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Ana Carolina asfixió y calcinó a sus padres adoptivos; la han liberado

A sus 21 años, Ana Carolina López Enríquez obtuvo el pasado fin de semana su liberación del Centro Especializado de Reinserción Social (Cersai) en la avenida Juan Pablo Segundo, en donde pasó los últimos cuatro años y diez meses de prisión.

La joven fue liberada por orden de un Juez Especializado de Justicia para Adolescentes Infractores en medio de un fuerte hermetismo para no afectar su salida, informaron fuentes de la FGE.
Ana Carolina López fue recluida el 3 de mayo de 2013, en ese centro especializado de reinserción, y posteriormente fue sentenciada a 14 años y seis meses de prisión, por haber planeado y ejecutado el asesinato de sus padrastros, los señores Efrén López Tarango de 88 años y la señora Albertina Enríquez Ortegón de 69, crimen que conmocionó a la sociedad chihuahuense por el grado de brutalidad y en el que participó su novio y un amigo de este.


Sin embargo ante la publicación de la nueva Ley Nacional de Justicia para Adolescentes Infractores, que impuso cinco años de cárcel como pena máxima para los menores infractores en el país, la joven sentenciada se sometió a ese beneficio y pidió la disminución de la pena, misma que se le concedió.
Durante su tiempo en prisión, la joven mostró un comportamiento “ejemplar” dentro del Centro Especializado en Reinserción Social para Menores Infractores, socializando con las jóvenes ahí recluidas asimismo participó en múltiples actividades escolares, deportivas (judo) y de recreación.
Ni amigos de la escuela (de la Universidad TecMilenio donde antes estudiaba) o familiares directos del matrimonio conformado por los empresarios Efrén López y/o Albertina Enríquez, acudieron a verla, desde que ella junto con su entonces novio José Alberto Grajeda Batista y Mauro Alexis Gómez Zamarrón, éste último presunto cómplice, fueron detenidos por haber planeado y asesinado al referido matrimonio en el interior del propio domicilio de las víctimas y posteriormente calcinarlos.
Cuando el suceso se dio a conocer a la opinión pública se encontraron elementos sicológicos en los tres jóvenes que encajaban en el cuadro sicópata, nunca antes vistos en la Unidad Especializada de Atención a Delitos contra la Vida de la Fiscalía Zona Centro, mismos que consternaron a la comunidad chihuahuense

¿Quién es y cómo es Ana Carolina?

Luego del crimen, la menor reportó la presunta desaparición de sus padres, María Albertina Enríquez de 68 años y Efrén López Tarango de 88, sin embargo en las investigaciones de la Fiscalía, el novio de la jovencita, José Alberto Grajeda Bastista se quebró durante la entrevista y confesó el crimen que planeó junto con la menor y otro amigo de nombre Mauro Alexis Domínguez Zamarrón.

Cuando se enteraron de la noticia, varios de los conocidos de la joven entraron en shock; los amigos de Ana Carolina, principalmente cuatro ( dos gemelos, y otra muchacha, ahijada de las víctimas-), no lo podían creer: “ya no quieren volver a ver a la chica, están muy enojados con ella,” reveló en entrevista una fuente cercana.

Ana Carolina tiene 17 años, en Febrero de 2014 cumplirá su mayoría de edad; desde pequeña fue dada en adopción, su madre biológica falleció por VIH SIDA hace cinco años, el padre murió hace tiempo, le sobrevive una hermana biológica pocos años mayor que ella.

Para quienes trataron a Ana, la describen como tranquila, reservada, inteligente, no muy sociable y aunque se llevaba muy bien con sus cuatro amigos compañeros de escuela, no obstante, señalan que en ocasiones se aislaba y era inexpresiva.

Siempre lucía uñas impecables “muy bien arregladitas de salón”, la mayor parte del tiempo llevaba suelto su cabello largo ondulado, usaba jeans o falditas cómodas, andaba bien vestida pero sin llamar la atención ni caer en la vanidad extrema, así describen la imagen habitual de la joven que cursaba el cuarto semestre de preparatoria.

