“No voy a parar hasta encontrarla”, aseguró Gabriela Miranda López, madre de Mara Fernanda, la joven universitaria reportada desaparecida el 8 de septiembre. Lo cumplió pero la encontró muerta.
Gabriela presionó a las autoridades y se apoyó en las redes sociales para dar con el paradero de su hija, la estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).
La profesora de la Secretaría de Educación de Veracruz —entidad de donde es originaria la familia—, no perdió la fe durante los ocho días que Mara estuvo reportada desaparecida tras abordar una unidad de la empresa Cabify, y siempre le mandó mensajes de amor y aliento: “Quiero decirle que la amo”, dijo por si llegaba a escucharla. Y aún más: “Aférrate a Dios”.
En mayo pasado, Mara Fernanda, la joven que desapareció en Puebla y cuyo cuerpo fue hallado el día de ayer, tuiteó «#SiMeMatan es porque me gustaba salir de noche y tomar mucha cerveza…»; la etiqueta surgió a raíz de la indignación por el caso de Lesvy Osorio, la chica que fue encontrada muerta en las inmedicadiones de Ciudad Universitaria y que presuntamente fue asesinada por su novio.
Ayer, la madre de Mara se encontraba en audiencia del juez de Control, donde se imputó y se le dictó prisión preventiva al chofer de la unidad como responsable de la desaparición, cuando le dieron aviso del hallazgo de los restos de su hija.
Fue el gobernador de Puebla, Antonio Gali, quien dio la noticia a través de un mensaje de Twitter; acabó con la esperanza de la familia de Mara, con la de decenas de estudiantes de la UPAEP, pero también de ciudadanos de Xalapa que conocieron a la joven y que compartieron su imagen miles de veces.
“Con profundo dolor envío mi pésame a los familiares de #MaraCastilla. QDEP. El presunto responsable está detenido y pagará por este crimen”, escribió Gali y después la Fiscalía General del Estado.
Un juez de control determinó imputar al presunto sospechoso por el delito de privación ilegal de la libertad y fijó la prisión preventiva ante el riesgo que pudiera escapar
Horas más tarde se daría el detalle de lo ocurrido a Mara. El chofer de Cabify, Ricardo “N”, pasó por ella al bar en Cholula, zona conurbada de la capital, la desmayó y se la llevó al Motel del Sur, ubicado en la calle 11 Sur, donde ingresó a las seis de la mañana.
Las indagatorias revelaron que la atacó sexualmente y se presume que ahí la mató. Los investigadores descubrieron manchas hemáticas en el cuarto de alquiler. Las cámaras de videovigilancia detectaron que el presunto homicida abandonó el hotel a las 8:20 de ese viernes,8 de septiembre, y se llevó consigo el cuerpo de la joven, una sábana y una toalla.
Ayer, aproximadamente a las 13:00 horas, agentes investigadores encontraron a Mara Fernanda en el fondo de una barranca, envuelta en la sábana del Motel del Sur.
La tragedia de la familia inició en el bar The Bronx de Cholula, donde Mara Fernanda, de 19 años, acudió con un grupo de amigos y ahí —según declaraciones ministeriales— desconocidos le tomaron fotografías.
A las cinco de la mañana pidió un servicio privado de taxi y desde entonces no se supo más de la joven. El chofer de la unidad declaró ante autoridades que le había pedido descender del auto antes de llegar al Fraccionamiento Torres de Mayorazgo.
A través de vídeos de vigilancia evidenciaron contradicciones en la declaración del conductor, pues se descubrió que llegó hasta la casa de la víctima, pero no la bajó y de ahí se trasladó al motel.
También encontraron que el celular de la estudiante y del presunto homicida estaban en el mismo sitio: en el motel y en la casa del atacante en el estado de Tlaxcala.
Los restos de Mara Fernanda, a quien le encantaban las caricaturas y películas de Disney, fueron entregados a sus familiares, quienes la recordarán como aquella niña que le gustaba hacer ejercicio, escuchar música y tener una excelente relación con su mejor amiga: su hermana.
La becaria en la licenciatura de Ciencias Políticas e integrante de la Mesa Directiva de su facultad, a la que llegó hace año y medio cuando la familia decidió que abandonar la ciudad de Xalapa, es llorada por miles y en redes sociales se exige justicia. Las autoridades del estado aseguraron que los servicios de taxis privados tendrán filtros más severos.
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.
Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.
Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.
Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.
¿Quién es El Viceroy?
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.
Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.
Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.
El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.
Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.
Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)
La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.
Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.
Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.
Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.
El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.
En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.
Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.