El presidente de México, Enrique Peña Nieto, se comprometió a “aplastar a la mafia”. En entrevista con el semanario alemán Der Spiegel, reiteró que la máxima prioridad de su gobierno será reducir los asesinatos y los secuestros.
“Pero también debemos aplastar a la mafia. Muchos asesinatos suceden, porque los criminales están luchando entre sí por los mercados”, dijo el Presidente de México a la revista semanal con un tiraje de más de un millón de ejemplares.
Peña Nieto habló de su oposición a legalizar la mariguana, de la necesidad de reducir la pobreza extrema y la desigualdad para restablecer la paz en el país.
En total diecisiete preguntas, con sus respectivas respuestas, en las que el mandatario mexicano delineó las prioridades de su gobierno en temas como seguridad y justicia, combate a la criminalidad, impulso a la educación y a nuevas reformas, integración económica de México con Estados Unidos e integración de América Latina.
Respuestas con las que Peña Nieto anunció que no retirará a las fuerzas militares que su antecesor Felipe Calderón desplegó en todo el país para combatir a los cárteles de las drogas, pues, según dijo, sólo lo hará cuando mejore la seguridad.
Será en ese momento cuando su gobierno se verá obligado, de acuerdo con lo estipulado en la Constitución, a retirar a los militares.
“Vamos a fortalecer a las fuerzas de seguridad y al poder judicial. La cooperación entre el gobierno federal y los estados en lo individual, ya mejoró. Vamos a entrenar profesionalmente y a equipar a la policía, y donde hagan falta oficiales de policía, proporcionaremos personal de seguridad con entrenamiento militar bajo supervisión civil”, dijo.
A la pregunta de si la formación de milicias civiles en algunas zonas del país para protegerse de la delincuencia es un indicio de que el gobierno mexicano ya perdió el control del país, Peña Nieto respondió que no porque su gobierno ha aumentado su presencia en esas áreas donde la población había optado por defenderse a sí misma.
“La justicia de vigilantes sólo conduce a más violencia”, declaró.
Al responder la pregunta de si serán llevados ante la justicia los soldados acusados por grupos de defensa de derechos humanos de haber perpetrado ataques en contra de personas inocentes, Peña Nieto dijo que la nueva ley sobre las víctimas es un paso en ese sentido:
“Aprobamos una ley que otorga compensaciones a las víctimas de la violencia y nos obliga a aclarar los crímenes. Esto va a obligar a las fuerzas de seguridad a respetar los derechos humanos”.
Sobre el reciente aumento en el número de asesinatos y secuestros en la capital mexicana y los cadáveres que las bandas criminales han abandonado en el vecino Estado de México, su estado natal, el mandatario mexicano aclaró que la solución no va a venir de la noche a la mañana.
“La situación no va a mejorar de la noche a la mañana. En el pasado se cometieron errores y tenemos que aprender de ellos. La violencia bajará en el mediano plazo. Esa es la promesa que les hice a los mexicanos”.
Aunque para lograrlo Peña Nieto destacó la necesidad de combatir la desigualdad y el hambre.
Ante la pregunta de si considera que la legalización de la mariguana en algunos estados de Estados Unidos resta credibilidad a la guerra contra las drogas, Peña Nieto explicó su desacuerdo con la legalización de la cannabis.
“Debo al menos fomentar el debate. Yo me opongo a legalizar la mariguana porque funge como entrada para las drogas”, dijo.
A la pregunta de si México, que en el pasado jugó un importante papel como mediador en América Latina, podría ayudar a impulsar potenciales reformas políticas en Cuba y en Venezuela, Peña Nieto respondió:
“Nuestra política exterior ha perdido algo de su punch en años recientes, en parte debido a problemas internos. En el futuro queremos poner mayores esfuerzos detrás de la integración de toda América Latina. Pero no vamos a interferir en los asuntos internos de otros países. Queremos ampliar nuestras relaciones con Cuba”.
El semanario alemán no se olvidó de recordarle que en una ocasión el nobel de literatura Mario Vargas Llosa calificó al PRI como un sistema de control de tipo monárquico al que calificó como “la dictadura perfecta”, Peña Nieto respondió:
“México ha cambiado. No hay espacio hoy para los mecanismos del pasado. El PRI, al igual que cualquier otro partido, se someterá a las normas democráticas del juego (político).
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.
Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.
Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.
Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.
¿Quién es El Viceroy?
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.
Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.
Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.
El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.
Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.
Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)
La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.
Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.
Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.
Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.
El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.
En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.
Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.
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