El secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, aseguró que el incremento en las llamadas de extorsión que tienen como origen los centros penitenciarios del país se debe a que las autoridades no están poniendo a funcionar los bloqueadores de señal.
Para la activista Isabel Miranda de Wallace, el problema de las extensiones desde los centros de readaptación social se va a terminar cuando se finquen responsabilidades penales a los directores.
De acuerdo a un reporte emitido por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), las organizaciones delincuenciales realizan al año aproximadamente 3.7 millones de llamadas para extorsionar desde el interior de los centros penitenciarios del país y la mayoría de estas llamadas provienen de números celulares.
Al espectro Navarrete Prida apuntó que “Lo que está ocurriendo es que evidentemente no están poniéndolos a funcionar, y que habría que tomar medidas adicionales como son los arcos de revisión para evitar que persona alguna entre con este tipo de aparatos”.
Se negó a responder si además obedece a un problema de corrupción en la mayoría de los centros de readaptación social porque dijo que el tema de evolución delincuencial es complejo y no sería adecuado mencionar una sola causa.
“Pero evidentemente si hay instrucción y comprar equipo de bloqueadores, algo está pasando que no se están poniendo a funcionar”, apuntó.
Por su parte, la presidenta de la organización civil Alto al Secuestro, Isabel Miranda de Wallace aseguró que “el tema no son los bloqueadores, el tema es la corrupción que existe en los penales, bueno, ni presos los puede controlar los gobiernos estatales y ahora también hasta los federales han disminuido su capacidad, antes los federales eran más seguros”.
Dijo que su organización hizo una petición a las compañías telefónicas pidiéndoles que bloquearan la cara de más antenas que están más cerca de los penales o que los controle desde lo remoto otra persona pero no el titular del penal, porque ahí es dónde está la corrupción.
“Eso es un tema que un día va a estallar, de veras de manera exponencial, nosotros ya lo estamos viviendo, las porque desde ahí, los ciudadanos desde ahí siguen llamando, siguen extorsionando y además es un gran negocio para muchos de los custodios porque ellos rentan chips, rentan teléfonos y hacen de las suyas, entonces es reprobable y creo que ahí se va a acabar el problema cuando se les finquen responsabilidades al director del penal”, concluyó.
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.
Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.
Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.
Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.
¿Quién es El Viceroy?
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.
Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.
Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.
El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.
Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.
Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)
La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.
Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.
Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.
Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.
El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.
En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.
Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.