El conocido empresario y filántropo australiano Andrew Forrest está en movimiento para impulsar un multimillonario proyecto hidroeléctrico en la República Democrática del Congo como parte de su agenda de inversión en fuentes de energía renovable, informa el Australian Financial Review.
La compañía Fortescue Metals Group (presidida por Forrest y dedicada principalmente a la minería de hierro) ha estado adelantando negociaciones con el Gobierno del país africano para obtener derechos exclusivos sobre el desarrollo de la Gran Presa de Inga, una central hidroeléctrica que tendría la capacidad de producir 42.000 megavatios por hora, el doble de la Presa de las Tres Gargantas de China, que es la mayor planta hidroeléctrica del mundo.
«Tenemos varias partes muy interesadas en apoyar nuestros proyectos y Fortescue invertirá en su nombre y en el de sus socios más de 100.000 millones de dólares en el desarrollo de las principales plantas hidroeléctricas, solares y geotérmicas de África», aseguró Forrest, quien ha decidido convertir a Fortescue en un importante productor de energía limpia durante la próxima década y ha estado recorriendo el mundo en busca de oportunidades de inversión.
Según el empresario, la compañía ya habría llegado a un acuerdo con la República Democrática del Congo para impulsar el conjunto de proyectos Gran Inga y otros en Kenia y Etiopía.
Forrest señaló, además, que los proyectos de Fortescue tendrían el potencial de generar más de 100 gigavatios de electricidad ‘verde’, que se dedicarían principalmente a la producción de hidrógeno en África para los mercados europeos. «Tenemos un firme interés por al menos esa cantidad en Europa», aseguró.
La presa hidroeléctrica de Inga, el 15 de agosto de 2011.Adia Tshipuku / AFP
Por su parte, Alexy Kayembe De Bampende, asesor especial del presidente Felix Tshisekedi para las infraestructuras, confirmó a Reuters que Fortescue liderará el proyecto y será «la única operadora de toda la Gran Inga», desde la tercera a la octava fase. Además, afirmó que tuvieron lugar discusiones entre Fortescue, la operadora china de la Presa de las Tres Gargantas, y AEE Power, con sede en España, para trabajar juntos en el proyecto.
¿Dónde se ubicará?
La Gran Presa de Inga, de ser construida, se localizará en la proximidad de las cataratas de Inga, en la provincia del Bajo-Congo, a unos 30 kilómetros al norte de la ciudad de Matadi. Dos embalses, el Inga I y el Inga II, ya existen en la zona, por lo que esta sería la tercera fase del proyecto, que prevé cinco fases más. La central, además, contribuiría enormemente a solucionar el problema de la falta de acceso a la energía eléctrica en gran parte del África subsahariana.
Sin embargo, el proyecto no está libre de obstáculos, pues aún se enfrenta al rechazo de los ambientalistas y al hecho de que la República Democrática del Congo es uno de los países más corruptos del mundo.
Inicios del proyecto y retrasos
El potencial hidroeléctrico del río Congo ya se discutía desde las primeras décadas del siglo pasado. De hecho, en el año 1921, el Servicio Geológico de Estados Unidos concluyó que la cuenca del Congo en su totalidad poseía «más de una cuarta parte de la energía hidráulica potencial del mundo».
Vista general de la presa hidroeléctrica de Inga, el 15 de agosto de 2011.Adia Tshipuku / AFP
La primera fase del proyecto de la Gran Presa de Inga se inició en la década de 1960 y fue denominada ‘Inga I’. La construcción fue financiada principalmente por el Gobierno y se llevó a cabo de 1968 a 1972. Luego, en 1982 fue inaugurada la segunda fase, Inga II. Desde entonces, está en desarrollo la tercera fase y el Gobierno de la República Democrática del Congo ha estado buscando financiamiento nacional e internacional. No obstante, la corrupción y los cambios políticos y sociales del país han provocado constantes retrasos.
Por ejemplo, en el año 2016 el Banco Mundial canceló su apoyo a Inga III debido a desacuerdos con la República Democrática del Congo sobre la dirección del proyecto. Por otro lado, el expresidente Joseph Kabila había designado en el 2018 a compañías chinas y españolas como codesarrolladoras del proyecto, pero al actual líder del país, Felix Tshisekedi, no le convenció la propuesta y declaró que preferiría un proyecto a menor escala, por lo que la constructora española ACS acabó retirándose el año pasado.
Vista aérea de Inga I y las cataratas de Inga en el río Congo, el 16 de diciembre de 2013.Marc Jourdier / AFP
Estados Unidos anunció una nueva ronda de aranceles para 60 economías, entre ellas México, al que aplicará un gravamen de 10 por ciento por considerar que no prohíbe o no hace cumplir de manera efectiva la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso.
La medida fue dada a conocer por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que explicó que la decisión deriva de una investigación realizada bajo la Sección 301, iniciada el 12 de marzo de 2026 por instrucción del presidente Donald Trump. El proceso incluyó dos rondas de audiencias públicas, consultas con más de 45 gobiernos y el análisis de más de 2 mil 100 comentarios.
México forma parte del grupo de países sujetos a un arancel de 10 por ciento, junto con Argentina, Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido.
De acuerdo con la USTR, esta categoría corresponde a economías que ya cuentan con una prohibición para importar productos elaborados con trabajo forzoso, que asumieron el compromiso de establecerla mediante un Acuerdo sobre Comercio Recíproco o que aplican mecanismos parciales para impedir la entrada de este tipo de mercancías.
La resolución también establece un esquema de tres niveles de sanciones. Para el resto de las economías investigadas se fijó un arancel de 12.5 por ciento, mientras que determinados productos procedentes de la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza enfrentarán tasas de 10 o 12.5 por ciento, descontando la tarifa de Nación Más Favorecida cuando corresponda.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que la decisión responde a la conclusión emitida el pasado 2 de junio, en la que la USTR determinó que las políticas de las 60 economías investigadas obstaculizan o restringen el comercio estadounidense. Agregó que la administración de Donald Trump considera necesario reforzar las medidas contra el trabajo forzoso en las cadenas globales de suministro.
Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó que la resolución no modifica el arancel efectivo que actualmente paga México, ya que más del 80 por ciento de las exportaciones nacionales permanece exento al cumplir con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El funcionario explicó que el gravamen de 10 por ciento para las exportaciones que no cumplen con el T-MEC se mantiene, aunque ahora cambia su fundamento legal al pasar de la Sección 122 a la Sección 301. Añadió que el Gobierno de México continúa las conversaciones con el representante comercial estadounidense para acercar posiciones en materia comercial.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que este jueves sostuvo una reunión con Jamieson Greer en Palacio Nacional, donde ambas partes avanzaron en la revisión del T-MEC y en otros acuerdos bilaterales.