Muere joven tras ser arrojado de un estadio en Argentina

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Los estadios de Argentina no permiten público visitante para evitar choques entre los aficionados; los policías movilizados para los operativos de seguridad durante los fines de semana se cuentan de a miles y el Ministerio de Seguridad acaba de sacar un nuevo reglamento para combatir la violencia en el fútbol. Sin embargo, todos los esfuerzos resultan estériles y las canchas del país siguen emulando al circo romano, con muertes evitables que casi nadie lamenta, al punto que la pelota sigue rodando. La barbarie ahora se ensañó con un joven de 22 años identificado como Emanuel Balbo, quien en un episodio que nada tiene que ver con el fútbol fue apaleado por un grupo de hinchas de Belgrano y arrojado desde una tribuna. El estado de Balbo es irreversible pero el hospital aún no confirma su fallecimiento, a pesar de que el propio club y varios medios locales lo habían hecho. El corazón de Balbo sigue latiendo. “Mi hijo tiene el 1% de posibilidades de salvar su vida”, dijo su padre a los medios.
La imagen impactó a todos en plena Semana Santa. Un joven en claro estado de inconsciencia, arrojado desde una de las tribunas del estadio Mario Alberto Kempes en la ciudad de Córdoba, durante una nueva edición del clásico que empataron Belgrano y Talleres, los equipos más populares de la ciudad ubicada a 700 kilómetros de Buenos Aires. El partido se jugó sólo con público de Belgrano y en un principio circuló la versión de que la persona agredida era un hincha de Talleres que había asistido a la cancha en forma encubierta, una práctica tan peligrosa como usual en Argentina desde que rige la prohibición de concurrencia para el público visitante. Luego se supo que el origen del incidente era un problema personal que la familia Balbo tiene desde hace dos años con un hombre llamado Óscar Eduardo Gómez, que nada tiene que ver con el fútbol.
OTRO JOVEN HERIDO
Otro joven de 25 años llamado Diego Frydman resultó gravemente herido en un ojo en momentos en que llegaba el plantel de Talleres al estadio. Según trascendió, la policía disparó balas de goma sin motivo aparente para dispersar a la muchedumbre que se reunió en torno al autobús de la visita. Frydman caminaba a unos 30 metros cuando el proyectil le impactó, ocasionando un grave daño en su ojo izquierdo, que quedó comprometido. Los médicos evaluarán el estado de su córnea.
“Quiero aclarar que mi hijo no es hincha de Talleres, no tiene ningún tatuaje y no estaba robando en la tribuna”, explicó Raúl Balbo, el padre de Emanuel a la emisora Cadena 3. “Mi hijo es bien de Belgrano pero el problema se arma porque a mí hace cuatro años me mataron a un hijo y Emanuel se encontró en la cancha con uno de los que lo mataron, que es Óscar Eduardo El Sapito Gómez. Ahí pasó todo y como Gómez es poco hombre, en vez de defenderse solo incitó a la violencia a todos sus amigos que tenía ahí y ellos le pegaron a mi hijo”, explicó el hombre. El episodio al que se refiere ocurrió el 25 de noviembre de 2012, cuando Gómez y otro hombre “venían haciendo picadas en dos autos”. “Me lo llevaron [a mi hijo] por delante y me lo mataron, a él y a su amigo. Este tipo conducía uno de los vehículos y como Emanuel lo reconoció, Gómez llamó a todos los amigos para que dijeran que era hincha de Talleres y ahí empezaron a pegarle”.
Al parecer, Emanuel cayó inconsciente y de cabeza al piso de la tribuna Willington, producto de la golpiza que recibió por parte de los amigos de Gómez, quien estuvo detenido por el hecho. Maximiliano Titarelli, subdirector de Hospital de Urgencias, contó que Emanuel “ingresó con fractura y hundimiento parietal, con edema cerebral, con una escala de coma Glasgow y estado de conciencia muy bajos, y en paro cardiorrespiratorio”.
“Después de chocar a mi hijo Gómez estuvo preso pero no se si llegó a los 40 días. Yo todavía estoy esperando que la Justicia de la Argentina haga algo porque ya me arrebataron un hijo y ahora me están por arrebatar otro”, había expresad su padre entre sollozos, antes de la muerte de Emanuel.

EL País

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