En lo que a su desempeño escolar corresponde, Ana era buena estudiante, no le conocían problemas , ni con compañeros ni maestros, no faltaba a clases y era dedicada a cumplir sus tareas académicas.

Aunque ella siempre supo que era adoptada, el comportamiento de la menor hacía sus padres no mostraba nada fuera de lo normal:, “en ocasiones discutía con la mamá por teléfono pero como típica adolescente” apunta la persona que describe a Ana Carolina.

“Nunca imaginé que fuera capaz de hacerle algo a sus papás, ellos le daban todo, cuando me enteré de la noticia y que era ella, yo lloré” agrega la fuente cercana a la familia, (quien prefirió omitir su nombre).

Efrén y Albertina daban todo lo que estuviera en sus manos a la jovencita, inclusive, aunque ella conducía el auto de la mamá, pronto le iban a comprar su propio vehículo e iban a pagarle lo necesario para cursar el siguiente semestre de estudios en Estados Unidos.

Pero los planes de Ana eran diferentes; ella llegó a comentar entre sus amistades que ya quería casarse, tener hijos para formar su propia familia “con hijos que sí fueran suyos”.

Relación con José Alberto Grajeda Bastista

Cuatro meses llevaban de relación estable Ana y José Alberto, ya que previamente estaban juntos de forma intermitente, ya que, cortaban y volvían,” .

A decir de gente que la conoció, el noviazgo parecía “sentarle bien” a Ana, puesto que antes de ser novia de José Alberto; era muy geniosa, si algo no le gustaba se le notaba en la cara.

El amorío de la joven pareja dejó de ser bien visto por los padres adoptivos de Ana quienes en castigo le negaron a José Alberto el acceso a la casa luego de una discusión porque ella no iba a clases de natación por irse con él.

Fueron esas peleas y una propuesta de su amigo Mauro lo que desataron la idea del estremecedor crimen que planearon con un mes de anticipación; querían matarlos para ella quedarse con la herencia de los padres, comprar anillos de compromiso, el departamento y casarse, -confesó en su declaración el novio, José Alberto-, quién por otra parte en entrevistas anexas que le hicieron sicólogos aludió que era Ana la que llevaba las riendas de la relación, puesto que “ella lo manipulaba con sexo”.

El crimen

Ana, su novio Alberto y el amigo Mauro, eligieron el día viernes para cometer el crimen, puesto que en esa fecha la mujer que acude a realizar la limpieza descansa, según se reveló cuando el Ministerio Publico dio detalles del asesinato durante la audiencia de vinculación de los dos varones.

El MP explicó que el día de los hechos, los jóvenes esperaron a que Efrén (el padre) se fuera a jugar billar , después Ana dejó pasar a su casa a Mauro y Alberto; cuando ya estaban adentro llamó a su madre Albertina para que fuera a la cocina, pero la mujer no quiso salir “porque estaba en fachas”.

Con la negativa de la mujer, hicieron ruidos y fingieron que Mauro y Alberto ya se habían retirado. Al creer que ya no estaban, Albertina accedió a ir a la cocina, pero al entrar Mauro la sorprendió por la espalda y con sus manos empezó a estrangularla, después uso cables eléctricos para ahorcarla y finalmente le inyectaron tres jeringas de ácido en el pecho y en la yugular; posteriormente escondieron el cuerpo y esperaron a que llegara Efrén, (el padre).

Alberto fue quien estranguló al padre y amarró su cuello a una pata de la mesa «para en caso de que despertar no pudiera moverse» expresó el joven en su declaración; a la segunda víctima también le inyectaron en la yugular.

Tras consumar el crimen los jóvenes tomaron alrededor de 20 mil pesos que tenían las víctimas en una bodega, después se limpiaron las manos con cloro y se “fueron a comer Dogos a un local de la Avenida Ortíz Mena, donde comentaron cómo se sentían después de matarlos”.

