Revista
La odisea del diagnóstico de tiroiditis de Hashimoto
El 8 de noviembre de 2026, Jaqueline compartió su experiencia sobre el complicado proceso que enfrentó para obtener un diagnóstico preciso de su condición de salud. Desde que comenzó a sentir que dormir se convertía en una necesidad ineludible, su vida diaria se transformó en una lucha constante. En su trabajo, se vio obligada a pedir permiso a su superior para extender un tapete de yoga en el suelo y tomar siestas de media hora a una hora, solo así podía recobrar energías para continuar con sus actividades laborales.
Jaqueline no experimentaba un cansancio normal tras las comidas; su cuerpo parecía no resistir más. En un periodo de dos años, aumentó aproximadamente 14 kilos a pesar de seguir un régimen alimenticio bajo la supervisión de un nutriólogo. Además, sufría de una sensación constante de frío, caída de cabello, dificultades para concentrarse y, en ocasiones, despertaba con el rostro y los párpados tan hinchados que parecía haber pasado una noche de fiesta, a pesar de no haber consumido alcohol.
El camino hacia el diagnóstico correcto estuvo lleno de frustraciones, incluyendo múltiples consultas médicas, diagnósticos erróneos y juicios apresurados. Su primer endocrinólogo le sugirió que sus síntomas podían ser causados por depresión o incluso bulimia. Posteriormente, recibió un diagnóstico de resistencia a la insulina, lo que la llevó a iniciar un tratamiento con medicamentos y a someterse a nuevas pruebas.
Finalmente, tras varios meses de incertidumbre, la respuesta llegó. Una segunda endocrinóloga, recomendada por una amiga, le informó: “No tienes hipertiroidismo ni hipotiroidismo, tienes tiroiditis de Hashimoto”. Este diagnóstico significó que Jaqueline estaba lidiando con una enfermedad autoinmune incurable.
La tiroiditis de Hashimoto, según explica Karla Martínez Goñi, médico internista y endocrinóloga, se produce cuando los anticuerpos del sistema inmunológico, que normalmente protegen al organismo, comienzan a atacar a la tiroides, provocando inflamación y eventual disfunción de esta glándula. Este trastorno puede llevar a una serie de complicaciones si no se maneja adecuadamente, lo que resalta la importancia de un diagnóstico oportuno y preciso.
Revista
Directivos del CCH alertan sobre ausentismo y problemas de conducta
El Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) enfrenta serios desafíos en la adaptación de sus estudiantes, quienes experimentan un cambio significativo al pasar de la secundaria a este nivel educativo. Este proceso no solo implica un cambio de escuela, sino también una transición hacia un sistema que exige mayor autonomía y responsabilidad en la gestión del aprendizaje. Directivos de los cinco planteles del CCH han identificado que muchos jóvenes no logran adaptarse a estas nuevas exigencias, lo que se traduce en un aumento del ausentismo, la falta de entrega de trabajos y la interrupción de sus estudios.
Las preocupaciones de las autoridades educativas no se limitan únicamente a las materias no acreditadas. También se extienden a la forma en que los estudiantes manejan su libertad en un entorno que, aunque les demanda independencia, requiere de un acompañamiento constante para asegurar su formación. En este contexto, se han reportado casos de consumo de alcohol y otras sustancias, así como la participación en fiestas clandestinas, lo que agrava la situación.
Noé Israel Reyna Méndez, director del CCH Sur, destacó que la transición desde una secundaria con una supervisión más estricta puede resultar complicada para algunos jóvenes. La organización del tiempo, la constancia en el estudio y la asistencia a clases se convierten en retos significativos cuando los estudiantes deben asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje.
Entre las conductas que generan mayor preocupación se encuentran las inasistencias, el abandono del plantel durante las horas de clase y la falta de entrega de trabajos. Estas situaciones pueden acumularse y llevar a un rezago académico difícil de superar. Además, el director subrayó que en muchos casos, las materias pendientes coinciden con problemas de consumo de sustancias o situaciones psicoemocionales que afectan el desempeño escolar de los alumnos.
La situación plantea un reto no solo para los estudiantes, sino también para las autoridades educativas, quienes deben encontrar estrategias efectivas para apoyar a los jóvenes en su proceso de adaptación y garantizar su éxito académico.
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