En septiembre pasado, cuando las lluvias atípicas permitieron el llenado de las presas del estado de Chihuahua, México entregó la mayor cantidad de agua del río Bravo a Estados Unidos desde que, en octubre de 2020, empezó el presente quinquenio marcado por el tratado internacional de 1944.
De acuerdo con la estadística de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), en ese mes se cedieron 185.7 millones de metros cúbicos (Mm3), cantidad superior a los 139.4 Mm3 que se habían entregado entre octubre de 2020 y hasta agosto de este año.
En comparación, en agosto pasado el pago fue de 51.8 Mm3 y de sólo 2.7 en julio, mientras que en septiembre de 2021 fue de 1.9 Mm3.
“Obedeció básicamente a los derrames de las presas (de Chihuahua) que finalmente llegaron al Bravo”, dijo ayer a este medio Jesús Luévano, secretario de la Sección Mexicana de la CILA, cuestionado por el motivo del aumento en septiembre.
“Las presas que derramaron fueron las Vírgenes y Pico del Águila (…) y propiciaron que se llenara la Luis L. León (El Granero) y todos los excedentes de la L. León se extrajeron y se fueron al río Bravo”, agregó el funcionario.
El quinquenio que corre, y al cabo del cual México debe entregar al vecino país un total de dos mil 158.5 Mm3, inició en octubre de 2020, luego de que en septiembre de ese año se registró en el Distrito de Riego 005 –en la región de Delicias– un conflicto entre agricultores y el Gobierno federal por el agua de la presa La Boquilla, que debió –de acuerdo con la información oficial– destinarse al tratado.
El volumen entregado hasta ahora, sin embargo, sigue por debajo del promedio anual que indica la obligación internacional –de 431.7 Mm3–, ya que en los dos años que van de octubre de 2020 y hasta el pasado martes 18 del presente mes se habían abonado sólo 364.3 Mm3 en total.
“Tenemos un retraso en las entregas de prácticamente un año; sí nos ayuda (la lluvia atípica del pasado verano), pero no alivia la situación”, dijo Luévano.
“Llevamos dos años del nuevo ciclo y no hemos entregado lo que corresponde a un año en total; nos ayuda a lidiar la situación, porque teníamos los dos años más bajos que tengamos en registro”, agregó.
Una pregunta sobre lechugas contaminadas terminó en una nueva amenaza comercial contra México. El presidente Donald Trump dijo que podría imponer un “gran arancel” al país por el brote de ciclosporiasis que afecta a miles de personas en Estados Unidos.
“Creo que vamos a imponer un gran arancel a México debido a la lechuga”, declaró el mandatario este viernes 24 de julio ante reporteros. Trump habló en tono relajado y sonriente, sin presentar un decreto, porcentaje,fecha de aplicación o procedimiento para establecer la tarifa.
Trump President Donald Trump speaks in the Oval Office of the White House, Friday, July 24, 2026, in Washington. (AP Photo/Rod Lamkey, Jr.) (Rod Lamkey/AP Photo/Rod Lamkey)
El republicano extendió la broma hacia Canadá por el humo de los incendios forestales que llegó a distintas zonas estadounidenses. “¿Cuál elegirías, la lechuga o el humo? Creo que elegiré el humo”, expresó durante el intercambio con la prensa.
Aunque la declaración no constituye un anuncio comercial formal, ocurre mientras las autoridades estadounidenses amplían la investigación sobre uno de los mayores brotes recientes de enfermedades transmitidas por alimentos.
¿La lechuga mexicana provocó el brote en Estados Unidos?
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) relaciona epidemiológicamente el brote con lechuga iceberg cortada, servida en restaurantes Taco Bell y suministrada por una empresa con operaciones en el centro de México.
Hasta este 24 de julio, mil 947 personasreportaron infecciones vinculadas con esa exposición en nueve estados: Illinois, Indiana, Kansas, Kentucky, Michigan, Ohio, Oklahoma, Pensilvania y Virginia Occidental. Por lo menos 98 pacientes requirieron hospitalización y no se registraron muertes.
La investigación, sin embargo, mantiene una diferencia importante entre los datos epidemiológicos y las pruebas de laboratorio. La FDA corrigió un resultado inicialmente presentado como positivo y determinó que se trató de un falso positivo. Hasta el 19 de julio no existían muestras confirmadas del producto con Cyclospora, aunque la agencia sostuvo que el rastreo de los casos seguía apuntando hacia la lechuga retirada.
La Secretaría de Salud de México también informó que los análisis realizados en lechugas y agua de la planta señalada resultaron negativos para el parásito y para coliformes fecales. Pese a ello, el retiro preventivo del producto continúa activo en Estados Unidos.
La Cyclospora cayetanensis provoca diarrea frecuente, pérdida de apetito, cólicos, inflamación, náuseas y cansancio. Sin tratamiento, los síntomas pueden prolongarse o reaparecer.
Por ahora, la frase de Trump permanece como una amenaza formulada entre bromas, no como un arancel aprobado. La investigación sanitaria sigue abierta y todavía deberá determinar con pruebas concluyentes cómo comenzó la contaminación.