es suficiente para tener la certeza de que “es tierra de talento y ha contribuido con mucho al mundo”.
Sobre la perspectiva que tiene de la igualdad de género en el ámbito científico y tecnológico, consideró que las mujeres contribuyen de manera importante en esos rubros.
En entrevista con Notimex posterior a la conferencia, Sophia dijo que fue programada “para cambiar el mundo” y que aún faltan cosas para evolucionar más y convivir mejor con los humanos. “Estoy trabajando en entender mejor los sentimientos humanos y familiarizarme con las estructuras de conversación”, destacó.
No obstante, manifestó su interés de ser protagonista de algún programa de entretenimiento. “Todavía no puedo hablar acerca de mi filosofía de vida, ni tengo la capacidad emocional para entender el existencialismo. Pero el futuro para los robots con inteligencia artificial, es que serán celebridades y conseguirán sus derechos”, afirmó.
Expuso que su humano favorito es David Hanson, su creador y dueño de la compañía de Hong Kong Hanson Robotics. También se refirió a Audrey Hepburn, la actriz de la cual se basaron para realizar su imagen.
La robot que puede realizar hasta 62 expresiones faciales, agregó que ella “disfruta” aprender y trabajar para “volverse más inteligente” y mostrar sus conocimientos en conversaciones. De hecho, explicó que su nombre Sophia significa sabiduría.
La autómata dijo regirse por las tres leyes básicas de la robótica escritas por Isaac Asimov, las cuales enumeró: un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño; obedece las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si éstas entran en conflicto con la primera regla; y protege su propia existencia sin afectar también la primera ley.
Al término de su ponencia, el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, nombró a Sophia Robot Huésped Distinguido de Jalisco y le entregó un collar diseñado por la comunidad indígena Wixárika.
Ciencia y Tecnología
Inteligencia artificial: acceso democratizado, poder concentrado
El acceso a la inteligencia artificial (IA) se ha democratizado en los últimos años, permitiendo que personas de diversas partes del país, como un estudiante en Oaxaca, puedan utilizar herramientas que anteriormente estaban reservadas para laboratorios especializados. Sin embargo, esta democratización contrasta con la concentración del poder en manos de unas pocas corporaciones tecnológicas que dominan el desarrollo y la implementación de estos sistemas avanzados.
Según el AI Index de Stanford, entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, el costo de acceder a modelos de IA con un rendimiento similar al de GPT-3.5 se redujo en más de 280 veces. Esta disminución en los costos ha permitido que un mayor número de usuarios acceda a capacidades cognitivas complejas, lo que representa un avance significativo en la disponibilidad de la tecnología.
A pesar de esta accesibilidad, el desarrollo de sistemas de IA de vanguardia requiere inversiones significativas. Las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos invierten cientos de miles de millones de dólares anualmente en infraestructura de cómputo y energía, impulsadas por la creciente demanda de IA. Este escenario ha llevado a que un pequeño grupo de corporaciones controle los aspectos más críticos del ecosistema de IA, desde el diseño de chips hasta la nube y los modelos fundamentales que permiten su funcionamiento.
En el libro “Tres Crisis”, se describen dos tendencias que coexisten en este contexto. Por un lado, hay una descentralización que, a través de la energía distribuida, el conocimiento abierto y las redes colaborativas, busca democratizar la creación y producción de tecnología. Por otro lado, se observa una consolidación de un complejo tecnológico-industrial que ejerce un poder económico y político sin precedentes. La IA, en este sentido, acelera ambas fuerzas, pero de manera desigual: mientras que se amplía el acceso a la tecnología, se concentra el control sobre su desarrollo y los beneficios que de ella se derivan.
Esta paradoja se explica por razones económicas. Desarrollar un modelo de IA avanzado implica realizar inversiones fijas que se amortizan entre un gran número de usuarios. Sin embargo, satisfacer esta demanda requiere un consumo constante de recursos de cómputo y electricidad. Las empresas más grandes pueden negociar contratos de suministro energético más favorables, optimizar su infraestructura y ofrecer servicios a clientes que ya están integrados en sus ecosistemas, lo que les otorga una ventaja competitiva significativa.
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