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Salud y Bienestar

¿LOS TERMÓMETROS INFRARROJOS CAUSAN DAÑO A TUS OJOS Y NEURONAS?

En redes sociales ha circulado el rumor de que los termómetros infrarrojos causan daño a la salud, sin embargo esto es falso.

Ante la propagación del Coronavrus/COVID-19 comenzaron a emplearse termómetros infrarrojos para medir la temperatura corporal de las personas y determinar si estas podrían ser propensas a tener un contagio o no.

Sin embargo, el uso de estos artefactos ha sido comentado en las redes sociales en las que se asegura que provocan daños en las retinas y neuronas, una información completamente errónea.

Los también llamados “termómetros de pistola” no pueden causar ninguna afectación oftalmológica ni neuronal, pues la señal que emiten no es perceptible ni peligrosa para el ojo humano.

Los también llamados “termómetros de pistola” no pueden causar ninguna afectación oftalmológica ni neuronal, pues la señal que emiten no es perceptible ni peligrosa para el ojo humano.

Aunque en Facebook y WhatsApp circulen mensajes y audios en los que se narran terribles experiencias que involucran a los termómetros, esto es una fake news, pues no hay ninguna evidencia verídica ni oficial que compruebe dicha información.
La toma de temperatura es un protocolo de seguridad fundamental para prevenir más casos de COVID-19, por lo que si alguna autoridad te solicita realizarte un chequeo, debes acatar la petición tanto por tu salud como la de tus seres queridos.

Revista

Autodiagnósticos de salud mental en redes sociales generan preocupación

Autodiagnósticos de salud mental en redes sociales generan preocupación

10 de octubre de 2026 – 03:47 Hrs. Las redes sociales han transformado la percepción de la salud mental, promoviendo un enfoque rápido y emocional que a menudo resulta distorsionado. En plataformas como TikTok e Instagram, se ha vuelto común que miles de usuarios se autodiagnostiquen con condiciones como ansiedad, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), depresión y trastornos de personalidad, basándose en videos breves que simplifican condiciones clínicas complejas a solo tres síntomas aislados.

Este fenómeno ha comenzado a reflejarse en consultas psicológicas y en interacciones cotidianas, donde tanto jóvenes como adultos llegan convencidos de padecer un trastorno tras identificarse con un clip de 30 segundos. Especialistas en salud mental advierten que el consumo compulsivo de estos videos cortos puede alterar la atención, la memoria y el estado emocional de las personas. Este agotamiento emocional puede llevar a muchos a interpretar síntomas comunes como indicativos de padecimientos severos.

Además, los expertos señalan que esta tendencia no solo trivializa la salud mental, sino que también genera confusión, estigmas y retrasos en la búsqueda de atención profesional. La romantización de los diagnósticos, que se convierten en etiquetas identitarias y contenido aspiracional, agrava el problema al normalizar señales de alarma que requieren una evaluación clínica adecuada. El algoritmo de las plataformas sociales, al repetir y amplificar estas experiencias, refuerza la sospecha inicial del usuario dentro de burbujas digitales donde todo parece encajar.

Un ejemplo de esta situación es la historia de Mariana, quien comenzó a explorar TikTok una madrugada para distraerse del insomnio. En su búsqueda, se encontró con una serie de contenidos sobre TDAH, donde usuarios enumeraban tres señales: dificultad para concentrarse, procrastinación y sensibilidad al rechazo, afirmando que si alguien se identificaba con estas características, probablemente padecía el trastorno. Mariana se vio reflejada en estas descripciones y, en menos de una hora, construyó una narrativa sobre sí misma influenciada por el algoritmo, que le ofreció más testimonios y listas de síntomas, llevando a una conclusión precipitada sobre su salud mental.

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