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Dinero

Crecimiento económico de México es del 1.4% según el Banco Mundial

Crecimiento económico de México es del 1.4% según el Banco Mundial

El Banco Mundial (BM) presentó este martes el “Panorama económico de América Latina y el Caribe”, donde se destaca que México experimentó un crecimiento del 1.4% en su Producto Interno Bruto (PIB). Este crecimiento, aunque positivo, se sitúa por debajo de otros países de la región, como El Salvador, Paraguay, Panamá y República Dominicana, que han mostrado incrementos más significativos en sus economías, alcanzando tasas de crecimiento de 4.5%, 4.7%, 4.2% y 4.7%, respectivamente.

El informe señala que, a pesar de que Latinoamérica y el Caribe en su conjunto crecerán alrededor del 2.2% en 2026, este crecimiento es desigual entre los países, lo que plantea desafíos para la región. Se menciona que las trayectorias de crecimiento de los países más dinámicos se deben a decisiones de política económica sostenibles. Por ejemplo, en el caso de Argentina, se prevé un crecimiento de solo 2.1% para 2025, en medio de un plan de ajuste económico implementado por el presidente Javier Milei, que marca un cambio tras casi dos décadas de estancamiento.

Carlos Rodríguez-Castelán, economista jefe del BM, destacó las reformas fiscales en República Dominicana que han impulsado sectores clave como el manufacturero, turístico y minero. Asimismo, resaltó la importancia de las políticas de seguridad y la atracción de inversión extranjera en El Salvador, así como la mejora en la imagen de Panamá tras salir de la lista de jurisdicciones no cooperantes de Estados Unidos.

El informe también aborda la situación de la inflación en la región, que no ha disminuido lo suficiente, lo que limita el acceso al crédito y la inversión. Además, los altos costos de financiamiento de la deuda restringen el gasto público en infraestructura y otros servicios, mientras que la baja productividad sigue siendo un problema persistente.

En un análisis sobre la inteligencia artificial (IA), el BM señala que esta tecnología podría ser un motor para mejorar la productividad en la región. Sin embargo, el principal obstáculo no es el acceso a la IA, sino la capacidad de las empresas para adoptarla. Rodríguez-Castelán indicó que entre el 40% y el 60% de las empresas en Latinoamérica ya utilizan IA, aunque existe una gran disparidad en su uso entre grandes y pequeñas empresas. Las grandes empresas en México están más alineadas con las prácticas de Estados Unidos, mientras que las pequeñas enfrentan mayores desafíos.

El informe también advierte sobre los riesgos que enfrenta la región, incluyendo la volatilidad de los precios de la energía y el fenómeno de El Niño, que podría tener un impacto significativo en la producción agrícola y la seguridad alimentaria, especialmente en países andinos como Ecuador. La dependencia de la matriz energética de América Latina, que se basa en un 50% en hidroeléctricas, hace que la sequía pueda afectar de manera desproporcionada a ciertos países.

Dinero

Desafíos de Estados Unidos ante el aumento de rendimientos de bonos del Tesoro

Desafíos de Estados Unidos ante el aumento de rendimientos de bonos del Tesoro

El Gobierno de Estados Unidos enfrenta un creciente desafío financiero debido al aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, que se encuentran cerca de sus niveles más altos en dos décadas. Esta situación se debe a la emisión de grandes cantidades de deuda para cubrir déficits persistentes y a una inflación que ha tardado en disminuir. A pesar de que la economía se mantiene robusta gracias a la inversión en inteligencia artificial, sectores como la vivienda y la industria automotriz están experimentando dificultades.

El gasto por intereses del Gobierno asciende a aproximadamente 1 billón de dólares anuales, en un contexto donde la deuda supera los 40 billones de dólares. Ante esta situación, Washington tiene varias opciones para responder, que van desde un mayor endeudamiento a corto plazo hasta la intervención de la Reserva Federal para limitar los rendimientos a largo plazo. Sin embargo, estas medidas podrían avivar la inflación, lo que generaría más pérdidas para los tenedores de bonos.

Torsten Slok, economista jefe de Apollo Global Management, destacó que por cada cinco dólares que el Gobierno recibe en ingresos fiscales, uno se destina al servicio de la deuda nacional, una cifra que se prevé seguirá aumentando. En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha señalado que la deuda podría ser manejada a través del crecimiento económico o la inflación.

El Tesoro ya ha comenzado a emitir más letras del Tesoro a corto plazo y a realizar recompras de deuda antigua para mejorar la liquidez del mercado. Sin embargo, en un escenario más crítico, se requeriría la intervención de la Reserva Federal, que podría optar por comprar bonos de largo plazo a gran escala o establecer un límite explícito a los rendimientos de largo plazo, algo que no se ha hecho desde la Segunda Guerra Mundial.

Jeffrey Gundlach, director ejecutivo de DoubleLine Capital, comentó que el Gobierno parece incómodo con el nivel actual de las tasas de interés. Una posible primera medida sería reactivar la Operación Twist, que consistiría en vender deuda a corto plazo y comprar bonos a largo plazo para aplanar la curva de rendimientos. Esta estrategia requeriría la colaboración de la Reserva Federal, que podría ser reacia a intervenir a menos que se presente una emergencia financiera clara.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, ha expresado su preocupación por las grandes tenencias de bonos del Tesoro por parte del banco central, sugiriendo que las compras a gran escala pueden confundir la política monetaria con la gestión de la deuda pública. Warsh ha propuesto un nuevo acuerdo entre el Tesoro y la Fed para alinear sus objetivos en cuanto a la emisión de deuda y el balance de la Reserva Federal.

Si las medidas como la Operación Twist no resultan suficientes, el siguiente paso podría ser un control explícito de la curva de rendimientos, donde el banco central se comprometería a comprar cantidades ilimitadas de deuda pública para mantener los rendimientos por debajo de un cierto umbral. Históricamente, la Fed limitó los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo durante la Segunda Guerra Mundial, y el Banco de Japón aplicó una política similar entre 2016 y 2024.

Sin embargo, mantener las tasas artificialmente bajas puede reducir el costo político de los déficits, aunque esto solo es efectivo mientras los inversionistas confíen en el valor de su dinero. Si esa confianza se quiebra, las compras destinadas a mantener bajas las tasas podrían, irónicamente, alimentar la inflación que se intenta controlar.

Finalmente, Veronique de Rugy, investigadora principal del Mercatus Center, enfatiza que la única solución sostenible al problema de la deuda es la reducción del gasto, sugiriendo que el Congreso debe implementar un ajuste fiscal, ya que la Reserva Federal no puede abordar esta cuestión por sí sola.

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