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Chihuahua

Indigenas huyen de la sierra a la ciudad

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La devastación de los bosques provocada por los incendios forestales y el constante asedio de los grupos criminales para apoderarse del territorio, han provocado que una gran cantidad de indígenas huyan de sus comunidades en busca de una mejor vida en la ciudad, sin que reciban el apoyo necesario por parte de las autoridades.

 

El párroco Manuel Granados denunció la desatención por parte de la comisionada de los Pueblos Indígenas, María Teresa Guerrero, quien dijo que ha sido omisa en brindar soluciones a los problemas que enfrentan las comunidades indígenas, mismas que no reciben apoyos.

 

La llegada de indígenas a los núcleos urbanos ha generado una serie de complicaciones en los asentamientos, por lo que huyen de sus comunidades debido a que no existen condiciones para quedarse, pues la sequía, los incendios y el crimen organizado, aunado con el abandono por parte de las autoridades de gobierno han causado estragos, según manifestó el presbítero.

 

Indicó que los integrantes de los pueblos originarios arriban a la ciudad en busca de trabajo, con la intención de quedarse y no regresar a sus comunidades, pues además de las contingencias climáticas que se viven el constante asedio del crimen organizado no les da garantías de nada.

Ante este fenómeno, ni la Comisión Estatal de Pueblos Indígenas (Coepi), ni la Comisión Estatal de Víctimas (Ceave) han intervenido para frenar el desplazamiento forzado al que se ve sometida la población indígena y a pesar de que se ha planteado la problemática, las autoridades no han respondido.

El padre Manuel Granados, indicó que la situación es catastrófica, que la situación en la sierra está “muy mal” y no hay una autoridad que asuma su responsabilidad para garantizar la seguridad y prosperidad de los pueblos originarios, pues a pesar de que la problemática está a la vista de todos, prefieren no actuar. (Miguel Silva)

Chihuahua

Daniel Chávez Morán, el chihuahuense que construyó un imperio hotelero

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Pocos empresarios mexicanos han transformado la industria turística nacional como Daniel Chávez Morán. Ingeniero civil de formación y fundador de Grupo Vidanta, nació en Delicias, Chihuahua, en el seno de una familia de escasos recursos y terminó convirtiéndose en uno de los principales desarrolladores de complejos turísticos de lujo en América Latina.

 De Chihuahua a la ingeniería civil

Chávez Morán nació el 16 de noviembre de 1951, pero tendría que dejar Chihuahua: una enfermedad de su padre obligó a la familia a mudarse a la Ciudad de México. Años más tarde estudió Ingeniería Civil en la Universidad de Guadalajara, donde se tituló a una edad inusualmente temprana. Esa formación técnica sería la base de una carrera empresarial que, décadas después, cambiaría el rostro del turismo mexicano.

De la construcción al turismo

Sus primeros pasos profesionales estuvieron ligados a la construcción. Con apenas 21 años comenzó edificando viviendas y luego participó en proyectos de infraestructura pública. Pronto identificó el enorme potencial del turismo nacional y decidió apostar por el desarrollo hotelero: en 1974 inauguró el hotel Paraíso Mazatlán, el proyecto fundacional de lo que con los años evolucionaría hasta convertirse en Grupo Vidanta, uno de los conglomerados turísticos privados más importantes del país.

 Un imperio turístico diversificado

Hoy, Grupo Vidanta opera decenas de desarrollos de lujo en destinos como Nuevo Vallarta, Riviera Maya, Los Cabos, Puerto Vallarta, Mazatlán, Acapulco y Puerto Peñasco. Más allá de los hoteles, el grupo diversificó sus inversiones hacia campos de golf, parques temáticos, desarrollos inmobiliarios, infraestructura aeroportuaria y proyectos de entretenimiento de gran escala.

Uno de sus apuestas más ambiciosas es VidantaWorld, un complejo que integra hospedaje, entretenimiento y parques temáticos bajo un mismo concepto, y que consolida a la empresa como uno de los actores clave del turismo de lujo en México.

Filantropía y reconocimiento

En paralelo a su carrera empresarial, Chávez Morán ha impulsado una intensa actividad filantrópica a través de la Fundación Delia Morán y otras iniciativas centradas en educación y apoyo a comunidades vulnerables, en particular mediante la construcción de escuelas y programas sociales. Ese trabajo, sumado al crecimiento sostenido de Grupo Vidanta, lo ha llevado a figurar de forma reiterada entre los empresarios más influyentes de México según diversas publicaciones especializadas.

Cercanía con el gobierno y controversia

En años recientes, su nombre ganó relevancia pública por su cercanía con el gobierno federal. El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador lo nombró supervisor honorario del proyecto del Tren Maya, cargo que —según el propio empresario— ejerció sin remuneración y limitado a verificar el avance físico de la obra. Esa participación derivó en cuestionamientos políticos, tanto por su rol en el proyecto como por actividades empresariales de integrantes de su familia. Chávez Morán ha negado haber mantenido relaciones comerciales con el gobierno y ha insistido en que su papel fue exclusivamente honorífico.

Un legado que trasciende la polémica

Pese a la exposición mediática de esos episodios, Daniel Chávez Morán sigue siendo reconocido, sobre todo, por haber construido uno de los grupos hoteleros más importantes de México: un corporativo que ha generado miles de empleos y posicionado al país como destino de turismo de lujo a nivel internacional.

Para Chihuahua, y en particular para Delicias, su historia es uno de los casos de éxito empresarial más destacados surgidos en el estado: la de un ingeniero civil que transformó una visión sobre el potencial turístico de México en un corporativo con presencia internacional, dejando una huella permanente en la industria turística nacional.

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