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Opinión

Son millonarios los candidatos a gobernador: tienen casas, autos y hasta joyas

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Por: Alejandro Salmón Aguilera

Cuatro de los seis candidatos al Gobierno del Estado de Chihuahua son millonarios, y de uno más, no sabremos cuánto tiene.

Ya sea porque tienen percepciones anuales que superan el millón de pesos, o porque, además tienen casas, autos o participaciones accionarias que abultan más su patrimonio, al menos cuatro de los aspirantes a gobernar Chihuahua pueden ser catalogados como “millonarios”.

Los candidatos Enrique Serrano Escobar, Javier Corral Jurado; Jaime Beltrán del Río y José Luis “Chacho” Barraza perciben, al año, ingresos superiores al millón de pesos; tienen varias cuentas bancarias y más de dos vehículos.

Así también tienen más de dos casas o terrenos; dos tienen cuentas bancarias en El Paso, Texas y dos de ellos aún prestan servicios profesionales o accionarios a empresas privadas.

Todo lo anterior ha sido dado a conocer por los propios candidatos en sus informes presentados a la organización de la sociedad civil “Tres de Tres” que encabeza el Instituto Mexicano para la Competitividad, el IMCO.

En esos informes, los candidatos que accedieron a desglosar y cuantificar sus bienes. Además, dijeron tener cuentas bancarias, pero los saldos de las mismas están estimados, ya que se clasifican en rangos de menos de 100 mil pesos; más de 100 mil y hasta 500 mil pesos y más de 500 mil.

Cabe mencionar que, de los seis candidatos a gobernador, sólo cuatro: Corral, del PAN; Serrano, del PRI, Beltrán del Río, del PRD y Cruz Pérez Cuéllar, del partido Movimiento Ciudadano presentaron su declaración de bienes a “Tres de Tres”.

El candidato independiente José Luis Barraza González no presentó declaración de bienes, pero sí de declaración de intereses, de la cual se puede estimar su ingreso anual. En tanto, el candidato por el partido MORENA, Javier Félix Muñoz, no presentó informe alguno a “Tres de Tres”.

Enrique Serrano, el “Ricky Ricón” de los candidatos

Enrique Serrano Escobar fue catalogado como el quinto candidato más rico del país de entre los que compiten por alguna gubernatura estatal, según una clasificación hecha por la revista Expansión. La fortuna de Serrano fue calculada en 18.4 millones de pesos, cantidad similar a la que declaró el aspirante a gobernador en su declaración “Tres de Tres”…
http://ahoramismo.mx/son-millonarios-los-candidatos-a-gobernador-tienen-casas-autos-y-hasta-joyas/

Opinión

¿Por qué Roberto Lazzeri? La hora de negociar duro. Por Caleb Ordóñez Talavera

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Cuando un país decide quién lo representa en Washington, no solo elige un nombre: elige una estrategia. Y México acaba de elegir números sobre discursos.

Caleb Ordoñez

Roberto Lazzeri Montaño —economista del CIDE, operador financiero de carrera, arquitecto silencioso de deuda pública y crédito productivo— está a punto de convertirse en el embajador mexicano en Estados Unidos justo cuando la relación bilateral entra a su etapa más técnica, más tensa y más cara de la historia reciente.

No es coincidencia. Es cálculo.

Es un hombre que viene de los números. Lazzeri no llegó a la política por la puerta grande de los partidos ni por los reflectores del activismo. Llegó en 2005 por las hojas de cálculo del entonces Distrito Federal, manejando deuda pública cuando la mayoría de los funcionarios de su generación todavía aprendían el oficio. De ahí pasó a Banobras, luego a la Secretaría de Hacienda, y eventualmente a dirigir simultáneamente Nafin y Bancomext —los dos brazos del crédito productivo del Estado mexicano— en uno de los momentos más volátiles para el financiamiento externo del país.

Su cercanía con la 4T no es ideológica en el sentido clásico: es funcional. Trabajó directamente con Rogelio Ramírez de la O, el cerebro económico del obradorismo, y entendió —mejor que muchos— cómo sostener estabilidad macroeconómica dentro de un proyecto político que desconfía de los mercados pero los necesita. Eso lo hace valioso para Claudia Sheinbaum: no solo entiende el modelo, sino que sabe ejecutarlo sin romperlo.

¿Por qué ahora y por qué él?

Esteban Moctezuma no sale de Washington por fracaso. Sale porque el tablero cambió de juego. Desde 2021 fue el interlocutor ideal para una etapa de transición: perfil conciliador, relaciones sólidas, útil en el paso de Trump a Biden y en la consolidación inicial del TMEC. Cumplió y seguramente seguirá en la vida diplomática de primer nivel.

Pero lo que viene no se gestiona con diplomacia política. Se gestiona con ingeniería económica.

El comercio bilateral entre México y Estados Unidos supera los 900 mil millones de dólares anuales. Más del 80% de las exportaciones mexicanas dependen del mercado estadounidense. La revisión del TMEC se aproxima en 2026 con sectores enteros bajo presión —automotriz, acero, aluminio, energía— mientras Washington mantiene un discurso endurecido sobre fentanilo, migración y crimen organizado que complica cualquier conversación comercial.

A ese escenario se suman dos relojes políticos que corren en paralelo: el Mundial 2026, donde México coorganiza con Estados Unidos y Canadá una logística de seguridad e inversión sin precedentes, y las elecciones intermedias americanas, donde el proteccionismo y la retórica antiinmigrante históricamente se disparan. Lazzeri aterrizaría en Washington justo cuando los tres se cruzan.

La apuesta y el riesgo

Mandar a un financiero a la embajada más importante del país es un mensaje que Washington sabe leer: lo que viene es negociación dura, no protocolo. Pero esa misma fortaleza es su mayor vulnerabilidad.

Lazzeri llega sin red política propia en Estados Unidos, sin los vínculos personales que toman años construir con congresistas, reguladores y grupos empresariales. En una capital donde las relaciones informales mueven tanto como los tratados formales, eso importa. Y el tiempo para construirlas será escaso: la revisión del TMEC no esperará a que el nuevo embajador encuentre su ritmo.

Su verdadero reto no es técnico. Es traducir credibilidad financiera en poder diplomático real: negociar aranceles sin sacrificar industrias mexicanas, defender el tratado sin contradecir la narrativa nacionalista de la 4T y mantener la confianza de los inversionistas extranjeros en un entorno global que premia la certeza y castiga la ambigüedad.

En la relación más importante (y más costosa) que tiene México, no hay margen para la curva de aprendizaje. Lazzeri lo sabe. La pregunta es si Washington también está dispuesto a escuchar al técnico que llega a cambiar las reglas del juego o solo a administrarlas.????????????????

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