De acuerdo con Pablo Azcárraga, presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), sacar al ejército a las calles ha sido una mala decisión, ya que después de 10 años se ha demostrado que no se ha controlado la inseguridad, el crimen organizado y la delincuencia, por el contrario, dijo, ha hecho que los mexicanos se vuelvan más complacientes a la mediocridad y a que se resuelva el problema de raíz.
El también presidente de Grupo Posadas dijo que, lamentablemente, sacar al ejército de las calles es una decisión que no se puede tomar de un día para otro, pero hay que hacerlo paulatinamente, pero no se puede pensar que las fuerzas armadas están para hacer funciones que no le corresponden.
“En México debemos cuestionar la guerra contra el narcotráfico, e insisto, verlo como un problema de salud o educación, y debemos involucrar a la sociedad a que presionen a sus gobernadores para que tengan una policía más competente. Que se tenga comunicación entre las policías, que vaya de la mano con la información que se genera y que se empiece a controlar el tema de la corrupción de una manera más eficiente”, señaló.
Indicó que desgraciadamente los encargados de velar por la seguridad son muchas veces “los que nos atacan”.
“En mi opinión, que no es del CNET, México debe evolucionar hacia un tratamiento diferente de las drogas, más que legalizarla en toda el país, que se haga de acuerdo a las poblaciones, de acuerdo a ciertos estados como en EU”.
Explicó que el ejercicio que se realiza en el país vecino está funcionando bien, porque está desinflando el negocio de la droga y obliga a la gente a que no se quede paciente a que alguien más resuelva el problema.
“Si en California ya se legalizó la mariguana, qué está esperando Baja California. No se va a erradicar el problema pero si disminuirá la inseguridad porque dejará de ser interesante como negocio la venta de droga”. Azcárraga dijo que es necesario tener una discusión abierta en el país y mirar ejemplos que ya existen como en EU. “Tienen los mismos problemas que nosotros como consumo y distribución pero no salen a matar a los líderes de los cárteles arbitrariamente provocando guerrillas y permiten que la sociedad elija”.
Añadió que el problema siempre existirá pero, dijo, hay que buscar la forma de vivir con el menor impacto; dijo que el turismo es muy sensible a la inseguridad y su percepción, por lo que México debe proyectar una imagen más acorde a los que pasa en otros países.
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.
Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.
Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.
Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.
¿Quién es El Viceroy?
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.
Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.
Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.
El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.
Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.
Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)
La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.
Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.
Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.
Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.
El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.
En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.
Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.