Luego de cenar, regresaron a la vivienda donde bebieron las cervezas que había en el refrigerador, conversaron y fueron a dormirse. A la mañana limpiaron la escena, subieron los cuerpos a la camioneta Honda color azul, buscaron tres botes de plástico para ir a la gasolinera a comprar trece litros de gasolina.

Mauro manejó la camioneta hasta que llegaron a un terreno baldío a las fueras de la ciudad por el Periférico Lombardo Toledano, cerca de un centro recreativo de nombre Sapo Verde, ahí arrojaron los cuerpos.

Al momento de tratar de quemarlos, se percataron de que no tenían con que prender fuego, por lo que subieron de nuevo al vehículo, fueron a una tienda a comprar cerillos, regresaron y finalmente José Alberto, prendió los cuerpos.

Posteriormente acudieron a restaurante; después Alberto y Ana acudieron Telcel y por último, a plaza Galerías donde llegaron a una joyería para medirse anillos de compromiso, mientras que su novio José Alberto se compró un reloj.

Por la noche, Ana Carolina se arregló para ir a unos XV años en los que José Alberto iba a trabajar como mesero, ahí disfrutó la noche.

Al día siguiente, Ana decidió reportar primero con su tía y después a las autoridades a sus padres como desaparecidos.

”Tenía mis razones para matarlos”

A continuación se transcribe textualmente su testimonio, “Yolanda es una joven que lleva tres años interna en un centro para adolescentes en el estado de Chihuahua y quien tiene una pena de 14 años por haber dado muerte a sus padres adoptivos. Ella estudió hasta el primer grado de la preparatoria antes de ingresar y dice que le gustaba mucho estudiar.

Su padre biológico es un hombre que pide limosna en las calles de la ciudad. Su madre biológica murió de SIDA cuando ella nació. Cuando ella tenía un año, fue adoptada por una pareja en la que el padre tenía 65 años y la madre 45. Este era el segundo matrimonio para el señor que tenía seis hijos de una unión previa. Ella explica: “los hijos de mi papá adoptivo no eran como mis hermanos, no procuraban a su papá más que para pedirle dinero y eso me molestaba mucho. Ellos ya eran mayores de edad cuando yo era pequeña”.

Ella habla de su padre adoptivo como su “padrastro” y refiere haber sufrido malos tratos, humillaciones y abusos sexuales por parte de él cuando era pequeña. Señala también que su madre adoptiva le tenía miedo a su padrastro y por eso no la defendía. El padrastro consumía alcohol con frecuencia y era dueño de varios bares y cantinas en la localidad, así como tenía diversas propiedades y cuentas bancarias, por lo que tenía una buena posición económica.

“Yo quería amor –dice Yolanda- y ellos sólo lo compraban todo con dinero, pero nunca mostraban su cariño con humildad. Nadie va a entender lo que yo aguanté muchos años; no lo hice porque sí, tuve mis motivos. Yo, desde los diez años, tenía mucho coraje contra los dos por golpes, regaños, presiones, humillaciones y la edad de ellos no ayudaba, teníamos muy mala relación.

Yo sólo tenía confianza con mi pareja y un día le dije que si me ayudaba a matarlos y me dijo que sí y él le dijo a un amigo suyo que también nos ayudó. Mi novio y su amigo tenían 18 años y ahora se encuentran en la cárcel con una sentencia de 37 años. Yo lo planeé, les dije a qué hora fueran a mi casa, les dije que quería que mis papás tuvieran una muerte rápida y no sangrienta así que el amigo estranguló a mi mamá y mi novio asfixió a mi papá… Yo fingí que los habían secuestrado y comenzaron a investigar a todos mis tíos y no pensé que me iban a entrevistar a mí y también entrevistaron a mi novio y como caímos en contradicciones, se dieron cuenta y yo prácticamente me entregué.

Yo estaba en shock, no asimilaba nada y no podía creer lo que había sucedido, yo no lloraba, contestaba todo tranquila, sin alterarme… la jueza me dijo cosas muy feas, dijo que yo no era normal ni sociable, que era psicópata porque nunca me vio llorar. Lo que pasa es que yo estaba en shock, no asimilaba nada y no podía creer lo que había sucedido…”.

