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Opinión

Opinión: Hasta las brujas se han ido… Por Nancy Toledo

Voy a apelar al sentido místico, intuitivo, conocedor del futuro y lleno de trucos de las brujas…

Ellas que todo saben resolver, todo saben prevenir y de cualquier mal se escapan… se han ido. Ellas que todo prevén, que no le temen a nada, que todo pueden manejar… ¡se han ido!

Con su magia e inteligencia han decidido retirarse en estos días. A pesar de que poseen este mes y esta temporada, decidieron dejar de pasear en las calles… y se divierten desde lejos observando los adornos, las calabazas y el entusiasmo de todos.

No quieren poner en riesgo su tan valiosa existencia, y aunque viene la fecha más esperada del año para ellas, cabe más la razón y el sentido de seguridad.

Ya vendrán otros años en los que podamos pasear en las calles con diferentes disfraces… hoy toca echar a volar nuestra imaginación y festejar desde otro ángulo.

No salgas a arriesgar tu salud y la de los demás. Los dulces, altares, disfraces y calabazas pueden encontrar una nueva tradición en tu familia, dentro de tu casa. Encuentra la manera de pasar estos días de manera diferente y segura.

Después de todo, yo seguiría el ejemplo de las brujas…

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Batallas invisibles. Por Itali Heide

Itali Heide

Con los esfuerzos para la vacunación en contra del Covid-19 comenzando en México y las predicciones sobre cuándo la población las recibirá, parece haber una luz al final del largo y angustioso túnel de la pandemia. Sin embargo, las cifras cuentan que todavía queda mucho camino por recorrer antes de alcanzar la meta inmunológica. Mientras los riesgos físicos se gestionan mejor con las vacunas, el impacto indeleble de la pandemia en la psique colectiva no puede ser ignorado, mostrando una pandemia paralela al coronavirus que afecta a millones de mexicanos.

En el 2019, uno de cada cuatro mexicanos entre las edades de 18 – 65 años admitió haber sufrido alguna enfermedad o trastorno mental. Pongámoslo en perspectiva: si uno de cada cuatro mexicanos donaran un peso, podríamos comprar suficientes gansitos para darle uno a cada uno de los ciudadanos de Tijuana y Monterrey. Los gansitos son inofensivos en cantidad de millones, pero, ¿los trastornos mentales? No tanto. El hecho de que millones de mexicanos viven día a día con alguna enfermedad mental es desgarrador.

Incluso antes de la pandemia, la vida era estresante para todos. Ahora, los nuevos retos han contribuido a un pico en casos y síntomas de salud mental, sorprendiendo a quienes nunca habían sufrido en su salud mental hasta la pandemia, empeorando los síntomas en pacientes ya diagnosticados y haciendo recaer a otros que habían superado sus problemas de salud mental.

Si una de cada cuatro personas que vamos conociendo potencialmente tiene dificultades de salud mental, quizá sea hora de que seamos un poco más amables, empáticos y pacientes. El cliché es cierto: cada quien vive una realidad tan extensa e individual, que es imposible juzgar a alguien superficialmente. Entre las guerras más desgarradoras e impactantes, destacan las batallas que rigen la mente y alimentan el alma de ansiedad, depresión, adicción y otros problemas de salud mental.

Se ha dicho una y otra vez, y se repetirá hasta el final de los tiempos: la salud mental es tan importante como la física. En la actualidad, la salud mental se ha convertido en uno de los temas con los que muchos se sienten identificados. Como pioneros en un mundo que ha crecido demasiado rápido en muy poco tiempo, nos enfrentamos a las cargas emocionales que el dolor generacional nos ha transmitido. Lejos de una debilidad de nuestra generación, es la oportunidad de reconciliar lo que el mundo espera de quienes no caben en el sistema actual.

Nunca está de más hablar con un doctor, un terapeuta, o hasta un amigo. Además de los tiempos extraños que han traído a la luz asuntos de salud mental, hay otras variables en el ambiente que han causado una pandemia de trastornos mentales en personas de todas las edades. La tecnología, las redes sociales, el híper capitalismo y el ego global son algunos de los muchos problemas que han contribuido al alza de problemas de salud mental. El futuro es incierto, pero con esperanza sabemos que las siguientes generaciones sabrán más que la anterior acerca del cuidado de nuestra salud, desde afuera hacia adentro.

Si tú o alguien que conoces está sufriendo en su salud mental (desde algo tan simple como el estrés hasta pensamientos suicidas), consulta a un profesional de la salud mental.

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El cambio se hereda. Por Itali Heide

Itali Heide

En el siglo XXI, las diferencias generacionales están a la orden del día. No es muy sorprendente, dado que en las últimas décadas hemos pasado de la escasez de información, el problema que definió la mayor parte de la historia de la humanidad, a la abundancia de información, el problema definiendo nuestro presente.

Las diferencias ideológicas entre grupos de edad no son nada nuevo, aunque quizás jamás tan notorias como ahora. En la generación mayor, algunos pintan a los jóvenes como personas sin respeto por la tradición y los valores, llevando una vida dictada por redes sociales y superficialidad, flojos por naturaleza e impulsivos. Por una parte, tienen la razón en decir que somos adictos a nuestras pantallas (¿qué más nos queda de hacer en pandemia?). Por otro lado, nuestras vidas aceleradas y virtuales nos han convertido en la generación de la opinión, la libertad y la voluntad.

Las quejas de las generaciones mayores sobre las más jóvenes tienen poco que ver con las generaciones jóvenes en sí mismas – es simplemente el patrón que se ha seguido repitiendo durante la última docena de generaciones, amplificado por la cámara de eco que es el internet. Así como los padres se preocupan por los nuevos valores que van adoptando los jóvenes, en su momento los abuelos se preocuparon por sus hijos, los bisabuelos por los suyos e incluso los hijos del abuelosaurio no se salvaron de su inquietud. El mundo está en constante evolución, y nosotros también.

Podemos remontarnos a la inconformidad con las generaciones más jóvenes hace casi dos mil años. Platón una vez dijo: <¿Qué está ocurriendo con nuestros jóvenes? Faltan al respeto a sus mayores, desobedecen a sus padres. Desdeñan la ley. Se rebelan en las calles inflamados de ideas descabelladas. Su moral está decayendo. ¿Qué va a ser de ellos?>. Sin duda alguna, los mismos jóvenes criticados por Platón terminaron por criticar a la generación que les siguió.

Se entiende el porqué los jóvenes hacen tanto ruido: es imposible callarlos. La generación joven domina la conversación, llevándose una parte de todo, desde la cultura, la religión, el trabajo y hasta la política. Poseen una voz, pero también se enfrentan a las dificultades heredadas: la recesión, la crisis de deuda, gastos de vida imposiblemente caros y una epidemia de salud mental. Sin embargo, investigacionesconcluyen que a pesar de estos problemas, los jóvenes siguen siendo optimistas, con mucha esperanza y visión positiva para las futuras generaciones a través de la búsqueda del bien común.

La siguiente generación siempre será mejor que la anterior, por difícil que sea admitirlo. Cada una se enfrenta a sus retos, y no existe más remedio que aceptar los cambios que vienen con ellos. La razón de ser de la humanidad es simplemente esa: heredar la sabiduría y reconocer el cambio. La tentación es siempre comparar lo peor de hoy con lo mejor de ayer, pero en una era que nos da la oportunidad de mejorar exponencialmente, quizás sea mejor contentarse con la realidad del milisegundo de la historia en la que tocó existir.

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