Conecta con nosotros

Opinión

Productos Milagro por Jaime Fong Ríos

Hola, ¿Cómo están todos? Pues déjenme que les platique que el día de ayer por fin se votó un dictamen que tenía casi 11 meses en la Comisión de Salud de San Lázaro.

20130220-001353.jpg

Se trata sobre los denominados “productos frontera” o “milagro”. Si, esos mismos que vemos anunciados en comerciales por televisión a altas horas de la noche o bien durante diferentes programas de radio.

Dichos productos son aquellos que se destacan por promocionarse con propiedades medicinales, pero que realmente no encajan en la definición de un medicamento, pero tampoco de un alimento, de ahí la denominación de frontera.

Mucha publicidad.

La mayoría de los productos milagro exaltan en su publicidad una o varias cualidades terapéuticas, preventivas, rehabilitadoras o curativas, que van desde cuestiones estéticas hasta solución de problemas graves de salud.

De ser utilizados esos productos de manera irracional y sin control, confiando en la veracidad de su publicidad, se pueden presentar riesgos farmacológicos, de contaminación biológica, de alteración de condiciones físicas alteradas, entre otros. En pocas palabras sabrá Dios que nos pueda pasar si continúan usándolos.

Al respecto.

Se busca que las empresas establezcan en las etiquetas de sus productos la realidad de los mismos, al inscribir una leyenda que el usuario pueda leer claramente y que conozca que el producto no diagnostica, trata, cura o previene ninguna enfermedad o padecimiento, ni síntoma asociado a la misma.

Que no es un medicamento y que por no tener estudios clínicos se desconocen los posibles efectos de su uso en la salud humana. De esta manera, las personas podrán ver claramente que los productos pueden ser auxiliares, pero no hacen milagros, lo que les proporcionará la información para que ellos puedan tomar la decisión que mejor les convenga.

Qué se votó.

Bueno, pues el dictamen quedo de la siguiente manera para los alimentos o bebidas que se pretendan expender o suministrar al público en presentaciones que sugieran al consumidor que se trate de productos o substancias con características o propiedades terapéuticas.

Deberán en las etiquetas de los empaques o envases incluir la siguiente leyenda: “Este producto no sirve para diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad o padecimiento, ni síntoma asociado con la misma. No es un medicamento y por no tener estudios clínicos se desconocen los posibles efectos de su uso en la salud humana”, escrita con letra fácilmente legible y en colores contrastantes.

Así que ya saben, para todos aquellos que les gusta curarse o tratarse algún malestar con este tipo de “productos” tengan cuidado que es lo que compran y cuáles son sus consecuencias, sino al rato su cuerpo les cobrará la factura, o no?

Al tiempo, tiempo.

Nos leemos la próxima semana.

Twitter: @jafong

Jaime Agustín Fong Ríos, es originario de Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, egresado de la Licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma de Chihuahua, ha trabajado como asesor de comisiones legislativas en el Congreso del Estado de Chihuahua y actualmente labora en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

20130219-112623 p.m..jpg

Escribe tu comentario

Comentarios

Publicidad
Clic para comentar

You must be logged in to post a comment Login

Leave a Reply

Opinión

El disparate de la codicia. Por Itali Heide

Itali Heide

No siempre conseguimos lo que queremos. Ya sea un trabajo, una persona, una experiencia, un estilo de vida o un objeto, hay veces en las que simplemente es inalcanzable.

A veces no es por falta de intento, y es cuando más duele. Al final, tenemos dos opciones: aceptar la vida tal y como es, o sufrir.

Es la naturaleza humana querer lo que no podemos tener. Hay una razón por la que decimos que «el pasto siempre es más verde del otro lado».

Lo que vemos como diferente, novedoso, lujoso e inalcanzable suele alimentar nuestro deseo de tener o hacer cosas. Aunque este deseo puede ayudar a cumplir nuestros sueños, también puede crear la emoción que nos hace querer siempre más, incluso cuando tenemos más que suficiente: la codicia.

La codicia controla el mundo. Ya sea en el gobierno, la religión, las corporaciones, las comunidades, las familias o los individuos, sacará lo peor de la gente. La avaricia del gobierno se encarga de que la gente se quede con sueldos inferiores a los de la vida, sin sistemas de salud, sin libertad y sin paz. La avaricia de la religión se apodera de la salud espiritual de las personas. La avaricia de las empresas alimenta el hipercapitalismo y la destrucción del planeta. La codicia de la comunidad controla a las masas. La codicia en las familias puede llevarlas a la ruina.