Estando interna ha recuperado la relación con su papá biológico quien la visita cada semana y la apoya. Dice que estar interna le ha servido “para aprender nuevas cosas y para valerme por mí misma y aprender a valorar las cosas. Ahora he podido extrañar a mis papás adoptivos y llorar por ellos”, concluyó el testimonio de la joven parricida.

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Duarte

El lote de los hijos de César Duarte; un negocio falaz de los vástagos millonarios

Solamente en tres años, mientras César Duarte era gobernador de Chihuahua, los hijos de César Duarte, Adrián, Bertha Isabel y Olga Sofía Duarte Gómez  junto a sus primos, fundaron más de 12 empresas. millonarias, entre las que se encontraban constructoras e inmobiliarias, en las cuales figuraban como socios fundadores. Ahora, se dedican a vender automóviles usados en los Estados Unidos.

La familia Duarte Gómez, mientras el exgobernador era convaleciente al caer en un helicóptero.

(segundoasegundo.com) Los jóvenes apenas pasaban los 20 años de edad y se encontraban estudiando la universidad, o bien recién egresados de la carrera, como el caso de Adrián, cuando ya eran propietarios de varias empresas no solo en México, sino también en Estados Unidos.

César Adrián, el vástago acaudalado.

Fue justo en el año 2012, cuando César Adrián, el primogénito, egresaba de la Universidad Iberoamericana de Torreón, comenzó su próspera vida de magnate, al constituir la sociedad mercantil Inmobiliaria y Pavimentos de Chetumal, S.A. de C.V., empresa fundada en Cancún y que tras un año de constituida, en 2013, ya formaba parte del padrón de contratistas del gobierno de Quintana Roo.

Nota publicada el 10 de noviembre del 2016

Ésta negociación fue el nexo que tuvieron los gobernadores Roberto Borge y César Duarte, ambos ya en prisión acusados de diversos delitos contra el patrimonio de sus respectivos estados.

Esto solo fue el principio de una serie de negocios multimillonarios del joven empresario. Pues a la fecha cuenta con un un hotel de lujo en Cancún, huertas de plátano y una enorme constructora en aquel estado, otra empresa del mismo giro en el El Paso, Texas, y hasta la concesión de una mina en el estado de Chihuahua.

Luego que Duarte junior, obtuviera un título de concesión minera con vigencia de 50 años, por parte de la Secretaría de Economía, en 2015, pasaron unos días tansolamente para la creación de la constructora e inmobiliaria Cad Construction, 

Concesión legal de la mina (Haz click para agrandar)

Las gemelas se unen al emporio y realizan una gran transa.

Con apenas 20 años, las hijas de César y Bertha Duarte se unieron a los negocios de su hermano Adrián, para así  crear una empresa constructora en El Paso, Texas, Estados Unidos, que después fue utilizada para comprar un terreno.

La empresa se llama Cad Construction Inc, y fue registrada por César Adrián, Bertha Isabel y Olga Sofía Duarte Gómez ante el Departamento de Estado de Texas el 9 de junio de 2015.

Casa de los Duarte valuada en más de 600 mil dólares.

El 17 de enero de 2017, cuando Duarte ya no era gobernador, Cad Construction compró un terreno baldío de mil 194 metros cuadrados en el 263 de Everest Drive, también en El Paso, actualmente valuado en 85 mil dólares.

De acuerdo con información difundida en aquel tiempo, se trata de una calle en proceso de desarrollo inmobiliario ubicada a poco más de un kilómetro de la casa de la familia Duarte en El Paso en el 343 de Crimson Cloud Lane.

La firma de los hijos del exgobernador compró el terreno en Everest Drive a Kalesa Construction LLC, propiedad del empresario juarense Juan Carlos Saldívar Hernández. El negocio en el que se ven involucrados los descendientes de César Duarte está acusado de haber sido realizado con dinero público.

