Ciencia y Tecnología
Telcel, AT&T y Movistar deberán bonificar si falla Internet, sin esperar quejas: Profeco
Telcel, AT&T, Movistar y Unefon deberán bonificar si falla Internet sin esperar quejas de los usuarios, informó la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
De acuerdo con la dependencia es a partir del 4 de septiembre pasado que las compañías que proporcionan servicios de telefonía deberán bonificar a los consumidores cada vez que su red o servicio se vean afectados.
Ricardo Sheffield, titular de la Profeco, explicó que la entrada en vigor de la Norma durante el foro «Empoderando al Consumidor en la Contratación de Servicios de Telecomunicaciones».
De acuerdo con Sheffield, es frecuente que se caiga el servicio de internet en ciertas zonas o todo el país lo que representa un costo a todas las empresas.
Ante ello, sostuvo, la Profeco se mantendrá al pendiente de que el servicio sea adecuado.
El funcionario recordó que hacedías dos empresas de telecomunicaciones dejaron de dar servicio de internet durante unas horas, por lo que deberán de calcular «cuánto representa esas horas de carecer del servicio al costo que paga el usuario».
«Si calculas que son 20, 40 o 60 pesos, que no se espere a que el consumidor presente la queja».
El titular de la Profeco explicó que con la entrada en vigor de la Norma Oficial Mexicana NOM184-SCF-2018:
¿Qué plantea la Norma Oficial Mexicana NOM184-SCF-2018?
La norma Norma Oficial Mexicana NOM184-SCF-2018 indica que «en caso de que el Servicio de Telecomunicaciones no se preste o proporcione en la forma y términos convenidos o implícitos en la publicidad, por causas imputables al Proveedor de Servicios de Telecomunicaciones, éste debe compensar al Consumidor la parte proporcional del precio del Servicio de Telecomunicaciones que se dejó de prestar, y como bonificación, al menos el 20% del monto del periodo de afectación en la prestación del Servicio de Telecomunicaciones contratado».
Fuente: SDP
Ciencia y Tecnología
Inteligencia artificial: acceso democratizado, poder concentrado
El acceso a la inteligencia artificial (IA) se ha democratizado en los últimos años, permitiendo que personas de diversas partes del país, como un estudiante en Oaxaca, puedan utilizar herramientas que anteriormente estaban reservadas para laboratorios especializados. Sin embargo, esta democratización contrasta con la concentración del poder en manos de unas pocas corporaciones tecnológicas que dominan el desarrollo y la implementación de estos sistemas avanzados.
Según el AI Index de Stanford, entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, el costo de acceder a modelos de IA con un rendimiento similar al de GPT-3.5 se redujo en más de 280 veces. Esta disminución en los costos ha permitido que un mayor número de usuarios acceda a capacidades cognitivas complejas, lo que representa un avance significativo en la disponibilidad de la tecnología.
A pesar de esta accesibilidad, el desarrollo de sistemas de IA de vanguardia requiere inversiones significativas. Las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos invierten cientos de miles de millones de dólares anualmente en infraestructura de cómputo y energía, impulsadas por la creciente demanda de IA. Este escenario ha llevado a que un pequeño grupo de corporaciones controle los aspectos más críticos del ecosistema de IA, desde el diseño de chips hasta la nube y los modelos fundamentales que permiten su funcionamiento.
En el libro “Tres Crisis”, se describen dos tendencias que coexisten en este contexto. Por un lado, hay una descentralización que, a través de la energía distribuida, el conocimiento abierto y las redes colaborativas, busca democratizar la creación y producción de tecnología. Por otro lado, se observa una consolidación de un complejo tecnológico-industrial que ejerce un poder económico y político sin precedentes. La IA, en este sentido, acelera ambas fuerzas, pero de manera desigual: mientras que se amplía el acceso a la tecnología, se concentra el control sobre su desarrollo y los beneficios que de ella se derivan.
Esta paradoja se explica por razones económicas. Desarrollar un modelo de IA avanzado implica realizar inversiones fijas que se amortizan entre un gran número de usuarios. Sin embargo, satisfacer esta demanda requiere un consumo constante de recursos de cómputo y electricidad. Las empresas más grandes pueden negociar contratos de suministro energético más favorables, optimizar su infraestructura y ofrecer servicios a clientes que ya están integrados en sus ecosistemas, lo que les otorga una ventaja competitiva significativa.
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