Revista
Don Francisco se reinventa para adaptarse a los cambios impuestos por la pandemia
En un pequeño estudio de Miami, Mario Kreutzberger (Talca, Chile, 80 años) pregunta al cantante puertorriqueño Luis Fonsi, que lo escucha al otro lado de una pantalla: “¿Cómo llevaste esta pandemia? Porque un artista está acostumbrado a estar muy poco en su casa”. La pregunta resume el contexto en el que Kreutzberger lanza un nuevo show, con un esfuerzo por reinventarse frente a la peor pandemia que la humanidad ha enfrentado en un siglo.
Kreutzberger, don Francisco, como es conocido en toda América por la popularidad que tuvo su programa Sábado Gigante, ha construido su pequeño estudio con tres personas, acondicionado para evitar contagios de covid-19, desde donde graba Reflexiones 2021, la serie de entrevistas que desde el lunes retransmite CNN en español. “Cuando hay tanto que decir, uno no puede quedarse en silencio. Este es un mundo distinto y tenemos que adaptarnos. Estoy haciendo una cosa completamente diferente a la que hacía”, explica Don Francisco en una entrevista realizada, cómo no, a través de la plataforma zoom.
Entre sorbos de refresco, el presentador, con 59 años de experiencia en la televisión, explica que está aprendiendo “muchas cosas”, porque este mundo televisivo ya no es el mismo en el que triunfó hace décadas, con grandes escenarios, grandes orquestas, muchos efectos para el público y segmentos que requerían una enorme producción.
Ahora es él, un micrófono y la computadora. Con Reflexiones, dice, busca ahondar en la humanidad de sus invitados, con temas que van desde el amor, la migración, sobrepeso, esos momentos “cuando a uno le llega el agua al cuello” o la necesidad de reinventarse. “Tiene una desventaja hacer entrevistas virtuales, porque es mucho menos lo que se puede averiguar. Pero tiene ventajas también, porque la gente en este momento quiere decir mucho más de lo que normalmente dice”, argumenta Don Francisco.
Nacido en Chile hace 80 años, descendiente de una familia de origen judío que huyó de la Europa nazi, Don Francisco se convirtió en el presentador de televisión más famoso de América Latina. Su programa Sábado Gigante estuvo 53 años al aire, hasta que fue cancelado en 2015, por lo que el Guinness World Records lo ha reconocido como el programa de variedades de más larga duración en la historia de la televisión. Cada fin de semana millones de personas se sentaban frente a la pantalla chica para cumplir con un rito de tres horas, bajo el lema “separados por la distancia, unidos bajo un mismo idioma”.
En aquel show había concursos de canto, reportajes de viajes, entrevistas, segmentos cómicos, artistas reconocidos que tenían en ese escenario una enorme plataforma de proyección y hasta se regalaban automóviles. ¿Qué significa ahora para Mario Kreutzberger enfrentarse a un formato más sencillo? “Todos los días aprendo, porque en cada show estoy haciendo algo distinto”, afirma.
El presentador está consciente de que ahora la gente consume contenidos de forma distinta, con el auge de las redes sociales que permiten una modalidad más dinámica, con la participación activa de las audiencias; el cambio constante en aparatos tecnológicos como los teléfonos móviles o la irrupción del streaming. “Antes uno buscaba a la gente, ahora la gente lo busca a uno. Si a ti te parece que Don Francisco es una persona que puede interesarte, vas a buscar ese horario y lo vas a ver. Antes hacíamos mil cosas para que la gente viniera a nosotros. Ahora la gente busca su nicho”.
Los productores de Reflexiones han habilitado redes sociales para que el público pueda participar enviando preguntas, videos y sus propias reflexiones, que serán presentadas en el programa. Kreutzberger y su equipo esperan que termine la serie de entrevistas —que se retransmiten todos los días hasta el 26 de febrero, a las 21:00, hora de Miami— para saber cómo fue recibido el programa por parte de las audiencias. “Quiero saber qué es lo que siente la gente después de estas dos semanas. Tengo que ver qué hice bien, qué hice mal, qué puedo mejorar”, dice.
Revista
Descubre Parras de la Fuente, un tesoro vitivinícola en Coahuila
Parras de la Fuente, una pintoresca ciudad en el sur de Coahuila, fue fundada en 1598 bajo el nombre de Santa María de las Parras y las Lagunas. Este lugar es célebre por albergar la primera bodega vitivinícola del continente americano, conocida hoy como Casa Madero. La llegada a Parras implica atravesar extensas llanuras desérticas, lo que genera un notable contraste con la vegetación exuberante que caracteriza a la región.
Al llegar, los visitantes son recibidos por vastas parcelas de vides y nogales, y experimentan un cambio en la temperatura, pasando del calor extremo del desierto a un clima más templado. En 1868, la ciudad cambió su nombre a Parras de la Fuente en honor a Juan Antonio de la Fuente, un destacado defensor de la soberanía nacional durante la invasión francesa. En 1998, Parras fue declarada zona de Monumentos Históricos y, en 2006, se integró al programa de Pueblos Mágicos.
El pueblo se distingue por su magia, ya que entre sus edificaciones centenarias y coloridas, se pueden encontrar diversas actividades relacionadas con la energía metafísica, como la venta de amuletos y literatura trascendental, así como la popular experiencia de purificación espiritual en temazcales.
Desde su fundación, Parras ha estado intrínsecamente ligada a la producción de vino. Durante las festividades de agosto, la vendimia se convierte en el eje central de las celebraciones, donde se revive el tradicional pisado de la uva. Aunque el proceso de elaboración del vino se ha mecanizado, se realiza una representación ceremonial que honra las tradiciones culturales de la región.
La ceremonia comienza con un agradecimiento a Dionisio, el dios griego del vino, por la buena cosecha. Un grupo de danzantes, conocidos como matlachines, se presenta en el escenario, danzando al ritmo de flautas y tambores alrededor de un lagar central. En este lagar, racimos de uvas son pisados por mujeres vestidas con trajes de época, quienes, siguiendo el ritmo de los danzantes, extraen el jugo de la fruta. Esta representación invita a los espectadores a participar, permitiéndoles vivir una tradición centenaria.
La festividad de la vendimia, que incluye esta representación, se celebra en agosto, y cada vez es más común que se incorpore en bodas realizadas en los viñedos de la zona. La experiencia de atestiguar esta ceremonia en una boda resalta la riqueza cultural de Parras.
Finalmente, es importante mencionar a don Evaristo Madero, un influyente comerciante y político liberal, fundador de Casa Madero, quien dejó un legado significativo en la historia vitivinícola de la región y en la Revolución social del siglo pasado.
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