Connect with us

Chihuahua

La mariguana ya no es negocio: Campesinos de la sierra

Las Chinacas, Chih. «La mariguana ya no es negocio. A los jodidos ya no nos da ni para comer, comparado con el riesgo y los problemas que nos trae», sostuvo Gonzalo Montaño, campesino de la región limítrofe entre nuestro estado y Sonora.

Pobladores de las comunidades Las Chinacas, Milpillas, La Lobera y Tecorahui, donde viven unas 3 mil personas, empezaron hace un año a construir pequeñas presas para captar agua de lluvias a fin de recuperar la vocación agrícola de sus parcelas, con cultivos de maíz, frijol, calabacita, membrillo, durazno y pera, abandonados durante cuatro o cinco décadas para dedicarse a la siembra de enervantes.

Familias enteras cuyos hijos tienen ahora alrededor de 50 años han dependido de la siembra de mariguana. Hombres y mujeres jóvenes apenas recuerdan cómo era vivir de las huertas de frutales, de los que obtenían materia prima para elaborar ates, orejones (fruta deshidratada), mermeladas y almíbares.

Las tierras familiares de la zona habían dejado de cultivarse. Las mujeres sólo sembraban pequeñas milpas «para los elotes de la temporada» y un poco de frijol. Los hombres se iban a las cañadas y las faldas de los cerros más escabrosos para sembrar la chutama (mariguana, en rarámuri), que tenía buen precio, y permitió a muchos comprar camionetas, dejar las viejas chozas de adobe y techos de tablaetas para levantar casas de ladrillo y concreto, con celdas solares para obtener energía eléctrica y sistemas de radiocomunicación.

El nivel de vida mejoró algunos años con la siembra de mariguana, pero también llegaron la violencia, las ejecuciones de jóvenes y las presiones de los intermediarios entre los campesinos y las organizaciones que se dedican al trasiego de la droga.

Hace más de un año, un grupo de lugareños aceptó la propuesta de la Secretaría de Desarrollo Rural del Estado para participar en un programa de cultivo de hortalizas y frutas en zonas subtropicales de la sierra Tarahumara. Además de entregarles árboles e insumos y de brindarles asesoría, se planearon obras de infraestructura hidráulica tanto para el riego de huertos como para que abreve el ganado y se asegure el suministro para las familias.

Enfrentando la sequía

En la primera etapa se construyeron 70 presones con capacidad de entre 3 mil y 500 mil litros de agua. En esta temporada de lluvias, la gente ve con entusiasmo cómo sus presas derraman excedentes y en el estiaje pudieron recuperar aguajes que se secaban durante marzo, abril y mayo.

Alfonso Largara, campesino de La Lobera, muestra orgulloso su presa, que derrama agua por el desfogue. Este año logró sembrar maíz y frijol, y cuenta que en los días más difíciles de la sequía no tuvo problemas para dar de beber al ganado. «Solitos llegaban».

Este año la gente sembró más maíz y frijol que en temporadas anteriores. Tiene la esperanza de levantar buenas cosechas y cuida sus pequeños huertos, que ya han empezado a dar frutos.

Los hombres ya planean presas más grandes a fin de extender sus sembradíos. En La Lobera localizaron un cañón para construir una presa de mampostería.

En las barrancas de Batopilas y Morelos la situación es similar. Aquí, junto a predios llenos de plantas de mariguana se han sembrado terrenos con aguacate, mangos o cítricos. Campesinos indígenas y mestizos desconocían estos cultivos, pues durante 50 años sólo habían visto cosechas de mariguana y amapola.

Durante una gira por la sierra de Chihuahua, la semana pasada, al gobernador César Duarte Jáquez le tocó probar los primeros aguacates criollos que sembraron el año pasado indígenas de las barrancas, e insistió en que los tres niveles de gobierno pueden impulsar»una verdadera transformación» en las zonas productoras de enervantes si logran que la población retome los cultivos lícitos.

