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Google da un paso atrás en el negocio de la guerra

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Google ha decidido que no buscará extender su contrato el próximo año con el Departamento de Defensa sobre el tema de inteligencia artificial utilizado para analizar videos capturados por drones. De esta manera echará abajo una alianza controvertida que había hecho sonar las alarmas sobre los vínculos tecnológicos entre Silicon Valley y el Ejército estadounidense.

El gigante de la tecnología dejará de colaborar en el proyecto conocido como Project Maven cuando expire su contrato vigente por 18 meses, y que vencerá el próximo marzo, dijo una persona familiarizada con la cultura laboral de Google al periódico The Washington Post.

Diane Greene, quien forma parte del consejo ejecutivo de Google, reveló la decisión de la empresa a sus empleados durante una reunión el pasado viernes.

Google, que no quiso hacer ningún comentario adicional al respecto, se ha enfrentado a una reacción pública generalizada y a renuncias de empleados por ayudar a desarrollar herramientas tecnológicas que podrían ser utilizadas durante combates de guerras.

Greene comentó que Google pronto lanzará un documento sobre principios éticos de la empresa en materia de inteligencia artificial.

La decisión de Google representa un serio revés para el Pentágono en su intento de potenciar sus capacidades militares con una inteligencia artificial poderosa que podría ayudar a procesar datos del campo de batalla o identificar objetivos militares. Audricia M. Harris, una vocera del Pentágono, dijo en un comunicado: “Valoramos todas nuestras relaciones con instituciones académicas y empresas involucradas con Project Maven (…) Asociarse con las mejores universidades y empresas del mundo ayudará a preservar el liderazgo de los Estados Unidos en inteligencia artificial”.

El Proyecto Maven se lanzó en abril del 2017 con la idea de que los militares puedan usar inteligencia artificial para actualizar sus capacidades de seguridad y defensa nacional “sobre adversarios y competidores cada vez más capaces”, de acuerdo con un memorándum del Departamento de Defensa.

En un esfuerzo piloto, la inteligencia artificial se desplegó durante horas para analizar el metraje de los aviones no tripulados Predator y de otras aeronaves no tripuladas, identificando edificios y vehículos y procesando videos que posteriormente fueron analizados por humanos.

“No seas malo”
La solicitud de colaboración al sector privado, como por ejemplo a Google, que desarrolla algunos de los programas de reconocimiento de imágenes más sofisticados del mundo y emplea a algunas de las mejores mentes de la inteligencia artificial, desató rápidamente una tormenta sobre el potencial del uso de la tecnología para ayudar a matar.

Miles de empleados de Google le escribieron una carta abierta al presidente ejecutivo Sundar Pichai pidiendo a la compañía que cancele el contrato, y muchos otros firmaron una petición diciendo que la asistencia de la compañía en el desarrollo de tecnología para ser usada en zona de combate contrarresta directamente el famoso lema “No seas malo” que utiliza la propia compañía.

Bob Work, el ex subsecretario de Defensa que lanzó Project Maven el año pasado, calificó la decisión de Google como “preocupante”, ya que podría desalentar a otras empresas de Silicon Valley a trabajar con las Fuerzas Armadas en tecnologías autónomas que podrían ayudar a combatir conflictos con naciones extranjeras o, inclusive, a preservar la seguridad nacional.

La otra cara de la moneda
La decisión “parece motivada por la suposición de que cualquier uso de inteligencia artificial para apoyar al Pentágono es algo malo. ¿Pero qué hay del uso de inteligencia artificial para impulsar robots que desactivan bombas o artefactos explosivos improvisados o para evitar ataques cibernéticos en nuestra red eléctrica?”, dijo Work, miembro del Center for a New American Security, un think tank de Washington. “Todo esto salvaría la vida de nuestra gente o protegería nuestras redes o nuestra sociedad. Eso parece algo de lo que los empleados de Google podrían sentirse orgullosos”.

“No poder aprovechar el inmenso talento de Google para ayudar al Departamento de Defensa a emplear inteligencia artificial de una manera ética y moral es muy triste para nuestra sociedad y país”, agregó. “Hará más difícil competir con países que no tienen gobernantes éticos o morales sobre la inteligencia artificial particularmente en el tema de seguridad nacional”.

Anteriormente, Google ya había emitido una respuesta sobre el tema al decir que su participación en Project Maven se limitaba al uso “no ofensivo” de un software de código abierto “destinado a salvar vidas y a evitar a la gente de desarrollar un trabajo sumamente tedioso”.

Varios empleados del área de inteligencia artificial de Google revelaron a The Washington Post su creencia de que ejercen una poderosa influencia sobre la toma de decisiones de la compañía. Algunos de los principales investigadores y desarrolladores de la tecnología organizaron campañas de resistencia o amenazaron con renunciar.

El sorpresivo anuncio del pasado viernes sobre la no renovación del contrato fue bien recibido por varios empleados de elevado perfil. Meredith Whittaker, investigadora de inteligencia artificial y fundadora del grupo Open Research de Google, tuiteó el viernes: “Estoy muy contenta con esta decisión y tengo un profundo respeto por la gran cantidad de personas que trabajaron y se arriesgaron para que esto sucediera. Google no debería estar en el negocio de la guerra”.

La decisión de Google quizá no logre frenar los objetivos del Pentágono en materia de inteligencia artificial. El contrato de Google representa sólo una pequeña parte de las ambiciones técnicas de Project Maven, y otras compañías trabajan en un software similar de reconocimiento de imágenes.

El “impulso para desarrollar inteligencia artificial está mejorando dentro del Departamento de Defensa”, dijo Work. “No creo que haya ninguna manera de que se pueda prohibir su uso en aplicaciones militares, y los chinos tienen la intención de usarla para tratar de alcanzar el liderazgo tecnológico sobre los Estados Unidos”.

Los fondos para el Proyecto Maven, que también se conoce como el Equipo Transfuncional de Guerra Algorítmica, crecieron a 131 millones de dólares en el presupuesto federal firmado en marzo por el presidente Trump.

El dilema ético está sobre la mesa. Google ya eligió. Quizá por presión social, pero lo hizo.

El Financiero

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El Viceroy obtiene 90 días más para negociar con el gobierno de EEUU

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Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.

Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.

Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.

Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.

¿Quién es El Viceroy?

Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.

Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.

Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.

El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.

Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.

Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.

Amado Carrillo, 'El Señor de los Cielos', exlíder del Cártel de Juárez
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)

La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.

Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.

Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.

Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.

El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.

En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.

Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.

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