Perú celebra este domingo 12 de abril una elección presidencial con 35 candidatos en contienda, en un contexto de alta fragmentación política y desconfianza ciudadana. Más de 27.3 millones de personas están habilitadas para votar y elegir al próximo titular del Ejecutivo, así como a un nuevo Congreso bicameral y representantes ante el Parlamento Andino.
De acuerdo con la Oficina Nacional de Procesos Electorales, la cédula de votación será la más grande en la historia del país, con más de 40 centímetros de longitud y cinco columnas para los distintos cargos en disputa. Las mesas de votación operarán de 7:00 a 17:00 horas, con voto obligatorio hasta los 70 años.
La elección se desarrolla tras una década de inestabilidad política en la que el país tuvo ocho presidentes en diez años, incluidos casos de destituciones, renuncias y gobiernos de transición. Entre ellos se encuentran Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Pedro Castillo y Dina Boluarte. Este escenario ha impactado la confianza en las instituciones, que se ubica en niveles bajos.
En estos comicios también se restablece el sistema bicameral, con la elección de 130 diputados y 60 senadores, además de cinco representantes para el Parlamento Andino. La reforma busca modificar el equilibrio institucional tras el uso recurrente de la figura de vacancia presidencial por incapacidad moral.
La oferta electoral incluye figuras tradicionales, empresarios, exfuncionarios, militares y candidatos considerados outsiders. Destaca Keiko Fujimori, quien compite por cuarta ocasión; el comediante Carlos Álvarez; el empresario Rafael López Aliaga y el exalcalde Ricardo Belmont.
Otros aspirantes incluyen a César Acuña, José Luna, George Forsyth y Vladimir Cerrón, entre otros.
Las encuestas previas reflejan la dispersión del voto: ningún candidato supera el 15% de intención y una proporción considerable del electorado se mantiene indecisa o considera votar en blanco o nulo. La inseguridad es uno de los temas centrales de la campaña, con incrementos en homicidios y denuncias por extorsión en los últimos años, según datos de la Policía Nacional.
El padrón electoral incluye un 26% de votantes menores de 30 años, un segmento clave en la elección. Sin embargo, diversos análisis señalan un bajo nivel de identificación con las candidaturas.
La jornada se desarrolla en un contexto de interés internacional, marcado por la relevancia económica y estratégica de Perú, particularmente en sectores como la minería y el comercio exterior.
Hasta el momento, las autoridades electorales no han reportado incidentes mayores durante el desarrollo de la votación.
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.
Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.
Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.
Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.
¿Quién es El Viceroy?
Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.
Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.
Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.
El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.
Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.
Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)
La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.
Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.
Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.
Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.
El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.
En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.
Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.