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México, segundo lugar de OCDE en ninis, con 7 millones 820 mil

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El fenómeno de los jóvenes que no estudian ni trabajan –denominados ninis– no es privativo de ciertas zonas o estratos sociales: más de 3 millones pertenecen a las clases de mayor poder económico de México o son clasemedieros, y otros 4.7 millones son muchachos de escasos recursos o que sobreviven en la pobreza.

El estudio de la Subsecretaría de Educación Superior, elaborado por el secretario de Educación Pública en funciones, Rodolfo Tuirán, y el especialista José Luis Ávila, sostiene que los ninis realizan labores socialmente útiles, aunque hay un número importante –los llamados otros no activos– que al parecer se encuentran en un estado de inactividad absoluta y que ascienden a un millón 755 mil, de un total de 7 millones 820 mil ninis.

El fenómeno, que coloca al estado de México con el mayor número de estos jóvenes (un millón 36 mil) y a Coahuila en el primer lugar en términos porcentuales, hace que nuestro país ocupe el tercer lugar –sólo superado por Turquía e Israel– entre las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) por sus ninis. Sin embargo, pasa al segundo sitio por contar con la mayor proporción de mujeres que no estudian ni trabajan.

Estos jóvenes dejaron la escuela hace cinco o hasta 15 años, según su edad: en el grupo de 12 a 15 años, 16.8 por ciento de los que no concluyeron la educación básica y 4.8 por ciento de quienes terminaron la primaria o secundaria fue por decisiones de abandono escolar en curso. Y en el nivel de 16 a 18 años, 19 por ciento de quienes terminaron la enseñanza básica, 23.5 por ciento de quienes acabaron la primaria y secundaria, 12.9 por ciento de quienes cursaron la media superior y 2.5 por ciento de quienes aprobaron algún grado de la carrera dejaron la escuela hace menos de cinco años.

La minuciosa y exhaustiva investigación –donde se reconoce la existencia de millones de jóvenes en esa condición, luego de un diferendo entre el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, quien ha sostenido que son más de 7 millones de jóvenes, mientas las secretarías de Gobernación y Educación Pública señalaron el 18 de agosto de 2010 que sólo eran 285 mil– advierte que hay indicios de que este fenómeno se ha elevado dos o tres puntos porcentuales en los recientes tres o cuatro años debido al impacto de la crisis de 2008-2009 sobre el empleo y el gasto social.

Del total, 2 millones 80 mil 120 (26.6 por ciento) no terminaron la primaria o secundaria; 3 millones 425 mil 160 (43.8 por ciento) tienen educación básica, pero truncaron sus estudios de preparatoria; un millón 454 mil 520 (18.6 por ciento) terminaron la preparatoria. Y sólo 860 mil 200 (11 por ciento) aprobaron algún grado de educación superior o terminaron su carrera.

Los autores sostienen que diversos analistas consideran que, de no ser atendidos por políticas públicas adecuadas, “existe el riesgo de que la condición nini puede hacer de los jóvenes presa fácil de la violencia, las adicciones y el crimen organizado; convertirlos en un peligro para la cohesión social y la democracia, e incluso en una ‘bomba de tiempo’ para la seguridad del país”.

La proporción de estos jóvenes en 18 estados es superior al promedio nacional de 21.6 por ciento, y en 14 entidades es menor. El estado de México tiene el mayor número y la menor cantidad se registra en Baja California Sur, con 37 mil.

Sin embargo, la problemática afecta tanto a las entidades más avanzadas como a las de menor desarrollo. Sesenta por ciento radica en ciudades, mientras 12 de cada 100 viven en localidades mixtas y 28 de cada 100 en localidades rurales.

Por ejemplo, Coahuila, uno de los estados de menor marginación –número 29– tiene la mayor proporción de ninis. Pero Nuevo León, la segunda entidad menos marginada, se sitúa en la posición siete. En cambio, el Distrito Federal, entidad de menor marginación, ocupa la posición 29.

En contraste, Guerrero, el estado de mayor marginación en el país, tiene el sexto lugar; Chiapas, el segundo estado de menor desarrollo, ocupa la posición 14, y Tlaxcala, con el número 16 en marginación, es la entidad con menor proporción de ninis.

Hay presencia de ellos en todos los estratos sociales: 523 mil 940 pertenecen a los deciles de ingreso nueve y 10, esto es, los de mayor poder adquisitivo; 2.6 millones pertenecen a los de ingreso medio, y 4.7 millones a los sectores más pobres de la población.

En cuanto a los otros no activos, 944 mil son mujeres (16 por ciento) y 811 mil 300 (42.7 por ciento) son hombres. Las causas de dicha inactividad son muy diversas: 56.2 por ciento son mantenidos por sus padres; 7.5 por ciento carecen de oportunidades laborales, 7 por ciento tienen trabajo eventual, y 10 por ciento se dedican a la familia.

Aunque insisten en que la gran mayoría de los jóvenes –ocho de cada 10– estudian y/o trabajan, y en consecuencia no hay una generación perdida, advierten que cerca de 20 por ciento desertaron de la escuela porque tenían que trabajar, no tenían dinero o no podían pagar la escuela.

Para las mujeres, la desventaja es aún mayor. El 17.8 por ciento de ellas desertaron a causa del matrimonio, la unión o el nacimiento de un hijo, en contraste con 1.6 por ciento de los hombres. El 27.6 por ciento de los hombres y 15.6 por ciento de las mujeres abandonaron la educación por las siguientes razones: reprobación, aburrimiento, indisciplina.

Rodolfo Tuirán y José Luis Ávila alertan que muchos enfrentan un entorno familiar y social poco favorable para regresar a estudiar o trabajar: 31.3 por ciento de las mujeres y 40.5 por ciento de los varones dijeron que no pueden volver a la escuela porque deben atender responsabilidades familiares y 13.5 por ciento manifiestan no tener tiempo para estudiar.

Por último, reconocen que, pese a las muchas intervenciones de política pública en favor de los jóvenes, han sido insuficientes, por lo que se requiere configurar una agenda de políticas, estrategias y acciones en esta materia, complementada con un conjunto de políticas transversales que contribuyan a garantizar igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Cualquiera de las intervenciones requiere la inversión de cuantiosos recursos, aunque sostienen que, como apunta Miguel Székely, el mayor costo de todos los posibles es no atender el problema generando riesgos crecientes para el futuro.

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México

El Viceroy obtiene 90 días más para negociar con el gobierno de EEUU

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Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.

Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.

Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.

Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.

¿Quién es El Viceroy?

Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.

Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.

Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.

El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.

Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.

Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.

Amado Carrillo, 'El Señor de los Cielos', exlíder del Cártel de Juárez
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)

La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.

Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.

Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.

Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.

El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.

En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.

Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.

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