Por tanto, en el estado de Texas se abrió una causa penal en contra de César Horacio Duarte Jáquez, Bertha Olga Gómez Fong, Olga Sofía Duarte Gómez, Olga Duarte Jáquez, César Adrián Duarte, “CAD Construction Inc”, además de Gabriela Armendáriz Chaparro y Manuel Alberto Garza, “por violación al gobierno mexicano de las leyes de adquisiciones mientras fue gobernador de Chihuahua”.

El lote de autos usados de los juniors.

¿Prófugos?

Mientras su padre era perseguido por la justicia con más de 24 órdenes de aprehensión, Adrián y Olga Sofía Duarte Gómez, iniciaron un negocio de compra y venta de vehículos en los Estados Unidos, que se habría convertido en el principal negocio de estos dos jóvenes, según las publicaciones que realizaron a través de redes sociales.

El logotipo está compuesto por una “M” que crea dos “D” y una “C” al medio

La compañía cuenta con el nombre de Miko Cars Co. y se encuentra ubicada en Doniphan Dr Canutillo, Texas (Dentro de la ciudad conurbada de El Paso) donde ambos jóvenes despachaban y comercializaban los vehículos, además elaboraban y editaban videos donde participaban demostrando algunas unidades e invitando a comprar en su establecimiento.

Este negocio se encuentra a 40 minutos de Ciudad Juárez. Adrián era (o es) el encargado del negocio en coordinación con su hermana Olga.

Los hermanos Duarte Gómez frente a las oficinas de su negocio.

También en la información oficial que emitieron en uno de los videos fue que iniciaron el negocio hace dos años, es decir a finales de 2017 e inicios del 2018 fue cuando comenzaron con la venta de vehículos en El Paso, que ha sido un negocio similar al que ya realizaba  su padre César Horacio, cuando se dedicaba a la compra y venta de vehículos usados en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Tanto Adrián como Olga aparecen en más de una decena de videos en los que hablan sobre los vehículos y la ubicación del negocio, así como promociones y diferentes cuestiones donde sólo se presentaban con el primer nombre sin dar más datos sobre sus apellidos, ni más posibles colaboradores en este lugar.

Adrián es el administrador de Miko Cars

La última publicación en la que aparece Adrián fue el día 25 de mayo, mientras que la de su hermana Olga fue el día 23 de mayo, ambos presentado los vehículos que mantienen a la venta, con uniformes y proporcionando la ubicación de este lote de autos ubicado en El Paso, ambos con apariencia más delgada a la cual tenían al término del sexenio.

Dentro de este espacio se encuentran albergando más de 30 unidades de todo tipo de vehículos, desde económicos, deportivos, pick ups, familiares, los cuales adquieren supuestamente a través de subastas.

Tras la captura de su padre el 8 de julio en Miami, los jóvenes no volvieron a participar en videos de forma presencial y a partir de los hechos sólo comenzaron a compartir fotografías de los vehículos, promociones y otros anuncios más relacionados con el negocio e incluso dejaron de despachar y en su lugar emplearon a nuevos vendedores.

A pesar de contar con poco más de dos años de haber operado en El Paso, decenas de clientes ya habían adquirido vehículos en el lugar, según comparte la entrega de varios de los clientes que decidieron comprar los autos en este establecimiento, sin conocer el historial que mantienen en el estado de Chihuahua.

El gobernador del Estado de Chihuahua, Javier Corral, ha asegurado en repetidas ocasiones que la justicia ya busca a todos los familiares de Duarte para que comparezcan ante la justicia, por lo que es probable que los hijos del ex mandatario también sean prófugos, como es el caso de su madre Bertha Gómez de Duarte.

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Especiales

¿Cuál es el cubrebocas más seguro contra COVID-19?