Lo contrario de la codicia es la plenitud, por la que todos deberíamos luchar. ¿Por qué? Porque la felicidad permanente es imposible. Siempre nos faltará algo, y aceptamos este hecho como parte de la vida.

Aceptarlo no significa que caigamos en un bajón, sino que nos centremos en lo que tenemos y lo disfrutemos al máximo. ¿Tienes un techo, gente que te quiere y te ama, una tarde libre para salir a pasear y la libertad de vivir? Eso debería ser suficiente para luchar por la plenitud.

Cuando vivimos sin codicia ni celos, nuestras vidas son infinitamente más saludables para nuestras mentes, cuerpos y almas. Querer menos pero esforzarse por conseguir más es un juego limpio en un mundo en el que tenemos todo a nuestra disposición, siempre que el deseo de más siga siendo sensato.

Mientras navegamos por un mundo que nos insta a querer más, y más, y siempre más, debemos sumarnos para mostrar al mundo que no necesitamos mucho. Necesitamos paz, amor, unidad y suficiente dinero en el banco para alimentar, vestir y proteger a nuestros seres queridos.

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo

Opinión

Alito Moreno y los escombros de la oposición. Por Caleb Ordoñez

Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordoñez Talavera

Es obstinación; esa actitud cotidiana dentro de la política. Aferrarse al poder ha sido una forma cultural que ha destruido la forma correcta de permitirnos crecer como sociedad.

México vive una etapa de plena infancia democrática, donde la polarización ha llegado a niveles ridículos. Sin embargo, hoy mismo, ante el avance impresionante de Morena por conquistar la gran mayoría de los gobiernos estatales, municipales y congresos, la oposición luce tímida, confundida y lo peor: derrotada sin ideas.

SEGUIR LEYENDO HACIENDO CLICK

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo

Opinión

Fuera de la vía láctea. Por Itali Heide

Todo el mundo vio las nuevas imágenes que la NASA publicó con el telescopio espacial James Webb, y si son como yo, les pareció un descubrimiento monumental.

Cualquier cosa que haga la NASA me deja boquiabierta, pero esto está realmente en otro nivel en cuanto a cuestiones filosóficas y científicas. Llegando más lejos que nunca, el telescopio consiguió captar imágenes de hasta 250 millones de años después del Big Bang.

Ya puedo sentir las miradas de ojos volteados virtuales al mencionar lo que es innombrable: «el Big Bang». Esa cosa que nos enseñaron a despreciar y, sobre todo, ignorar. De parte de alguien a quien todo le da miedo: no es tan aterrador. No tiene por qué cambiar la visión espiritual de una persona. Por el contrario, lo veo como una forma de entender lo profundo e inexplicablemente hermoso que es la creación del universo en el que nos tocó vivir.

La inmensidad del universo se muestra en las fotos, y hace que uno se dé cuenta de lo insignificante que es una sola vida a la gran escala de las cosas. Por otro lado, también nos muestra lo tremendamente importantes que somos en medio de una eternidad de todo y nada.

Cada vida encierra una historia, un valor, una silla perdida cuando ya no está. Aunque sólo seamos un minúsculo grano de arena en el universo, nos hemos dotado de un valor que hace de la conexión con otras personas una necesidad humana.

Nos echamos de menos, dependemos unos de otros y nos necesitamos. Cuando se pone en perspectiva, nos muestra lo importante que son las vidas que vivimos. ¿Hay cosas que están fuera de nuestro control y que nos hacen la vida difícil? Por supuesto. Pero todo pasa, y al final del día, quien tenga a alguien con quien volver a casa, es afortunado.

Debemos inclinarnos hacia los nuevos descubrimientos de la ciencia, pero eso no significa que la espiritualidad deba ser olvidada. En todo caso, estos descubrimientos hacen que la realización espiritual sea mucho más necesaria. Cuanto más sabemos, menos sabemos realmente y más preguntas surgen. ¿La clave? Encontrar tu respuesta.

La espiritualidad es una forma de gestionar un comienzo que parece una locura, esta eternidad que no podemos ni siquiera empezar a comprender, y la incertidumbre de la vida más allá de nosotros mismos.

Entre millones de galaxias se encuentra la nuestra. Un grano de arroz en el proverbial y gigantesco arrozal. En ese minúsculo grano de arroz, planetas a años luz nos regalan un espectáculo en el cielo y la estrella más cercana ilumina nuestras tardes de verano mientras que la luna ilumina noches inolvidables. En un sólo planeta del sistema solar, ocho mil millones de personas vivimos vidas paralelas pero distintas.

