Connect with us

Resto del mundo

La ONU entra en la última ciudad siria masacrada por las fuerzas de El Asad

Un grupo de observadores de la ONU ha logrado entrar (vídeo) en la pequeña localidad de Al Qubair, escenario el pasado miércoles, según la oposición, de una matanza con casi 80 víctimas mortales. Militares del régimen impidieron el paso ayer al convoy de la ONU que pretendía confirmar el ataque. En su retirada, uno de los coches fue alcanzado por disparos. «En frente de mí hay un pedazo de cerebro, en la esquina, sangre congelada», detalla en su cuenta de Twitter el reportero de la BBC Paul Danahar, que acompaña al equipo de la ONU. Según su relato, a las tres de la tarde (hora española), los observadores no se habían encontrado aún a nadie. «El hedor a carne quemada», prosigue el periodista en uno de sus últimos mensajes, «es todavía muy fuerte».

Los observadores de Naciones Unidas atestiguaron que dicho olor era marcado y que se podían ver manchas de sangre en las paredes, pero no ofrecieron datos sobre la cantidad definitiva de víctimas que pudo haber en la localidad de Al Qubair ni sobre las circunstancias de la matanza.

Entretanto, la violencia continúa. Esta madrugada han muerto 17 personas -10 de ellas mujeres- en bombardeos en la ciudad de Deraa, en el sur del país, según ha informado Reuters en base a datos ofrecidos por el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos. La organización opositora informa de que han seguido combates en la localidad, al igual que en la capital, Damasco. Aparte de los fallecidos en Deraa, 44 civiles y 25 soldados del régimen de Bachar el Asad han muerto en diversos puntos del país, según el Observatorio.

Hasta los representantes de Naciones Unidas suben el tono ante la brutalidad de la violencia en Siria. «El peligro de una guerra civil es inminente y real» y «los terroristas están explotando el caos», alertó el secretario general del organismo, Ban Ki-moon, en declaraciones a la prensa tras comparecer ante el Consejo de Seguridad a puerta cerrada. Tras 15 meses de protestas y en vista del creciente recrudecimiento de los enfrentamientos entre el régimen y los rebeldes, también la ONU hace sonar las alarmas. «El pueblo sirio se desangra. Están enfadados. Quieren paz y dignidad, y sobre todo quieren acción», advirtió el máximo responsable de la ONU.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha anunciado que millón y medio de sirios necesitan ayuda humanitaria «de todo tipo», y que la organización tiene acceso a todo el territorio. La cifra es superior en medio millón a la que maneja Naciones Unidas.

El portavoz del CICR, Hicham Hassan, calificó la situación como «muy tensa», con combates en zonas rurales de Idlib, Damasco, Hama y Alepo, y en barrios de Deraa y Latakia, y distintos lugares del sureste y noreste del país, «lo que provoca que haya continuos desplazamientos de personas». Es difícil precisar el número de desplazados porque «muchos se han refugiado en casas de amigos o familiares, aunque muchos otros malviven en escuelas, mezquitas o iglesias».

El representante de la Cruz Roja reiteró que los enfrentamientos se producen «en muchas áreas rurales y en barrios determinados de algunas ciudades, por lo que muchos civiles se trasladan de barrio a barrio huyendo de las batallas».

Los cinco miembros del Consejo de Seguridad sí se pusieron de acuerdo para condenar la matanza de Hula, en la que murieron más de un centenar de personas, pero no han logrado el consenso sobre qué pasos dar para parar la violencia. Rusia y China se oponen a cualquier intervención militar.

Un enviado del Departamento de Estado estadounidense, Fred Hof, se reúne en Moscú con los viceministros de Exteriores rusos Gennady Gatilov y Mijail Bogdanov. El viaje obedece a la presión estadounidense para lograr que Bachar el Asad abandone el poder. La jefa de la diplomacia de EE UU, Hillary Clinton, tiene previsto reunirse este viernes con Kofi Annan, enviado especial para Siria de la ONU y la Liga Árabe, en Nueva York. Y sobre el terreno, la oposición ha llamado a sus compatriotas a manifestarse contra las últimas matanzas.

Click to comment

You must be logged in to post a comment Login

Leave a Reply

Resto del mundo

Japón eleva tasa de interés a máximo de 31 años para frenar inflación

Japón eleva tasa de interés a máximo de 31 años para frenar inflación

El Banco de Japón ha incrementado su tasa de interés principal a un nuevo máximo de 31 años, en un esfuerzo por alejarse de décadas de costos de endeudamiento ultra bajos y frente a crecientes presiones económicas en el país. En una decisión ampliamente anticipada, el Banco de Japón (BOJ) elevó la tasa del 1% al 1.25%, un nivel no visto desde 1995. Este ajuste se produce en un contexto donde los principales bancos centrales del mundo están aumentando sus tasas, impulsados por el alza en los precios de la energía provocada por la guerra en Irán, que ha contribuido a un aumento de la inflación. El miércoles, la Reserva Federal de Estados Unidos incrementó su tasa de interés de referencia por primera vez en más de tres años, mientras que el Banco Central Europeo también aumentó sus costos de endeudamiento a principios de este mes. Desde 2024, el BOJ ha estado incrementando la tasa, que en ese momento se encontraba en -0.1%. En los últimos dos años y medio, ha elevado las tasas en seis ocasiones. Cuando un banco central aumenta las tasas, conocido como endurecimiento de la política monetaria, la moneda del país generalmente se fortalece, ya que se vuelve más atractiva para los traders. Lale Akoner, analista de mercado de la empresa de inversión eToro, comentó que "una de las últimas fuentes de dinero ultra barato en el mundo está desapareciendo". Japón enfrenta varios desafíos económicos, incluyendo un yen persistentemente débil, el aumento de precios y una fuerza laboral en disminución. Las cifras oficiales publicadas el viernes, antes del anuncio del BOJ, mostraron que la inflación disminuyó ligeramente el mes pasado. La inflación subyacente cayó al 1.7% en agosto desde el 1.8% del mes anterior, aunque se mantiene cerca del objetivo del 2% del banco. Si bien la tasa de inflación de Japón no es alta en comparación con estándares internacionales, el aumento de precios es un desarrollo relativamente nuevo en la economía. Hasta hace poco, el país había experimentado una inflación muy baja o deflación durante aproximadamente tres décadas. Los precios globales del petróleo y gas han aumentado este año debido a la guerra en Irán, que ha causado importantes interrupciones en los envíos a través de la clave ruta marítima del estrecho de Ormuz. Japón es particularmente vulnerable a estas interrupciones de suministro, ya que depende en gran medida de la energía proveniente del Medio Oriente. La moneda del país también ha estado bajo presión en los últimos meses. En agosto, Tokio y Washington confirmaron que habían intervenido conjuntamente para detener la caída del yen, que había alcanzado un nuevo mínimo de 40 años. Esta intervención coordinada fue la primera desde 2011, cuando ambos países actuaron juntos para debilitar el yen tras el devastador terremoto y tsunami que afectó el este de Japón. Tanto el Ministerio de Finanzas de Japón como el Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmaron en ese momento que no dudarían en realizar más intervenciones conjuntas en el futuro. Bessent también ha estado aumentando la presión sobre el BOJ para que eleve las tasas de interés y apoye al yen, instando a su gobernador, Kazuo Ueda, a "hacer lo correcto". Akoner advirtió que si el yen sigue débil a pesar de las tasas más altas, la presión inflacionaria resultante podría forzar al BOJ a endurecer su política más rápido de lo que los mercados o el gobierno japonés desearían.

Continue Reading
Advertisement
Advertisement

Más visto