Según el titular del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EEUU, si todo el mundo las usara la pandemia, «estaría bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”. Un estudio comparó cubrebocas caseros, pañuelos plegados y otras protecciones

Cada vez hay más pruebas de la utilidad de las mascarillas o cubrebocas en la lucha contra la pandemia de la COVID-19: cualquier forma de barrera ayuda a prevenir la transmisión, aun si la persona infectada se halla cerca de otras. En principio, la gran protección que brindan es a los demás: impiden que las microgotas que contienen coronavirus se expandan demasiado lejos en el aire, y en demasiada cantidad. Pero también hay evidencia de que protegen a quienes la usan de la absorción de esas partículas de otros.

Debido a que en los Estados Unidos el contagio volvió a los niveles de los peores días del pico de la pandemia, en abril, el director del Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), Robert Redfield, dijo en una videoconferencia la Asociación Nacional Médica (AMA): “Si pudiéramos lograr que todo el mundo usara una máscara ahora, realmente creo que podríamos tener esta epidemia bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”.

Esta infografía lo explica muy bien:

El hallazgo principal es que elementos tan accesibles como un pañuelo de algodón plegado y una mascarilla de algodón cosida en casa son eficaces para reducir el viaje de las partículas potencialmente infecciosas de 200 a 6 o 7,5 centímetros. Eso, sumado a la distancia social, le recorta al coronavirus la posibilidad de seguir contagiando a nuevos huéspedes.

“Nos sorprendió, de manera positiva, ver que una máscara casera podía hacerlo tan bien, que no hace falta conseguir una máscara muy elegante”, dijo Siddharta Verma, uno de los autores de la investigación, al WSJ. “Una máscara de algodón se puede lavar y secar en casa. La reutilización se vuelve más importante a medida que nos adentramos en esto por largo tiempo”.

Los investigadores emplearon la técnica de visualización del flujos por microscopía láser (una combinación del microscopio de fluorescencia con imágenes electrónicas y puntos de luz, para obtener imágenes en 3D) para captar la trayectoria de la tos de un maniquí, fingida con una mezcla de agua destilada y glicerina y expulsada por un compresor de aire y generador de humo. “Al colocar las diversas máscaras en el maniquí, lograron trazar el recorrido de las microgotas y así demostrar las diferencias en su desempeño”, dijo el comunicado de FAU sobre el trabajo de Verma, Manhar Dhanak y John Frankenfield.

El estudio empleó microscopía láser para captar la trayectoria de la tos de un maniquí, fingida con una mezcla de agua destilada y glicerina y expulsada por un compresor de aire y un generador de humo (FAU)

“Los resultados mostraron que las mascarillas dobladas sin mayor ajuste y las coberturas estilo bandana detenían en algún grado las microgotas respiratorias aerosolizadas”, siguió FAU. “Sin embargo, las máscaras caseras bien ajustadas hechas con varias capas de algodón y las máscaras de tipo cono de uso corriente demostraron ser las más eficaces para reducir la dispersión de las gotas. Estas máscaras lograron disminuir de manera significativa la velocidad y el alcance de la emisión respiratoria, aunque con algunas fugas a través del material de la máscara y de los pequeños huecos que existen a lo largo de sus bordes”.

Otro estudio, realizado en 2012 para comparar las mascarillas quirúrgicas y las N95, que se emplean en el ámbito de un hospital, también comprobó la importancia de una barrera de protección. El trabajo de David S. Hui, Benny K. Chow y Leo Chu, de la Universidad China de Hong Kong (CUHK), empleó un método similar para simular la tos de un maniquí, que se registró en imágenes obtenidas por microscopía láser también. Encontró que tanto la dispersión de partículas hacia el frente, como la lateral, por la presión del aire al chocar con el barbijo, variaba. Hacia el frente, con una mascarilla quirúrgica, las microgotas de la tos viajaban 3,4 centímetros, y con una N95, 2,7 centímetros; hacia los costados y atrás, respectivamente, 2,6 y 1,7centímetros.

