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CONTEXTO: *Marco defiende a la Golondrina de corralistas… *Doble chamba para Pepe… *Quietos, camioneros…

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El alcalde Marco Bonilla fue el elegido para defender, oficialmente, a la puesta en escena de «La Golondrina y su Príncipe», principalmente de Morena, de los aún seguidores de Javier Corral y sus aliados.

Marco se fue derecho y sin indirectas contra Corral señalando que como él no hizo nada por Chihuahua ahora arma esta campaña en contra de la obra de teatro que está por estrenarse en la capital.

Lo anterior no sin antes desmenuzar con pelos y señales cómo es que se iba a repartir la inversión, así como los empleos y derrama económica que esto generará en la ciudad.

Además le echó una pizca de tierrita al Gobierno Federal, al señalar que se quedará con más de 4 millones de pesos en impuestos, afirmando que todo el gasto será transparente.

……

Ya que hablamos de la administración municipal, no a todos les cayó en gracia el nombramiento del nuevo director de Servicios Públicos Municipales.

Pepe de la Madrid, el priísta ex delegado de Sedesol y hasta ayer subdirector de ingresos dio el brinco al Gabinete de Bonilla, lo que de inmediato generó escozor entre los azules.

Y no es que duden de la capacidad de Pepe, lo que les caló es precisamente las siglas que trae detrás, en cambio su antecesor, que en paz descanse, era un panista de los de antaño y que dejó huella en gran parte de la militancia.

Así que ahora De la Madrid tendrá doble chamba, principalmente arreglar el desorden que les provocó la empresa innombrable en la recolección de basura y quizás más difícil, ganarse el respeto de los albiazules.

……

Más franco no se puede ser, y es que el secretario de Gobierno, César Jáuregui les puso un estatequieto a los camioneros que intenten subir el pasaje por iniciativa propia.

El funcionario estatal fue tajante al señalar que primero se deben llegar a acuerdos y que si intentan algo contrario podrían ser sancionados conforme a la ley.

Y es que se les debe recordar a los concesionarios precisamente eso, que tienen concesiones asignadas por el Gobierno y que no se mandan solos.

Ya vio lo que les pasó a los del DiDi Plus por querer hacer lo que se les daba su gana, que de inmediato les quitaron unidades, pues algo así pasaría, pero más doloroso, retirarles su concesión. Así que con calma y nos amanecemos.

Opinión

¿Por qué Roberto Lazzeri? La hora de negociar duro. Por Caleb Ordóñez Talavera

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Cuando un país decide quién lo representa en Washington, no solo elige un nombre: elige una estrategia. Y México acaba de elegir números sobre discursos.

Caleb Ordoñez

Roberto Lazzeri Montaño —economista del CIDE, operador financiero de carrera, arquitecto silencioso de deuda pública y crédito productivo— está a punto de convertirse en el embajador mexicano en Estados Unidos justo cuando la relación bilateral entra a su etapa más técnica, más tensa y más cara de la historia reciente.

No es coincidencia. Es cálculo.

Es un hombre que viene de los números. Lazzeri no llegó a la política por la puerta grande de los partidos ni por los reflectores del activismo. Llegó en 2005 por las hojas de cálculo del entonces Distrito Federal, manejando deuda pública cuando la mayoría de los funcionarios de su generación todavía aprendían el oficio. De ahí pasó a Banobras, luego a la Secretaría de Hacienda, y eventualmente a dirigir simultáneamente Nafin y Bancomext —los dos brazos del crédito productivo del Estado mexicano— en uno de los momentos más volátiles para el financiamiento externo del país.

Su cercanía con la 4T no es ideológica en el sentido clásico: es funcional. Trabajó directamente con Rogelio Ramírez de la O, el cerebro económico del obradorismo, y entendió —mejor que muchos— cómo sostener estabilidad macroeconómica dentro de un proyecto político que desconfía de los mercados pero los necesita. Eso lo hace valioso para Claudia Sheinbaum: no solo entiende el modelo, sino que sabe ejecutarlo sin romperlo.

¿Por qué ahora y por qué él?

Esteban Moctezuma no sale de Washington por fracaso. Sale porque el tablero cambió de juego. Desde 2021 fue el interlocutor ideal para una etapa de transición: perfil conciliador, relaciones sólidas, útil en el paso de Trump a Biden y en la consolidación inicial del TMEC. Cumplió y seguramente seguirá en la vida diplomática de primer nivel.

Pero lo que viene no se gestiona con diplomacia política. Se gestiona con ingeniería económica.

El comercio bilateral entre México y Estados Unidos supera los 900 mil millones de dólares anuales. Más del 80% de las exportaciones mexicanas dependen del mercado estadounidense. La revisión del TMEC se aproxima en 2026 con sectores enteros bajo presión —automotriz, acero, aluminio, energía— mientras Washington mantiene un discurso endurecido sobre fentanilo, migración y crimen organizado que complica cualquier conversación comercial.

A ese escenario se suman dos relojes políticos que corren en paralelo: el Mundial 2026, donde México coorganiza con Estados Unidos y Canadá una logística de seguridad e inversión sin precedentes, y las elecciones intermedias americanas, donde el proteccionismo y la retórica antiinmigrante históricamente se disparan. Lazzeri aterrizaría en Washington justo cuando los tres se cruzan.

La apuesta y el riesgo

Mandar a un financiero a la embajada más importante del país es un mensaje que Washington sabe leer: lo que viene es negociación dura, no protocolo. Pero esa misma fortaleza es su mayor vulnerabilidad.

Lazzeri llega sin red política propia en Estados Unidos, sin los vínculos personales que toman años construir con congresistas, reguladores y grupos empresariales. En una capital donde las relaciones informales mueven tanto como los tratados formales, eso importa. Y el tiempo para construirlas será escaso: la revisión del TMEC no esperará a que el nuevo embajador encuentre su ritmo.

Su verdadero reto no es técnico. Es traducir credibilidad financiera en poder diplomático real: negociar aranceles sin sacrificar industrias mexicanas, defender el tratado sin contradecir la narrativa nacionalista de la 4T y mantener la confianza de los inversionistas extranjeros en un entorno global que premia la certeza y castiga la ambigüedad.

En la relación más importante (y más costosa) que tiene México, no hay margen para la curva de aprendizaje. Lazzeri lo sabe. La pregunta es si Washington también está dispuesto a escuchar al técnico que llega a cambiar las reglas del juego o solo a administrarlas.????????????????

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