Ciencia y Tecnología
Mexicano obtiene la patente para fórmula que ‘revive muertos’
Alejandro Hernández Cárdenas, perito forense de Ciudad Juárez y creador de la fórmula para la ‘rehidratación de cuerpos’, obtuvo la patente que certifica como el creador de la mezcla y técnica para ‘revivir’ identidad de los cadáveres que se encuentran irreconocibles, siendo esta la única en todo el mundo.
El trabajo de Hernández Cárdenas se ha destacado debido a que durante la época de recrudecida violencia que vivió Chihuahua, él logró que los cuerpos desmembrados, descompuestos, los rostros desfigurados y las huellas dactilares desvanecidas, recuperaran su apariencia, lo cual, ha sido determinante para lograr el reconocimiento de restos que, de otra manera, habrían terminado en una fosa común.
La fórmula de ‘rehidratación de cuerpos’, además, ha contribuido a que se faciliten las investigaciones de causa de defunción.
Debido a su contribución social y con las autoridades, el perito del Servicio Médico Forense será reconocido por las autoridades de Chihuahua, el gobernador Javier Corral y representantes de la Fiscalía General del Estado reconocerán la labor de Alejandro Hernández.
¿CÓMO LOGRA REVIVIR LA APARIENCIA DE LOS MUERTOS?
En el procedimiento de rehidratación, la fórmula no es lo único fundamental en el trabajo para recuperar la apariencia casi natural de un difunto, ya que es necesario que se utilice una especie de ‘jacuzzi’ para sumergir los cuerpos.
El líquido comienza a incorporarse al cadáver, el proceso culmina con la aparición de señas particulares y características de la persona, tales como pueden ser las cicatrices, lunares e incluso, tatuajes.
Durante la inmersión, la formula comienza a revitalizar los tejidos muertos, abriendo la posibilidad de que los peritos trabajen en la búsqueda de elementos para dar con las causas de muerte, así como para ayudar a que familiares logren identificarlos.
Excelsior
Ciencia y Tecnología
Inteligencia artificial: acceso democratizado, poder concentrado
El acceso a la inteligencia artificial (IA) se ha democratizado en los últimos años, permitiendo que personas de diversas partes del país, como un estudiante en Oaxaca, puedan utilizar herramientas que anteriormente estaban reservadas para laboratorios especializados. Sin embargo, esta democratización contrasta con la concentración del poder en manos de unas pocas corporaciones tecnológicas que dominan el desarrollo y la implementación de estos sistemas avanzados.
Según el AI Index de Stanford, entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, el costo de acceder a modelos de IA con un rendimiento similar al de GPT-3.5 se redujo en más de 280 veces. Esta disminución en los costos ha permitido que un mayor número de usuarios acceda a capacidades cognitivas complejas, lo que representa un avance significativo en la disponibilidad de la tecnología.
A pesar de esta accesibilidad, el desarrollo de sistemas de IA de vanguardia requiere inversiones significativas. Las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos invierten cientos de miles de millones de dólares anualmente en infraestructura de cómputo y energía, impulsadas por la creciente demanda de IA. Este escenario ha llevado a que un pequeño grupo de corporaciones controle los aspectos más críticos del ecosistema de IA, desde el diseño de chips hasta la nube y los modelos fundamentales que permiten su funcionamiento.
En el libro “Tres Crisis”, se describen dos tendencias que coexisten en este contexto. Por un lado, hay una descentralización que, a través de la energía distribuida, el conocimiento abierto y las redes colaborativas, busca democratizar la creación y producción de tecnología. Por otro lado, se observa una consolidación de un complejo tecnológico-industrial que ejerce un poder económico y político sin precedentes. La IA, en este sentido, acelera ambas fuerzas, pero de manera desigual: mientras que se amplía el acceso a la tecnología, se concentra el control sobre su desarrollo y los beneficios que de ella se derivan.
Esta paradoja se explica por razones económicas. Desarrollar un modelo de IA avanzado implica realizar inversiones fijas que se amortizan entre un gran número de usuarios. Sin embargo, satisfacer esta demanda requiere un consumo constante de recursos de cómputo y electricidad. Las empresas más grandes pueden negociar contratos de suministro energético más favorables, optimizar su infraestructura y ofrecer servicios a clientes que ya están integrados en sus ecosistemas, lo que les otorga una ventaja competitiva significativa.
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