“Si pudiéramos lograr que todo el mundo usara una máscara ahora, realmente creo que podríamos tener esta epidemia bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”, dijo el director del CDC de EEUU (Reuters/ Simon Dawson)“Si pudiéramos lograr que todo el mundo usara una máscara ahora, realmente creo que podríamos tener esta epidemia bajo control en cuatro, seis u ocho semanas”, dijo el director del CDC de EEUU (Reuters/ Simon Dawson)

En todo caso, interpretó Verma para FAU, además de comprobar una vez más el sentido del equipo de protección personal en las actividades que presentan riesgos biológicos, que debido al coronavirus han salido más allá del ámbito laboral, las imágenes que él y sus colegas captaron para el estudio “pueden ayudar a transmitir al público general la lógica que sostiene las pautas del distanciamiento social y la recomendación del uso de mascarillas”. En su opinión, hoy como en abril “es crucial promover la concientización amplia de las medidas preventivas eficaces”, porque están observando aumentos significativos de las infecciones de COVID-19 en muchos estados.

Actualmente, Verma, Dhanak y Frankenfield trabajan en la medición de la protección que las distintas mascarillas ofrecen a la persona que las lleva puestas. Eso tiene importancia, porque la cantidad de SARS-CoV-2 a la que se expone una persona influye en el grado de la enfermedad, según un análisis epidemiológico de Monica Gandhi, profesora de medicina en la Universidad de California en San Francisco (UCSF), que todavía no se ha publicado, pero que la autora facilitó al WSJ antes de que salga en la Revista de Medicina General Interna (JGIM, por sus siglas en inglés).

Elementos tan sencillos como un pañuelo de algodón plegado y una mascarilla de algodón cosida en casa son eficaces para reducir el viaje de las partículas potencialmente infecciosas de 200 a 6 o 7,5 centímetros (Reuters/ Ajeng Dinar Ulfiana)Elementos tan sencillos como un pañuelo de algodón plegado y una mascarilla de algodón cosida en casa son eficaces para reducir el viaje de las partículas potencialmente infecciosas de 200 a 6 o 7,5 centímetros (Reuters/ Ajeng Dinar Ulfiana)

“En la investigación, ella y sus coautores postularon que las máscaras proporcionan una barrera importante y podrían conducir a una infección más leve o incluso prevenirla por completo”, citó McCabe. “Aunque hay una gran variación entre las máscaras de tela y las quirúrgicas, ella cree que algunas pueden probablemente filtrar la mayoría de las gotas virales más grandes”.

En su preocupación por el uso de mascarillas en público, el CDC midió que durante lo peor de la pandemia en los Estados Unidos, la gente había comprendido la importancia: en abril se usaban en un 61,9%, y hacia mediados de mayo, en un 76,4 por ciento. Esperan que el pico de julio esté causando un efecto de claridad similar y que durante las próximas semanas se vea un aumento de las mascarillas en público, aun en lugares que no lo ordenan o que, como el estado de Georgia, han demandado en los tribunales a las jurisdicciones inferiores que lo hicieron, como la ciudad de Atlanta.

Sin tratamiento ni vacuna contra la COVID-19, medidas como el uso de máscaras, la distancia social y el lavado frecuente de manos son centrales para frenar la propagación (Reuters/ Bruno Kelly)Sin tratamiento ni vacuna contra la COVID-19, medidas como el uso de máscaras, la distancia social y el lavado frecuente de manos son centrales para frenar la propagación (Reuters/ Bruno Kelly)

Debido a la resistencia de muchas personas a los cubrebocas, el 16 de julio un comunicado conjunto del Colegio Nacional de Médicos del Tórax, la Asociación Nacional del Pulmón, la Sociedad Nacional del Tórax y la Fundación para la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica explicó que no hay razones de salud para que una persona sana le tema a este sencillo recurso para reducir la propagación del COVID-19. “Los individuos con pulmones normales e incluso muchos con enfermedades pulmonares crónicas subyacentesdeberían poder usar una cobertura facial que no sea N95 sin que se afecten sus niveles de oxígeno o dióxido de carbono”, escribieron. “Las excepciones deberían ser establecidas por un médico”.

