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Revista

Elmo y Fundación MetLife enseñan a niños sobre emociones en Chihuahua

Elmo y Fundación MetLife enseñan a niños sobre emociones en Chihuahua

El 13 de octubre de 2026, Plaza Sésamo y la Fundación MetLife lanzaron un programa en Chihuahua con el objetivo de ayudar a más de tres mil niños a reconocer y expresar sus emociones. Esta iniciativa está diseñada para pequeños de tres a seis años y busca no solo enseñar a los niños a identificar lo que sienten, sino también proporcionar herramientas a padres y maestros para acompañarlos en este proceso.

El programa incluye una variedad de recursos, como videos, cómics, juegos y guías, que abordan sentimientos como la tristeza, el miedo y el enojo. La idea es que los niños aprendan a expresar sus emociones de manera saludable, mientras que los adultos reciben orientación sobre cómo apoyarlos adecuadamente.

Maru Campos, especialista en el tema, destacó la importancia de que los padres y cuidadores reconozcan y manejen sus propias emociones, ya que los niños aprenden mucho de lo que observan en su entorno familiar. “Siempre estamos modelando el comportamiento”, afirmó Campos, quien también cuestionó frases comunes como “no llores” o “no es para tanto”, que a menudo se utilizan cuando un niño expresa tristeza o enojo.

Elmo, el popular personaje de Plaza Sésamo, también participó en la iniciativa, compartiendo su experiencia sobre la importancia de hablar de los sentimientos. Al ser cuestionado sobre cómo ayudar a un niño que ha crecido creyendo que llorar es una señal de debilidad, Elmo recordó un momento en el que un amigo suyo estaba triste y no quería jugar. En lugar de presionarlo para que hablara, Elmo se acercó de manera gradual hasta que pudo conversar con él.

Campos enfatizó que no todas las personas están listas para hablar de sus emociones al mismo tiempo, por lo que es fundamental darles el espacio necesario. Además, subrayó que todas las emociones son válidas, aunque es esencial aprender a manejarlas sin causar daño a los demás. Este programa representa un paso importante hacia la educación emocional de los niños en Chihuahua, promoviendo un ambiente de comprensión y apoyo tanto en el hogar como en la escuela.

Revista

El origen de la superstición del número 13 y su mala suerte

El origen de la superstición del número 13 y su mala suerte

El 13 de octubre de 2026, se explora el origen de la superstición que rodea al número 13, considerado uno de los símbolos de mala suerte más reconocidos a nivel mundial. Esta creencia se manifiesta en diversas formas, como el famoso viernes 13, el martes 13, la omisión del piso 13 en edificios y la evitación de su uso en aerolíneas. La inquietud que genera este número trasciende culturas, idiomas y épocas, reflejando un recelo instintivo en la sociedad moderna, que se considera racional y científica.

El número 13 ha influido en la arquitectura, los calendarios y las decisiones financieras a nivel global. Desde hoteles de lujo que eliminan el décimo tercer piso en sus ascensores hasta aerolíneas que evitan asignar el número 13 a sus filas de asientos, la sombra de este número se extiende con firmeza. Pero, ¿cómo se convirtió una simple combinación de dígitos en un símbolo universal de infortunio?

En la antigüedad, las matemáticas eran vistas como un lenguaje místico, utilizado por los sabios para descifrar el orden del cosmos. En este contexto, el número 12 simbolizaba la plenitud, la armonía y la totalidad estructurada. Su capacidad de ser dividido exactamente entre uno, dos, tres, cuatro y seis lo convirtió en un número fundamental para civilizaciones como la mesopotámica y la sumeria, que organizaron su comprensión del espacio y el tiempo en torno a la docena, abarcando calendarios, sistemas de tiempo, el zodiaco y el panteón clásico.

Por el contrario, el número 13, al ser un número primo, representa el caos matemático. Es un número terco, indivisible (salvo por sí mismo y por la unidad) y asimétrico, lo que contribuye a su asociación con la mala suerte. Esta percepción se ve reforzada por relatos de la mitología nórdica, donde se narra una historia en el majestuoso salón del Valhalla. En esta historia, el gran dios Odín organiza una cena en honor a su hijo Baldur, la deidad más querida del panteón, asociada con la luz, la belleza y la inocencia. La llegada de un invitado no deseado a esta cena, que resulta en la muerte de Baldur, cimenta aún más la reputación del número 13 como un símbolo de infortunio.

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