Chihuahua
Andrea Chávez no descarta presidir el Senado, pero afirma que su prioridad es Chihuahua
La senadora morenista Andrea Chávez confirmó que aún no ha tomado una decisión sobre si buscará presidir la Mesa Directiva del Senado de la República en el próximo periodo ordinario de sesiones, que comenzará en septiembre. Sin embargo, enfatizó que su prioridad continúa siendo el estado de Chihuahua, entidad que aspira gobernar en 2027.
“Mi atención está completita en el estado de Chihuahua y no hay forma de que nos desapeguemos de esa tarea”, señaló la legisladora en declaraciones a medios este lunes. Aunque no descarta competir por la presidencia del Senado, pidió calma y aseguró que será en los próximos días cuando emita un posicionamiento oficial. “Voy a estar compartiendo un comunicado pronto con la decisión que tome, pero calma, calma”, insistió.
En el contexto del relevo de Gerardo Fernández Noroña como presidente del Senado, Chávez confirmó que dentro del Grupo Parlamentario de Morena continúa la conversación sobre quién será la próxima titular del cargo. En línea con los acuerdos de paridad de género, la bancada ya ha definido que será una mujer quien encabece la Mesa Directiva durante el siguiente periodo legislativo.
“Hay muchas compañeras que han manifestado su intención en corto. No me corresponde a mí hacerlo público, serán ellas quienes hagan pública esa intención y yo voy a respetarlo”, explicó.
Mientras se define la nueva presidencia, el Senado arrancó este lunes un periodo extraordinario de sesiones para discutir un paquete de 22 reformas, muchas de ellas polémicas, en temas como telecomunicaciones, seguridad pública y recopilación de datos biométricos. Se prevé que, para avanzar en la aprobación de estas iniciativas, se convoque a sesiones incluso durante el fin de semana.
Andrea Chávez, quien fue una figura clave durante la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum y se ha mantenido como una de las voces jóvenes más visibles en Morena, ha ganado relevancia nacional en los últimos meses. Su eventual incursión en la contienda por la gubernatura de Chihuahua está prácticamente anunciada, aunque aún no es formal.
La definición sobre si se mantendrá enfocada en la política local o buscará proyectarse desde una posición clave en el Senado será observada de cerca por actores tanto dentro como fuera de su partido. Por ahora, mantiene en suspenso su decisión final.
Chihuahua
Zuany podría quedar fuera del caso Jáuregui
La diferencia de responsabilidades entre ambos exfuncionarios y las versiones sobre una posible colaboración de Zuany con autoridades estadounidenses abren interrogantes sobre el alcance de las acusaciones en su contra.
Chihuahua, Chih., 18 de octubre de 2026.— La situación jurídica de Guillermo Arturo Zuany Portillo, exfiscal especializado en Operaciones Estratégicas de Chihuahua, podría tomar un rumbo distinto al de César Jáuregui Moreno, detenido por las investigaciones relacionadas con la participación de agentes estadounidenses en un operativo contra el narcotráfico.
Aunque ambos aparecen en una misma causa penal, las diferencias entre sus funciones, las acusaciones específicas y las versiones sobre una eventual colaboración de Zuany con autoridades estadounidenses plantean escenarios jurídicos que todavía deberán resolverse.
La existencia de una orden de aprehensión no significa que el exfuncionario necesariamente será vinculado a proceso o declarado culpable. Para ello, la Fiscalía deberá acreditar los elementos correspondientes a cada delito.
No tenía las atribuciones del fiscal general
Guillermo Arturo Zuany fue designado fiscal especializado en Operaciones Estratégicas en septiembre de 2025, durante la administración de César Jáuregui.
Su responsabilidad estaba concentrada en investigaciones de delitos de alto impacto, particularmente secuestro y extorsión. No era el titular de la Fiscalía General del Estado ni tenía las mismas facultades de representación y dirección institucional.
Esta diferencia podría tener relevancia en el proceso judicial, especialmente si las acusaciones están relacionadas con autorizaciones, decisiones administrativas o mecanismos de cooperación con autoridades extranjeras.