Según una proyección del Instituto de Métricas Sanitarias de la Universidad de Washington, las muertes por el coronavirus en los Estados Unidos superarían las 224.000 el 1 de noviembre; pero si el 95% de la población usara cubrebocas, se salvarían más de 40.000 vidas: los muertos totales a esa fecha serían alrededor de 183.000. Al 22 de julio, casi 143.000 personas habían muerto en ese país, y los contagios estaban en cerca de los 4 millones.

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«Soy amorosa, extraño a mi hijo»: mujer en Corte tras matar a niño y envolverlo en plástico

Una mujer de Estados Unidos se sometió a su hijo a años con abuso físico y emocional que culminó con su paliza a muerte el año pasado fue sentenciada el viernes a 35 años de prisión, aunque debió haber sido bacon de ads por muchos más según expertos.

JoAnn Cunningham se declaró culpable de asesinato en primer grado en diciembre por el asesinato de su hijo, Andrew «AJ» Freund. Ocho meses antes, la policía descubrió el cuerpo maltratado del niño, envuelto en plástico y oculto en una tumba poco profunda cerca de la casa de la familia en Crystal Lake.

Cunningham, con la cara cubierta por una máscara quirúrgica, no reaccionó visiblemente en la sala del tribunal después del fallo del juez del condado de McHenry Robert Wilbrandt.

Cunningham enfrentó entre 20 y 60 años de prisión. Ella suplicó clemencia ante el juez el jueves, retratándose a sí misma como una madre amorosa que extraña a su hijo.

Wilbrandt reconoció que Cunningham tuvo una «vida difícil», incluida la adicción a las drogas a pesar de los esfuerzos para obtener tratamiento.

AP

«Ella volvió a vivir en lo que solo se puede describir como una porquería de drogas: mentir, engañar y manipular su vida mientras aterroriza a su pequeño hijo», dijo. «Si bien sus adicciones no justifican su comportamiento atroz hacia su propio hijo, tal vez sí ayudan a explicar por qué ella participó en … el curso de conducta inhumano, repulsivo y francamente impactante que terminó con la vida joven de su hijo».

Los fiscales le pidieron al juez que impusiera la pena máxima de 60 años para que la madre de 37 años muriera en la prisión estatal. Wilbrandt dijo que consideraba que Cunningham no se declaró culpable de un cargo de crueldad sin sentido o un cargo que especificaba que tenía la intención de matar a su hijo.

En un comunicado emitido por su abogado el viernes, los familiares dijeron que estaban decepcionados por la sentencia.

«AJ era un niño inocente y precioso a quien le quitaron la vida después de que soportó, lo que ahora sabemos, fue mucho dolor y sufrimiento», dijo el comunicado. «Esperábamos que JoAnn pagara eso al pasar su vida natural en prisión».

AP

Los fiscales presentaron evidencia de que Cunningham abusó física y emocionalmente de AJ durante años antes de la golpiza que lo mató. Un oficial de policía que fue a la casa de la familia después de que AJ fuera reportado como desaparecido describió el hedor de la casa llena de basura.

El fiscal estatal del condado de McHenry, Patrick Kenneally, dijo que AJ murió solo, encerrado dentro de su habitación mientras su cerebro se hinchaba y su propia sangre lo asfixiaba.

Los documentos judiciales hablan de un niño que estuvo en peligro toda su vida. Las pruebas al nacer revelaron que él y su madre tenían opiáceos en sus sistemas, lo que llevó al Departamento de Servicios para Niños y Familias del estado a detener al bebé antes de devolverlo a ellos unos 20 meses después.

El hogar familiar fue visitado repetidamente por trabajadores estatales de bienestar infantil que concluyeron que no había razón para remover a AJ.

AP

Wilbrandt dijo que esperaba que examinar el «historial y las señales perdidas» en el caso de AJ les ahorrase a otros niños «el resultado horrible».

«La señorita Cunningham fue responsable de esa vida y ahora debe ser responsable de su muerte», dijo.

El padre de AJ, Andrew Freund Sr., de 61 años, fue acusado de asesinato en primer grado. Se declaró inocente y está en espera de juicio.

Traído a ti por: AP

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