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Revista

El Pechocho, símbolo de resistencia contra planta de amoníaco en Sinaloa

El Pechocho, símbolo de resistencia contra planta de amoníaco en Sinaloa

El Pechocho, un delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), se ha convertido en un símbolo de la lucha del pueblo Mayo-Yoreme y del colectivo Aquí No, en su oposición a la instalación de la planta de amoniaco más grande de América Latina en Topolobampo, Sinaloa. Este delfín, que ha habitado la ensenada de El Bichi durante más de 30 años, es una especie sujeta a Protección Especial según la Norma Oficial Mexicana 059.

La historia de El Pechocho se remonta a septiembre de 1995, cuando su madre llegó a Topolobampo buscando refugio del huracán Ismael. Tras su muerte, El Pechocho, al quedar huérfano, decidió quedarse en esta región rica en biodiversidad. Sin embargo, su hábitat se encuentra amenazado por los impactos ambientales que conlleva la construcción y operación de la planta de amoniaco.

Activistas han señalado que la producción de amoniaco podría afectar un sitio Ramsar, que alberga humedales de importancia internacional, y causaría daños al ecosistema marino. Esto se debe a la extracción masiva de agua de mar para el enfriamiento del proceso, la cual sería devuelta al mar a una temperatura tres grados superior a la normal. Esta situación pone en riesgo el sustento de aproximadamente cuatro mil familias que dependen de la pesca y el turismo, actividades que están intrínsecamente ligadas a los recursos naturales de la región.

Ulises Pinzón, síndico de Topolobampo, ha destacado que la lucha de 13 años busca proteger a El Pechocho y defender el derecho constitucional de la población a un ambiente sano. En respuesta a esta problemática, organizaciones como Greenpeace México y Conexiones Climáticas han lanzado campañas para exigir al Gobierno de México la cancelación del proyecto.

Un aspecto interesante de El Pechocho es su comportamiento social. Cuando lleva una rama de manglar sobre su rostro, indica que no desea contacto; en contraste, cuando busca interactuar, se acerca a las embarcaciones para dejarse acariciar. Esta peculiaridad ha resonado entre los activistas, quienes ven en El Pechocho no solo un símbolo de resistencia, sino también un recordatorio de la importancia de preservar el medio ambiente.

Revista

Cooperativas en CDMX enfrentan informalidad y fragilidad económica

Cooperativas en CDMX enfrentan informalidad y fragilidad económica

El ejercicio de la economía social y solidaria a través de sociedades cooperativas en la Ciudad de México se enfrenta a múltiples desafíos, según diagnósticos de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE). Estos retos incluyen riesgos de ingresos insuficientes, permanencia en situación de pobreza y desprotección social, todos derivados de la informalidad laboral.

A pesar de que el Gobierno de la Ciudad de México ha promovido el modelo cooperativista como una alternativa viable para la inclusión productiva, destinando un presupuesto de 86 millones de pesos al programa Economía Social en 2025, los indicadores reflejados en la Gaceta Oficial indican que el sector aún no ha logrado consolidarse.

La STyFE reporta que el 53% de las cooperativas en la capital tiene menos de tres años de antigüedad, lo que pone de manifiesto la fragilidad de su permanencia. Además, las limitadas capacidades organizativas, de gestión y financieras continúan siendo obstáculos significativos para la creación de empleos dignos.

La evaluación de la dependencia revela que el 62% de las cooperativas reporta ventas por socio inferiores a 4 mil pesos mensuales. Asimismo, el 78% de estas organizaciones no expide facturas debido a la falta de formalización tributaria, y el 90% de sus integrantes carece de cobertura de seguridad social.

En cuanto a los ingresos, el 51% de los socios percibe un salario mínimo o menos, mientras que solo el 34% cuenta con estudios de licenciatura o pasantía, lo que limita el desarrollo técnico y administrativo del sector.

En términos de infraestructura e institucionalización, únicamente el 28% de las cooperativas posee un acta constitutiva, lo que restringe su acceso a créditos bancarios y otros esquemas de financiamiento. Además, el 74% de las agrupaciones enfrenta una falta de maquinaria y equipo, el 48% carece de financiamiento y el 24% tiene insuficiencia de insumos.

Estos factores evidencian la necesidad de fortalecer el sector cooperativo en la Ciudad de México, a fin de mejorar sus condiciones operativas y garantizar un desarrollo sostenible que beneficie a sus integrantes.

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