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Defensa de César Duarte asegura que correría el mismo destino que Aristóteles Sandoval en caso de ser extraditado

El nuevo recurso de César Duarte para evitar su extradición a México se basa en el reciente asesinato de un ex gobernador, pues aseguró que correría peligro en caso de volver al país.

El ex mandatario chihuahuense reveló a una jueza de los Estados Unidos que podría estar en riesgo su vida, pues el crimen organizado lo perseguiría y ejecutaría como hizo con Aristóteles Sandoval, de acuerdo con Milenio.

A través del medio de comunicación se dio a conocer que la defensa de Duarte informó que también habría testigos relevantes en el caso que podrían estar en peligro en caso de conocerse su identidad.

Por lo anterior, los abogados pidieron a la jueza Lauren F. Louis la reserva de tres documentos donde diversos testigos estarían dispuestos a denunciar presiones por parte de Javier Corral, actual gobernador de Chihuahua, de acuerdo con la periodista Laura Sánchez Ley.

De acuerdo con la reportera, los asesores legales de Duarte revelaron que hay otros informes que demuestran que gente acusada por la administración de Corral habrían muerto dentro de la prisión en México.

“Además, la violencia del crimen organizado en México representa un peligro claro y presente para el señor Duarte como ex gobernador de un estado del norte. El ex gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, fue asesinado solo en un restaurante de lujo semanas atrás, probablemente por el crimen organizado. El señor Duarte corre el mismo destino que el señor Sandoval si regresa a México”, dice el documento consultado por el diario.

Fuente: Infobae

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Opinión

Todo menos cordura. Por Itali Heide

Itali Heide

En las primeras horas después de las elecciones que han escalado la división entre los republicanos y los demócratas del pueblo estadounidense, Donald Trump puso en duda la validez de los resultados. Un plan bien pensado, alimentado por la siempre inminente pérdida que sin duda alguna, tenía que pertenecer a un presidente que ha tratado continuamente de deslegitimar la democracia en un país sobre frágiles piernas sociopolíticas. La ira, la negación y la frustración lo han consumido desde el momento en que los votos por correo comenzaron a favorecer al presidente electo Joe Biden, y su negativa a retractarse de sus afirmaciones de fraude electoral han llegado a un sorprendente y triste resultado.

Del otro lado del Río Grande, en la capital de nuestro país vecino, los partidarios de Trump irrumpieron en el edificio del Capitolio, amotinándose entre gritos de «detengan el robo», agitando banderas confederadas y ocupando las oficinas del Congreso. Mientras eran evacuados políticos y periodistas del edificio del Capitolio, las puertas y ventanas fueron derribadas por la furiosa multitud. Hubo lesionados, y una muerte, dejando a una familia en duelo y marcando un final desgarrador para este disturbio.

Los manifestantes pro-Trump irrumpieron en el Capitolio mientras el Congreso contaba los votos electorales en un motín histórico. (Imagen: Saul Loeb)

Durante los últimos cuatro años, la gente en los Estados Unidos y el mundo ha mirado con horror como un presidente demagogo se aprovechó de la división subyacente del pueblo americano, desafiando la ley y la democracia en cada paso del camino. El 6 de enero de 2021 pasará como una fecha histórica, empezando de manera infernal un nuevo año que prometía mejores tiempos por delante. Mientras el COVID continúa devastando países, el teatro político del Partido Republicano se convierte en un acto mortal de terrorismo doméstico por los seguidores radicales del Presidente Donald Trump.

No fueron los rusos, ni China, no fueron los Clintons y mucho menos Ucrania, fueron los fieles admiradores de un presidente que predica con odio, actúa con arrogancia y piensa con soberbia. Por más que se ha demostrado que es un mentiroso compulsivo, tramposo y corrupto, millones de partidarios se unen a él mientras incita a las multitudes a desafiar el tejido mismo de la Constitución y la democracia de su país. El partido republicano ha traído sobre él una mancha permanente, que se transmitirá a través de las generaciones y se recordará como un día en el que los Estados Unidos de América se arraigaron a la dictadura y al fascismo, ejecutando un golpe que mató más que solo la paz.

El 20 de enero, América debe aplicar la de <borrón y cuenta nueva>. Ya no es tema de enfrentar a republicanos contra demócratas, sino a americanos contra Trump. Los que apoyan su partido, deben romper con el hombre que ha ridiculizado el asiento presidencial. Ha probado continuamente los límites de la impunidad, y de todas las veces que ha cruzado una línea, ésta será sin duda su legado eterno. Quizá estemos en la cúspide de la muerte que procede del surgimiento de América. Mientras el poder cambia, las tensiones aumentan y las comunidades esperan, Trump continúa dividiendo a las mismas personas que juró proteger, hasta nuevo aviso.

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