Todos nacemos, todos crecemos, todos vivimos y todos morimos. Encontramos alimento, encontramos protección y encontramos conexión. Todos reímos, lloramos, nos enfadamos, pasamos por el luto, luchamos y sonreímos.

Seguramente al universo no le importamos tanto, siendo una conchita en un mar eterno. Como no lo hace, debemos ser nosotros los que demos sentido a lo que nos importa.

En todas las naciones, culturas, idiomas, épocas y galaxias hay algo que nos une a todos: los vínculos que creamos. Ya sea la familia, la familia elegida, los amigos o las comunidades, todos buscamos a quienes nos quieran y acepten por lo que somos. Al final del día, lo que nos dará paz ante la inmensidad y lo incomprensible del universo que nos rodea.

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo

Opinión

¿Tierra de la libertad? Por Itali Heide

En días pasados, presentes, y futuros, Estados Unidos se ha convertido en una zona de guerra moral y de libertad corporal.

La Suprema Corte abolió el caso Roe contra Wade, la histórica decisión de 1973 que dictaminó que la Constitución de Estados Unidos debía proteger la libertad de las mujeres para elegir si querían seguir adelante con un embarazo.

Si el aborto es moralmente correcto o incorrecto, es una pregunta que nunca tendrá una respuesta satisfactoria. Científicamente, es completamente admisible. Desde el punto de vista religioso, varía según el sistema de creencias. Éticamente, cada quien debe sacar sus propias conclusiones en función a su ideología.

Lo que sí se puede responder es a qué conducirá esta decisión histórica. ¿Menos abortos? Definitivamente no. ¿Más abortos clandestinos y peligrosos? Absolutamente. Muchas mujeres y niños morirán a pesar de todo, sin un sistema de apoyo federal que garantice la seguridad y la protección. En un país que promete ser la tierra de la libertad, estas decisiones demuestran que el progreso está retrocediendo.

En vez de luchar sobre la moralidad del aborto, hablemos de cosas que realmente reducirían el aborto, en lugar de la penalización que sólo dará vida a los riesgosos abortos clandestinos y niños no deseados, no queridos, y no cuidados.

En primer lugar, el acceso a opciones de anticoncepción y a la atención médica sexual es imprescindible. Desfinanciar a las organizaciones que ofrecen atención reproductiva a las mujeres de todo Estados Unidos, como Planned Parenthood, no hará más que empeorar la situación.

Además, hay que hacer algo para que la educación sexual se convierta en el centro del aprendizaje biológico de niños, adolescentes y adultos jóvenes. Sexo, vagina, pene, vulva, y testículos no son disparates. Los preservativos, el control de la natalidad, planificación familiar y el consentimiento no son temas inapropiados para futuros adultos.

Por supuesto, todo llega en su momento y los niños no aprenderán el mismo espectro de educación sexual que los adolescentes, pero siguen siendo temas que deberían ser esenciales en cada nivel de la educación pública y privada.

No es ningún secreto que el sistema de acogida y adopción está gravemente desfinanciado y sobrepoblado. En lugar de centrarse en los fetos que potencialmente acabarán en un sistema que está demasiado saturado para mantenerlos, ¿por qué no dar prioridad a los cientos de miles de niños que actualmente sufren bajo este sistema?

Para los niños que nacen en familias incapaces de hacerse cargo de ellos, ya sea financieramente, emocionalmente o físicamente, es aún peor. La epidemia de opioides, el abuso de sustancias, la violencia intrafamiliar y la crisis de salud mental que asolan el país han creado una red de hogares abusivos e inhumanos, en los que ni siquiera merece la pena vivir.

Hay muchas más cosas que realmente ayudarían a reducir la necesidad de abortar: un mejor sistema de permisos parentales pagados, una financiación adecuada de la asistencia social, la abolición de la inseguridad en la vivienda y la asistencia sanitaria universal son sólo algunas de las muchas cuestiones que deberían resolverse, en lugar de la ilegalización total del aborto.

Itali Heide 

Nunca estaremos todos de acuerdo en si el aborto es correcto o incorrecto, pero las opiniones personales basadas en la ideología y la religión nunca deben enturbiar la legalidad de la autonomía corporal.

La opción de seguir adelante con un embarazo o no es un derecho humano, independientemente de que alguien esté de acuerdo con ello. No tenemos que estar a favor del aborto para estar a favor del derecho a decidir, y al fin y al cabo, de eso se trata.

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo
Publicidad
Publicidad

Más visto