Revista
La Minerva de Juan Pablo Contreras se estrena en Estados Unidos
El compositor mexicano Juan Pablo Contreras llevó a cabo el estreno de su obra “La Minerva”, un concierto para violín y orquesta, en Estados Unidos. Este evento tuvo lugar el 24 de octubre de 2026, en colaboración con la Mankato Symphony, bajo la dirección de Ernesto Estigarribia y con la participación de la violinista Sabrina Tabby. La obra, que rinde homenaje a la mujer mexicana que trasciende fronteras, será interpretada próximamente por otras cuatro agrupaciones orquestales en ciudades como Washington, San Antonio, Seattle y Tacoma.
Contreras explicó que la inspiración para “La Minerva” proviene de su ciudad natal, Guadalajara. En sus palabras, la obra imagina a la diosa Minerva, guardiana de la ciudad, portando un violín en lugar de su escudo y un arco en lugar de su lanza. Esta representación busca llenar el teatro con un sonido majestuoso, transmitiendo un mensaje de celebración hacia la mujer mexicana.
La composición se estructura en tres movimientos: “Canción de amor”, que evoca una balada ranchera; “Polka taconeada”, que incorpora el taconeo de la solista como referencia a las marchas por los derechos de las mujeres del 8 de marzo; y “Himno a la Mujer”, un huapango triunfal que evoluciona desde un rasgueo del violín hasta el canto de toda la orquesta.
El compositor expresó su entusiasmo por la programación de su obra en diversas orquestas, considerándolo una gran oportunidad para escuchar diferentes interpretaciones y aprender de los directores y solistas que dan vida a la pieza. Contreras también mencionó que espera presentar “La Minerva” en México pronto, ya que la obra fue grabada en el disco “Lucha Libre” con la Orquesta Latino Mexicana, agrupación que fundó hace cinco años y que planea llevar la obra a Guadalajara.
Revista
Día de Muertos: tradición mexicana a través de los siglos
El Día de Muertos es una celebración que amalgama elementos de diversas culturas, incluyendo tradiciones mesoamericanas y europeas, así como influencias de la espiritualidad del México colonial. Esta festividad se consolidó con la creación del Paseo de los Muertos en el siglo XIX, las icónicas calaveras de José Guadalupe Posada, los murales de Diego Rivera y, más recientemente, la explotación comercial a través de producciones cinematográficas como la película “Coco” y la saga “Spectre” de James Bond.
La historiadora del arte Veka Duncan, originaria de la Ciudad de México y autora del libro “Entre flores nos reciben y entre ellas nos despiden”, ofrece una revisión cronológica de los diferentes momentos que ha vivido el Día de Muertos en la historia de México, desde el periodo prehispánico hasta el siglo XXI. En una entrevista con Excélsior, Duncan destaca que esta celebración tiene un carácter católico, ya que se conmemoran dos fechas del calendario religioso: el Día de Todos los Santos, que se celebra el 1 de noviembre, y el Día de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre.
“Esta fiesta no existiría sin el catolicismo, aunque ha habido un proceso de sincretismo, una hibridación o fusión de culturas que ocurrió tras la conquista”, explica la curadora e investigadora.
Duncan también resalta la importancia del siglo XIX en la evolución de esta celebración. A pesar de las influencias católicas, el Día de Muertos mantiene ecos del mundo antiguo. La historiadora menciona que existe un arraigo prehispánico en la ritualidad relacionada con la muerte. Por ejemplo, es común escuchar la expresión “se petateó” al referirse a alguien que ha fallecido, lo cual remite a prácticas prehispánicas donde el cadáver era envuelto en petates y enterrado en el patio de las casas.
Sin embargo, las costumbres variaban según la región. En algunas áreas, era más habitual colocar los restos en una olla, considerada un vientre simbólico. Esta diversidad en las prácticas funerarias refleja la rica herencia cultural que caracteriza al Día de Muertos, una festividad que continúa evolucionando y adaptándose a lo largo del tiempo.

