El mal resultado del Checo Pérez no generó una mala asistencia en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
Desde hace ya cinco años, un fenómeno impresionante se apodera de la Ciudad de México cada otoño. En el corazón de la capital del país, un rugido ensordecedor y cientos de miles de latidos acelerados se entrelazan para crear un espectáculo único: el Gran Premio de México, una fiesta que no se vive, ¡se siente! Este año, la carrera rompió su propio récord de asistencia con 404,958 almas vibrantes, reafirmando no solo el poder del evento, sino también el lugar especial que ha ganado en el corazón de cada habitante de esta ciudad.
Desde las primeras luces del viernes hasta el último giro del domingo, los fanáticos han llenado las gradas como un mosaico de colores, banderas, y sonrisas; más de 150,000 personas abarrotaron el circuito en el día de la gran carrera. Y aunque Sergio «Checo» Pérez, el ídolo local, largó en el puesto 18 y con pocas probabilidades de dar el espectáculo soñado, esto no apagó el entusiasmo de su gente.
El increíble apoyo al Checo Pérez en el GP de México
Cada vuelta de Checo, cada momento en que su auto atraviesa la pista, es una ola de esperanza y orgullo en cada esquina del autódromo. Porque, para sus seguidores, Checo es más que un piloto; es un símbolo de lo posible, un guerrero en la pista que inspira a una ciudad entera.
El director del evento, Federico Compeán, había anunciado que se esperaban cifras similares a las del año anterior, sin planes de añadir gradas nuevas. Sin embargo, los aficionados superaron expectativas y llenaron el circuito hasta el último espacio, rompiendo una vez más su propia marca. Esta pequeña pero significativa diferencia muestra cómo cada año, la pasión se renueva y se intensifica. Las calles de la capital mexicana, desde el centro hasta los barrios más lejanos, laten al compás de los motores, y el Gran Premio se convierte en una celebración que no distingue edades, nacionalidades ni banderas.
El éxito de la organización del GP de México
Para el evento, la coordinación entre la Ciudad de México y las empresas organizadoras ha sido impecable, con miras a extender esta tradición al menos dos años más. Con esta visión, Magdalena Mixhuca no solo será el escenario de la velocidad y la adrenalina, sino también el hogar de una celebración que une generaciones y revive una pasión inigualable por la Fórmula 1.
Con un entusiasmo que se respira en cada rincón de la ciudad y la promesa de que el Gran Premio volverá, los días de carrera se convierten en una experiencia inolvidable. Las gradas llenas, el estruendo de los motores, y la esperanza que no muere a pesar de las posiciones en la parrilla, son el testimonio de que, en el corazón de México, el amor por la Fórmula 1 late más fuerte cada año.
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.
Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.
Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.
Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.
¿Quién es El Viceroy?
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.
Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.
Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.
El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.
Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.
Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)
La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.
Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.
Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.
Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.
El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.
En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.
Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.