“A la gente serrana le queda claro que el narcocultivo no es una alternativa de vida. No justifico las actividades ilícitas, pero el rezago, la marginación y la falta de infraestructura y oportunidades de trabajo son el mejor caldo de cultivo para que se dé el delito”.

Admitió que transformar la base de la narcoeconomía en la sierra de Chihuahua, vinculada con el triángulo dorado (Sinaloa, Durango y Chihuahua) «es una labor titánica», pero con infraestructura se puede avanzar. No digo que esté resuelto o lo podamos lograr en corto plazo, pero tenemos muy claro que la fruticultura puede ser una alternativa digna.

«Los climas en las barrancas permiten actividades rentables y legales. Las actividades ilícitas le han costado muy caras a la región; se han traducido en violencia y muerte», agregó.

«Lo que da la mota ya no alcanza»

Rafael Hernández, campesino de la barranca de Batopilas, dedicó 45 de sus 60 años de vida a la siembra de drogas. Ahora dice estar convencido de «regresar a los tiempos de antes. Muchos que nos dedicamos a la siembra de mota estamos buscando otro quehacer. Algunos se van de gambusinos a los ríos y minas viejas para buscar pepitas de oro, o a sembrar maíz, frijol y chile piquín en las laderas abandonadas, porque ahora sí está llegando el hambre. Lo que la mota da no alcanza para comprar comida».

 

Click to comment

You must be logged in to post a comment Login

Leave a Reply

Chihuahua

IEE convoca a observadores para Consulta sobre Regidurías Indígenas

IEE convoca a observadores para Consulta sobre Regidurías Indígenas

El Instituto Estatal Electoral (IEE) de Chihuahua ha lanzado una convocatoria para que la sociedad civil, académicos y personas interesadas se conviertan en observadores del proceso consultivo que definirá la representación de las comunidades indígenas en 14 municipios. A pocos días de que finalice el periodo de registro, el IEE invita a participar en esta iniciativa que busca construir, en conjunto con los pueblos originarios, un procedimiento para el reconocimiento institucional de la elección de regidurías indígenas, conforme a sus Sistemas Normativos Internos.

La Consulta se llevará a cabo en los municipios de Balleza, Batopilas, Bocoyna, Carichí, Chínipas, Guachochi, Guadalupe y Calvo, Guazapares, Maguarichi, Morelos, Nonoava, Temósachic, Urique y Uruachi. Para solicitar la acreditación como observador, los interesados deberán presentar un formato debidamente llenado y firmado, una fotografía reciente y una copia por ambos lados de su credencial para votar vigente. Las organizaciones e instituciones que deseen participar también deberán incluir documentos que acrediten su existencia legal y la representación de la persona que actuará en su nombre.

Es importante destacar que no es necesario residir en alguno de los 14 municipios donde se desarrollará la Consulta para ser observador. Cualquier ciudadano mexicano que cumpla con los requisitos establecidos puede solicitar su acreditación, independientemente de su lugar de residencia.

Las solicitudes se recibirán hasta el 27 de septiembre de 2026, de manera presencial en las oficinas centrales del IEE, ubicadas en avenida División del Norte número 2104, colonia Altavista, en Chihuahua, o en la Oficina Regional Juárez, en calle Fray Servando Teresa de Mier número 6541, colonia San Lorenzo. También se podrán enviar por correo electrónico a [email protected].

Para más información, los interesados pueden comunicarse al teléfono 614 432 1980, extensiones 2700 y 2701, enviar un mensaje de WhatsApp al 614 351 1955, o consultar la convocatoria en el sitio web ieechihuahua.org.mx/consulta_indigena_regidurias_2026. Con esta convocatoria, el IEE Chihuahua busca fortalecer la transparencia del proceso y reafirmar su compromiso con el respeto y ejercicio de los derechos político-electorales de los pueblos y comunidades indígenas.

Continue Reading
Advertisement
Advertisement

Más visto