El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas condenó a nuestro país por el uso continuado de esta práctica para arrancar confesiones. En su respuesta, el Estado afirmó que entre 2005 y 2013 sentenciaron a 119 perpetradores, ahora el Consejo de la Judicatura Federal lo desmiente y asegura que nada más fueron 4 y sólo dos de ellas son firmes.
El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas condenó a nuestro país por el uso continuado de esta práctica para arrancar confesiones. En su respuesta, el Estado afirmó que entre 2005 y 2013 sentenciaron a 119 perpetradores, ahora el Consejo de la Judicatura Federal lo desmiente y asegura que nada más fueron 4 y sólo dos de ellas son firmes.
Ese miércoles Israel Arzate cerró su puesto de venta de discos aledaño a un centro comercial de Ciudad Juárez y se fue caminando en dirección a casa. Una camioneta le cerró el paso. Cuatro hombres lo amañaron acusándolo de llamarse Carlos Madrigal, pese a que él insistía en que no era. Lo trasladaron a las instalaciones militares de Juárez, lo golpearon, le aplicaron corriente eléctrica en la espalda y en el pubis hasta quemarle y amenazaron con violar y matar a su esposa, todo si no se autoinculpaba como uno de los responsables de la masacre de Villas de Salvárcar, donde apenas tres días antes habían asesinato a 15 adolescentes y heridos a otros 12 que celebraban una fiesta en la colonia del mismo nombre, en Ciudad Juárez.
30 horas después lo presentaron ante el Ministerio Público y afirmaron que lo habían detenido en posesión de una camioneta robada. El día siguiente declaró bajo tortura haber sido uno de los tiradores de la masacre y dos días después fue obligado a reconocer a otro joven como coautor. En la audiencia denunció las torturas pero no fueron tomadas en cuenta. Arzate pasó tres años en prisión hasta que, el pasado noviembre, la Suprema Corte de Justicia de la Nación anuló el caso al reconocer la tortura. La misma Comisión Nacional de Derechos Humanos ya lo había hecho en 2010.
El caso de Arzate fue uno de los que acreditó el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas en su evaluación al estado mexicano el 31 de octubre de 2012 en Ginebra, Suiza. El Comité condenó el “alarmante aumento del uso de la tortura durante interrogatorios de personas sometidas a detención arbitraria” y cuestionó que sea la misma Procuraduría General de la República (PGR), señalada por incurrir en casos de tortura, quién se encargue de los peritajes para detectarlos. En el informe, el Comité se mostró preocupado porque en la información inicial remitida por el Estado mexicano sólo se habrían dictado “seis sentencias por tortura desde 2005, además de 143 sentencias por abuso de autoridad, 60 por ejercicio abusivo de funciones y 305 por uso indebido de atribuciones”.
El Comité pidió al Estado que, en el plazo de un año, informara sobre los avances en “enjuiciar a los sospechosos y castigar a los culpables de tortura”. México contestó hasta el pasado febrero y afirmó que entre 2005 y 2013 se lograron 119 “sentencias emitidas en el orden federal” por tortura “de conformidad con los registros del Consejo de la Judicatura Federal”
Ahora, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh) solicitó al Consejo de la Judicatura Federal, la información que sustentaba dicho dato. Por respuesta dijeron que el número de sentencias condenatorias por tortura entre 2005 y 2013 es de cuatro, y únicamente dos de ellas serían firmes. Es decir que el Estado Mexicano habría mentido dos veces ante la ONU.
Según el Centro Prodh, la cifra de 119 corresponde a personas consignadas por tortura, no personas sentenciadas; una diferencia crucial ya que la consignación es una acusación de parte del Ministerio Público que puede dar o no lugar a un proceso penal, mientras que una sentencia ya implica una sanción. La impunidad por lo tanto, se mantendría.
Ante ello el Prodh denuncia que “persistir en el encubrimiento y la simulación, es continuar generando condiciones para alimentar el ciclo de la tortura. Es sumamente grave que mientras cada vez más sobrevivientes denuncian la tortura a pesar del miedo y los obstáculos que enfrentan, el propio Estado sigue encubriendo la magnitud del problema ante la comunidad internacional”.
La falsificación de información ante Naciones Unidas se hizo sólo un par de meses antes de la visita oficial al país de su Relator sobre Tortura, Juan E. Méndez, quien concluyó que la tortura es una práctica “generalizada” en México e instó al Estado mexicano a prohibir la tortura en todas sus modalidades en el nuevo Código Procesal Penal y reformar el sistema de defensoría pública en las primeras etapas de la detención.
El mismo informe del Comité Contra la Tortura de la ONU ya señaló en 2012 que mientras las declaraciones bajo tortura sigan usándose como prueba de cargo en los procesos judiciales, la Reforma Penal que se aprobó en 2008 y que ya está en vigor en estados como Chihuahua no será eficaz.
Amnistía Internacional escogió en navidades a México como uno de los cinco países de enfoque de su campaña mundial de este año Stop Torture. Y también ha recomendado garantizar peritajes médicos oficiales e independientes, así como asegurar que ninguna investigación judicial contenga confesiones o testimonios obtenidos a través de tortura u otras violaciones a los derechos humanos.
Desde el Prodh concluyen que “solamente con una acción firme por parte de los funcionarios públicos responsables, aplicando la ley y demostrando su voluntad para castigar a los perpetradores, se podrá desarrollar una lucha frontal contra la tortura”.
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.
Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.
Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.
Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.
¿Quién es El Viceroy?
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.
Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.
Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.
El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.
Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.
Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)
La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.
Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.
Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.
Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.
El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.
En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.
Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.
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