Sin embargo, la responsabilidad de Zuany no depende exclusivamente de su posición jerárquica. También será necesario determinar si participó directamente en las decisiones investigadas o si tenía obligaciones legales específicas que hubiera incumplido.
Una acusación que todavía debe demostrarse
La orden de aprehensión emitida el 16 de octubre dentro de la causa penal 3055/2026 señala a Jáuregui y Zuany como presuntos coautores de ejercicio ilegal del servicio público y coalición.
El documento también distingue imputaciones individuales: a Jáuregui le atribuye una conducta adicional relacionada con el ejercicio ilegal del servicio público, mientras que a Zuany le señala presunta falsedad ante autoridades con penalidad agravada.
Esta distinción resulta relevante porque las conductas atribuidas a uno no necesariamente son las mismas que las del otro.
El oficio judicial conocido públicamente contiene los puntos resolutivos, pero no desarrolla las pruebas ni describe detalladamente las acciones que se atribuyen a Zuany.
Por ello, permanece abierta la posibilidad de que su defensa cuestione la suficiencia de los elementos presentados por el Ministerio Público y solicite que no sea vinculado a proceso, dependiendo de lo que se exponga ante el juez.
La posible colaboración con Estados Unidos
Otro elemento que podría resultar importante es la relación que Zuany habría mantenido con agencias de seguridad estadounidenses.
Desde mayo surgieron versiones extraoficiales sobre una posible protección por parte de autoridades de Estados Unidos y una eventual colaboración relacionada con las investigaciones del operativo de El Pinal.
También circularon reportes de que el exfuncionario podría encontrarse en territorio estadounidense, aunque no existe confirmación oficial de su ubicación.
Hasta ahora tampoco se ha acreditado públicamente que Zuany tenga la condición formal de testigo protegido.
De confirmarse algún acuerdo de colaboración, sería necesario conocer su naturaleza, las autoridades participantes y sus posibles efectos legales. La protección estadounidense, por sí misma, no impediría que enfrente un procedimiento judicial en México.
No obstante, la información que pudiera proporcionar sobre la cadena de mando, las autorizaciones y la coordinación del operativo podría resultar relevante para esclarecer los hechos.
El operativo y las decisiones institucionales
La investigación se originó después de un operativo realizado en abril contra un presunto narcolaboratorio en El Pinal, municipio de Morelos, Chihuahua.
Durante el regreso de un convoy, un vehículo sufrió un accidente en el que murieron dos funcionarios estatales y dos ciudadanos estadounidenses identificados posteriormente como agentes de la CIA.
La presencia de personal extranjero provocó investigaciones sobre las autorizaciones necesarias para su participación en actividades de seguridad dentro de territorio mexicano.
En este contexto, la Fiscalía General de la República ha señalado presuntas irregularidades relacionadas con la actuación de autoridades estatales y la participación de agentes extranjeros.
El esclarecimiento de esas circunstancias exige distinguir las decisiones adoptadas por la dirección de la Fiscalía de aquellas que correspondían a sus áreas especializadas.
Un desenlace judicial todavía abierto
La situación de Guillermo Arturo Zuany continúa sin una resolución definitiva.
La orden de aprehensión constituye una medida procesal, no una declaración de culpabilidad. En caso de comparecer ante un juez, tendrá derecho a conocer los hechos que se le atribuyen, controvertir los datos de prueba y ejercer su defensa.
La posibilidad de que no sea vinculado a proceso dependerá de la valoración judicial de los elementos presentados. Asimismo, una eventual colaboración con autoridades estadounidenses tendría que acreditarse antes de considerar sus consecuencias jurídicas.
Por ahora, no existe confirmación pública de que haya sido detenido ni de que se haya reconocido formalmente su condición de testigo protegido.
El caso de Zuany deberá resolverse por su participación individual y no simplemente por haber formado parte de la administración de César Jáuregui. La investigación tiene todavía que demostrar qué hizo, qué sabía y cuáles eran sus obligaciones legales.
Hasta entonces, su responsabilidad penal permanece sin demostrar y la posibilidad de que los cargos no prosperen sigue abierta.
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